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viernes, 1 de noviembre de 2013

YO SÍ QUE COMO

Uno de los últimos libros que se publican con el tema de cómo adelgazar es el de Patricia Pérez, YO SÍ QUE COMO.
Reconozco que tenía cierto reparo sobre lo que me podía encontrar en este libro y que, después de echar un vistazo a las primeras hojas, se me han disipado.
Es cierto que, tal como ella indica, no es nutricionista aunque sí se haya estudiado sobre las enzimas y su papel en nuestro cuerpo, dietoterapia energética, nutrición ortomolecular, etc.
Comer es importante e imprescindible para alimentar nuestras células, pero se trataría de comer lo que nuestro cuerpo necesita, sólo productos naturales que tengan nutrientes naturales y frescos: enzimas, vitaminas, proteínas, hidratos, minerales, grasas, agua y fibra.
Nosotros nos renovamos por dentro constantemente para mantenernos como somos. Si nosotros dejamos de alimentarnos y cada vez comemos menos, el cuerpo se pone al ralentí y gasta poca energía, por eso llegado a un punto en la dieta nos estancamos y nos- cuesta muchísimo bajar de peso así que es importante mantenernos activos por dentro y por fuera.
El hambre sería la señal que nos daría nuestro cuerpo para indicar nuestra necesidad de alimentos, nutrientes para que las células puedan seguir trabajando. Si no le aportamos la cantidad de proteínas, hidratos, grasas, etc. nuestro cuerpo volverá a enviarnos la señal de hambre.
Nuestro cuerpo es nuestro bien más preciado. Lo mínimo que podemos hacer por él es mimarlo. Nuestros órganos por sí solos intentan cuidarnos, nos ayudan a desarrollarnos, a metabolizar lo que necesitamos, a eliminar lo que nos sobra o nos pueden hacer daño, pero nosotros no les solemos ayudar mucho. Nos dejamos llevar por el paladar, por la vista, incluso por el olfato. Y si hay algo que no nos venga bien, que trabaje el organismo, que para eso está.


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jueves, 23 de mayo de 2013

OPERACIÓN BIKINI 2013

A lo largo del año se lanzan diferentes libros que nos aseguran poder adelgazar siguiendo tal o cual método.
Ahora que se aproxima la operación bikini, lógicamente, no podía ser menos, y uno de los últimos que nos hemos encontrado viene bajo el título FAST DIET.
No me extraña que todos los que queramos adelgazar probemos todos los sistemas para ver si encontramos uno que realmente nos permita hacerlo y, lo más difícil, podamos mantener nuestro peso, aunque a veces puedan parecer disparatados.
De la promoción del editor entresaco algunas líneas:
  • Comer con normalidad durante cinco días a la semana y estar en ayuno controlado, con un desayuno y una cena temprana ligeros, durante dos días no consecutivos.
  • Reducir la ingesta de calorías durante 48 horas a la semana (500 calorías para las mujeres y 600 para los hombres).
  • Está científicamente comprobado que, siguiendo estas directrices a lo largo de un año completo, se pierden 10 kilos como mínimo.
Francamente, no tengo por qué no dar validez a esta teoría y sí a la de otros nutricionistas.
Siempre se menciona el término científico, creo no equivocarme, para ponderar unas pruebas que presiento ninguna debería llevar el calificativo de concluyente.
En definitiva, no me conformo que me hablen de científico, necesito estudios que se hayan puesto en marcha desde hace años, de gente que haya perdido y mantenido después su peso, ya que en caso contrario la investigación estaría coja y, al menos yo, la consideraría poco más que una estadística.
Este rollo sin gran sentido viene por la sensación que he tenido al conocer la existencia de este libro y su idea inicial. Me he preguntado: ¿cómo puedo fiarme de ningún nutricionista?
No quiero decir ni arengar a nadie a empezar a hacer dietas sin seguir un control médico, sería una tontería. Pero, ¿qué lógica puede haber en dietas con teorías totalmente contrarias?
La idea del cazador ancestral sirve de ejemplo a diferentes autores, aunque cada uno la adapta a su conveniencia. Unos nos han dicho que debemos comer verduras y frutas, que era de lo único que el hombre podía abastecerse. También nos dirían que son alimentos no procesados y con un índice glucémico bajo.
Otros nos decían que después de etapas de ayuno, el cuerpo absorbía como un loco todo lo que podía, razón por la que nos engordábamos. También se menciona el efecto de las emociones que dificultan la pérdida de peso.
Ahora, el caso es diferente, conviene hacer ayuno.
En definitiva, si me imagino en la época prehistórica, la idea es la de correr como si nos persiguiera un mamut o un dinosaurio, comer las frutas y verduras que tengamos la suerte de encontrarnos en el campo, vivir aislados de la civilización para evitar el estrés y pasar hambre como mínimo dos días a la semana.
No sé vosotros, pero no me parece un plan tentador.

jueves, 2 de mayo de 2013

EL CHITOSAN y SU EFECTIVIDAD

¿Qué es el chitosan?
Seguramente ese nombre no sea nuevo para ti, ya que está en el mercado desde hace bastante tiempo.
Personalmente es de las pocas cosas que he probado, aunque reconozco que no soy demasiado constante para dar una opinión exacta. ¿Me parece efectivo? En fin, quizás pudo ayudar algo, pero no diría que el resultado fuera milagroso.
Sin embargo, en un folleto sobre plantas que había en una farmacia me encuentro una descripción sobre este producto, que bien mirado, tampoco creo que puede incluirse en ella ya que su procedencia es el crustáceo marino.
¿Qué es el chitosan? Es un producto que deriva de la chitina, un polímero natural que se extrae de las cutículas de crustáceos marinos. Se trataría del segundo polímero natural más abundante después la celulosa.
Es biodegradable y carece de efectos secundarios, razón por la que se emplea en el campo de la medicina, cosmética, nutrición...
Al ser fibra, no se absorben ni se digiere, y al llegar al estómago y encontrarse en un medio ácido en teoría debía atrapar a los lípidos que serán también eliminados por las heces sin que lo absorba el cuerpo. Es decir, reduce parcialmente la absorción de grasa aportada por la dieta, facilitando nuestra pérdida de peso.
La idea es buena, una sustancia que dificultaría que nuestro organismo utilizara toda la grasa, lo que le obligaría a utilizar otras fuentes de energía como los hidratos de carbono ingerido o nuestras reservas de grasa.
De nuevo recalco la palabra en teoría, el chitosan puede captar hasta cinco veces su propio peso en grasa, inhibiendo la absorción del 15-20% de la grasa ingerida a través de la alimentación.
Vemos que en la posología las cápsulas indican un contenido de 325 mg de chitosan.
He querido hacer la conversión de miligramos a gramos para hacernos una idea más real de lo que supone ingerir una sola pastilla a modo de ejemplo. 325 mg son 0,325g. Suponiendo en el mejor de los casos que la efectividad fuera cinco veces su peso, la cantidad absorbida de grasa apenas superaría el gramo y medio. Si tomamos dos pastillas, poco más de 3 g sería la grasa que el cuerpo no podría utilizar.
Tal vez esté equivocada pero me parece una verdadera miseria y, aún peor, muy contraproducente. ¿Por qué? Sencillamente porque cuando uno lee u oye que ayuda a reducir la absorción de grasa, quizás se toma un helado o un vaso de leche normal en lugar de hacerlo desnatado convencido de que su función no sea tan limitada.
No es la primera vez que oímos que la fibra acaba arrastrando consigo parte de grasa, tal vez el consumo de alimentos con alto contenido en fibra sería uno de los consejos de tener en cuenta si pretendemos adelgazar, sin necesidad de tener que gastar dinero comprando unas pastillas. De todos modos, ¿Quieres probarlo? Os dejamos dos enlaces a la herboristería CEBANATURAL:
Chitosan para el control de pesoControl de peso - Chitosan

jueves, 18 de abril de 2013

EL JAMÓN SERRANO: CUALIDADES NUTRITIVAS

Es indudable que uno de los productos típicos de la gastronomía española es el jamón serrano, un alimento que por su aporte nutritivo es recomendado por los médicos incluso en dietas de adelgazamiento.
¿El jamón serrano engorda? Según leo en la página de la Fundación Jamón Serrano Español, no. Personalmente considero que es una respuesta un tanto errónea, quizás porque soy de la opinión, que excepto el agua, todo engorda y nada adelgaza. Aún iría más allá, cuando tienes tendencia a subir de peso, hasta el agua engorda!
Obviamente, es sólo una frase hecha, que pretende resumir lo que para muchos es una realidad: engordar es fácil, adelgazar... ¡un suplicio!

¿Qué beneficios nutritivos tiene el jamón? Es un alimento con un alto contenido de proteínas de alto valor biológico y que, por tanto, nos proporciona aminoácidos esenciales que necesitamos consumir en nuestra dieta ya que nuestro organismo no es capaz de fabricarlos. Los aminoácidos mayoritarios que se encuentran en el jamón son el ácido glutámico, alanina, lisina, leucina y arginina.
Cuenta con un aporte importante en minerales como hierro, fósforo, magnesio, selenio, zinc, calcio, manganeso, cobre y potasio, y vitaminas del grupo B, vitamina A y E.
A nivel calórico, ronda los 250 kcal cada 100 g de producto, aunque dependerá del contenido graso de la pieza.
A nivel de cantidad de lípidos, al igual que en el resto de componentes nutritivos, variará en gran medida de la alimentación que haya recibido el animal (mayor cantidad de piensos, a base de bellotas...). Si nos referimos a ácidos grasos saturados los valores máximos rondarían los 38-40%, lo que a nivel dietético podría suponer el aumento de las lipoproteínas de baja densidad a nivel sanguíneo (lo que se conoce de forma coloquial como colesterol malo), aunque la influencia de los ácidos grasos saturados no es la misma para todos.
Por otro lado, su aporte de ácidos grasos poliinsaturados disminuirían los niveles del colesterol malo, además de presentar los ácidos grasos esenciales que el hombre no es capaz de sintetizar: el ácido linolénico y ácido linoleico.
Eso junto a que presenta tasas elevadas de ácidos grasos monoinsaturados y, más concretamente, ácido oleico, que disminuye la cantidad de colesterol malo sin modificar el nivel de colesterol bueno, minimiza la posible acción hipercolesterolemiante de la grasa del jamón.
El colesterol que aporta la carne de cerdo oscila entre 55 y en 70 mg por 100 g, cantidad bastante inferior a la de un huevo cuyo valor es de 600 mg por 100 g o los 250 mg por 100 g si hablamos de la mantequilla.
Lo que sí tenemos que tener en cuenta su alto contenido en sal, que afectaría en casos de hipertensión.

sábado, 13 de abril de 2013

¿MEJOR PRODUCTOS LIGHT?

Cuando se nos presenta alguna dieta, sea nueva o, lo más habitual, la variación de alguna convencional, seguro que en algún momento se termina por mencionar la importancia de llevar una vida sana.
ElPozo Alimentación ha llevado a cabo una encuesta para estudiar los hábitos de salud en una muestra de 1000 personas de España de ambos sexos y edades comprendidas entre los 25 y 65 años.
Según indicaban los encuestados, el consumo de grasa y sal era elevado. De ellos, el 94,8% daba importancia a controlar la cantidad de grasa que consumía en su dieta, siendo 79,9% los que indicaban comprar productos con bajo o nulo contenido en grasa.
Seguro que al igual que yo, muchos de los estáis leyendo estas líneas intentáis disminuir la ingesta de calorías comprando productos que en su etiquetado pongan light.
Me doy cuenta de que no sé si asocio siempre de forma correcta el término light. Bajo en calorías, deduzco del libro LA CARA OCULTA DE ALIMENTOS Y COSMÉTICOS, escritos por Manuel Francisco Ortuño Sánchez, no siempre equivale a bajo en grasa, ya que si a un alimento cualquiera se le consigue disminuir la porción de grasa y/o hidratos de carbono, convertimos un producto normal en otro más o menos light al disminuir su aporte energético.
Según el autor del libro, lo más habitual es reducir o eliminar todos los azúcares añadidos, sacarosa o jarabe de glucosa, sustituyéndolos por edulcorante artificial.
También es común la reducción de grasa o sustituirla por grasa insaturada. El alimento perderá en sabor o textura y las empresas intentan paliarlo agregando diferentes aditivos. Un ejemplo muy interesante que se recoge en el libro es el caso del yogur con frutas. Las calorías de uno azucarado con sacarosa rondarían las 90 kcal a contraposición de las 50 de la versión light, es decir, la diferencia entre ambos es de tan sólo 40 kcal, lo que apenas supone nada en una dieta adelgazante (el caso sería distinto en personas con problemas de diabetes) a nivel energético. Sin embargo, en lugar de consumir los azúcares, sustancias naturales, ingerimos sustancias sintéticas como los edulcorante. ¿Compensa?
Quizás algún médico nutricionista pudiera alegar algún porqué. Particularmente, si pienso en vida sana, creo que es mejor optar por productos naturales y lo menos artificial posible.

lunes, 28 de mayo de 2012

EL MÉTODO POSE: REDUCCIÓN DE ESTÓMAGO SIN CICATRICES

Últimamente vemos algunos anuncios publicitarios sobre una intervención de reducción de estómago, el método POSE.
En alguna ocasión anterior hemos hablado de una intervención como el balón intragástrico que, sin someternos a ninguna anestesia general, podría ser una solución para determinados casos de obesidad al introducir un globo en nuestro estómago.
Este método del que ahora hablamos consistiría en una reducción de estómago que al hacerse de forma endoscópica sería una opción menos invasiva y sin incisiones ni cicatrices.
¿Cuales son los resultados? Nos dicen que se puede llegar a perder entre un 45-55% del exceso de peso, siempre y cuando corrijamos aquellos malos hábitos alimenticios que tengamos.
Alta médica a las dos horas después la intervención, vida normal a las 48 horas...
Pero, ¿en qué consiste?
Mediante vía oral y anestesia general se introduce un endoscopio pediátrico, un tubo flexible y fino que tiene unas pinzas y agujas que permitirán al cirujano realizar pliegues en el interior del estómago, los cuales quedarán de forma permanente sin que ello altere la musculatura del estómago, que permanecerá intacta.
Estos pliegues no se hacen en cualquier lugar sino en el fundus gástrico, situado en la parte superior, con la intención de que el nuestro estómago segregue menor cantidad de grelina, disminuyendo entonces el apetito.
¿Qué es la grelina? Leemos que esta sustancia aparece en niveles elevados antes de la comida y disminuye después, por lo que se considera como un potente estimulante del apetito, y que sería la antagonista de la leptina, que equivaldría a la hormona que informa al cerebro de nuestra sociedad.
No sirve para todas las personas con exceso de peso, sino a aquellas cuyo IMC TIENE UN VALOR ENTRE 30-35 y algún tipo de enfermedad como hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares.
He leído que estos pliegues eran algo permanente, pero me surge la duda si el material con el que se cose no terminará reabsorbiéndose, deshaciéndose... con las secreciones ácidas del estómago. ¿No pueden estos pliegues facilitar también el reflujo, dificultar la digestión o el vaciado del estómago?
Ojalá alguno de vosotros sepa darnos la respuesta

lunes, 30 de abril de 2012

REGLAS BÁSICAS DEL MÉTODO DE ADELGAZA MIENTRAS DUERMES

Para conocer mejor la propuesta de ADELGAZAR CUANDO DUERMES recogemos las reglas que debe cumplirse a la hora de poner en práctica.
Regla 1:tres comidas al día. Podemos escoger entre las tres modalidades que nos explican, pero el número de comidas nos indican que deben ser siempre de tres. Iniciamos el día con un abundante desayuno a base de carbohidratos en el que podremos comer pan, panecillos, etc.
En el almuerzo comeremos hasta saciar el apetito.
En la cena prescindiremos totalmente de carbohidratos.
Regla 2: saciarse de carbohidratos. Nos dicen que las grasas se queman con los carbohidratos.
Regla 3: cinco horas de pausa entre las comidas. Es importante dejar pasar por lo menos 5 horas entre las comidas, sólo así nuestro cuerpo tendrá tiempo para realizar cambios metabólicos y festivos, y los niveles de insulina y azúcar podrán descender del todo antes del siguiente comida.
Regla 4: prohibido picar entre horas. De lo contrario es imposible que bajen los niveles de insulina y de azúcar entre las comidas. Nada de fruta, yogur... nada que obligue el páncreas a ponerse en marcha de nuevo y que pueda captar insulina.
Regla 5: si vas a un restaurante, deberemos elegir los platos según el programa de dieta disociada.
Regla 6: se toleran deslices. No convertirlo en norma, pero no agobiarnos.
Regla 7: el ejercicio hace que los kilos se vayan antes. No se trata de hacer ejercicios de alto rendimiento sino moderados. Cuanto más sobre el ejercicio, más grasas se quemarán.
Es necesario estimular el metabolismo lipídico realizando el ejercicio adecuado: moderado, sin demasiada intensidad.

Al hacer ejercicio, incluyéndose los quehaceres diarios, se estimula la producción de las hormonas noradrenalina y adrenalina las cuales se encargan de que el músculo pueda aprovechar la grasa acumulada en el tejido adiposo para obtener energía a partir de ellas.
El deporte vacía las reservas del tejido adiposo, baja el nivel de insulina y aumenta la secreción de testosterona y de hormona de crecimiento.
Nuestra musculatura supone el 40% de nuestra masa corporal el metabolismo proporciona energía a los músculos en forma de grasa y glucosa, mientras que el aparato respiratorio y el sistema cardiovascular aportan oxígeno y sangre constantemente. El cerebro y el sistema nervioso se encarga de activar, regular y coordinar los movimientos. Entenderemos entonces la importancia de la musculatura que además de activar la circulación nos ayuda eliminar las hormonas del estrés.


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sábado, 28 de abril de 2012

ADELGAZA MIENTRAS DUERMES

Hace algo más de un año encontrábamos un libro con un título sugerente: ADELGAZA MIENTRAS DUERMES.
¿Quién no desea eso? Así que no dejamos de echar un vistazo a este otro nuevo libro ADELGAZA MIENTRAS DUERMES en esta ocasión de otros autores: Detlef Pape,Rudolf Schwarz,Elmar Trunz-Carlisi,Helmut Gillessen, publicado en 2009, aunque han sacado otro nuevo libro con fecha más reciente.

A lo largo del libro veremos como menciona esta dieta como la dieta de disociación para la insulina.
Otros autores que vuelven a otorgar a la insulina un papel fundamental en la subida o bajado de peso.
La descomposición de los nutrientes en el organismo, al igual que el almacenamiento de las grasas, están regulados por una hormona fabricada en el páncreas, la insulina. Todas las sustancias que ingerimos llegan hasta el lugar donde serán utilizadas si la insulina actúa como llave que abre las puertas. Cuanto más azúcar contenga una comida, más subirá la glucemia y más intensa será la reacción de la insulina.
Sobre todo la combinación de hidratos de carbono y proteínas de origen animal provoca una enorme respuesta insulínica.
Lo que pretende esta dieta de disociación de insulina es el consumo de estos nutrientes en distintos momentos del día y no combinados, consiguiendo, nos dicen, interrumpir el almacenamiento de la grasa y optimizar la combustión de la misma.
Durante la noche se produce una abundante secreción de hormona de crecimiento para que durante el sueño se puedan llevar a cabo procesos de regeneración y reparación. También durante este proceso consume la reserva de grasa, lo que nos permite adelgazar durmiendo.

Existe un permanente intercambio de señales nerviosas, hormonas y neurotransmisores entre el cerebro, los centros del hambre y de la saciedad, el tracto digestivo y diversos tejidos, a partir de del cual se indica constantemente qué falta y dónde para cubrir las necesidades.
Y a todo esto podríamos añadir también muchos otros elementos tales como hormonas del estrés, hormonas de la felicidad, termorregulación, hormonas sexuales y muchos otros más.
No debemos olvidar que nuestro sistema nervioso vegetativo, que es el que regula el metabolismo y el funcionamiento de los órganos, intenta lograr permanentemente un equilibrio entre acción y reposo.

La dieta disociada de insulina nos permite prácticamente comer de todo aunque deberemos mantener la norma de separar por la mañana y por la noche.

Durante la actividad diaria, el metabolismo humano necesita carbohidratos de fácil digestión. Durante el sueño y ejercicio de resistencia consumimos más grasa de nuestra reserva. Este ciclo está regulado por el cambio de luz y oscuridad así como los cambios de temperatura e iluminación que se producen a largo del año.
Además de estos factores externos, otros internos regulan nuestro rendimiento individual, nuestra mente, funciones físicas, procesos de reproducción y regeneración...

La idea básica de esta dieta sería en alimentarlos por la mañana consumiendo exclusivamente carbohidratos para conseguir un mayor rendimiento metabólico.
A mediodía no sería preciso una dieta disociada, la insulina hace que carbohidratos y proteínas animales pasen a la masa muscular. Durante el día, aumenta la actividad y el número de receptores insulina por lo que no se acumulan nutrientes en las células grasa.
Por la noche deberíamos consumir principalmente proteínas que nos ayuden a regenerar nuestro organismo y que no contiene carbohidratos, ya que ello facilitará el aumento de peso al acumularse la grasa.
Leemos que mientras dormimos, quemamos grasa siempre que nada impida la combustión de la grasa. Sin embargo, una cena tardía y a base de carbohidratos, atrae a la insulina y está bloqueada combustión nocturna de grasa durante cinco horas más.

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viernes, 6 de abril de 2012

SHORTY: ¿VIENTRE PLANO AL INSTANTE?

¿Puede una faja ayudarnos a adelgazar?
Tengo una opinión bastante clara, creo o pienso que no sirven para que nuestro cuerpo deshaga la grasa ni perdamos 1 g de ella. Eso no significa que estéticamente nos permita ver mejor, pero no a adelgazar.

Pero tenemos la mente abierta así que cuando leemos un anuncio que nos habla de vientre plano... nos parece interesante echar un vistazo a esa milagrosa faja shorty

En esta ocasión el anunciante es garnier que a su gama de productos bodytonic hechos a base de alcanfor (propiedades calmantes y suavizante), gingko anti-acumulación (propiedades filtrantes que evitan la acumulación de grasa) extracto de té verde (propiedades estimulantes y drenantes), lipo–cafeína reductora (propiedades estimulantes), piel de mandarina (drenates)... para combatir la celulitis, se había juntado con la empresa Lytesslab para crear Shorty Reductor “muslos-vientre-glúteos” de Garnier.

Según leemos, nos ayuda a afinar la silueta, al igual que reducir el aspecto de la “piel de naranja” durante todo el día y sin esfuerzo

¡TE MUEVES Y FUNCIONA!, no os aseguran una triple eficacia para conseguir una talla menos, actuando de forma directa en la zona abdominal para conseguir el efecto de vientre plano. También nos dicen que se reduce el aspecto de piel de naranja, la piel se ve tonificada y uniforme, además de un efecto contra la celulitis por el efecto de las cápsulas de cafeína.

Perder una talla sin grandes complicaciones, especialmente en una zona como el vientre, seguro que es el sueño de muchos.
Pero, si funciona, quizás el tamaño de las tallas deberían ser mucho mayor ya que nos dicen que están disponibles:
Talla S-M: de 36 a 40
Talla L-XL: de 42 a 46

¿y qué pasa con los que realmente necesitamos perder peso? Si funciona en una persona de talla 36 a 42, por lógica, mejor debería funcionar en alguien que haga dieta y tenga una talla por encima de la 46.
No pondremos en duda si funciona o no. Quizás el mero hecho de sentir opresión en el estómago, nos recuerda de forma inconsciente que haya algo que queremos perder, que algo nos sobra, que tenemos un objetivo.
De todas maneras, esta faja shorty seguro que será efectiva si la combinamos diariamente pasando un buen rato siguiendo el ritmo de esta otra SHORTY

jueves, 5 de abril de 2012

ENTRE UNAS Y OTRAS...

Después de tanto tiempo y de leer tantos libros sobre nutrición lo más lógico era pensar que hubiera alcanzado el peso ideal.
La importancia de una dieta equilibrada para que nuestro cuerpo reciba los nutrientes imprescindibles para nuestro día a día es algo que ya conocía.
Otra de las teorías que parece aceptada por todos los nutricionistas actualmente es el papel de la insulina y la importancia de evitar picos para que los hidratos de carbono (azúcares) que no hayamos utilizado se reserven como fuente de energía en forma de grasa.
La manera de conseguirlo sería comiendo alimentos que no provocaran una liberación excesiva de insulina, serían los alimentos con un índice glucémico bajo. Pero, ¿es suficiente con consumir estos alimentos para adelgazar?
Yo diría que no. Volvemos a lo de siempre, cada organismo es diferente, el metabolismo, el ejercicio... no son equiparables de una persona a otra.
Sin embargo, pondré un ejemplo. Uno de esos alimentos que en teoría no provoca la liberación de insulina serían los frutos secos como almendras, nueces... Alimentos calóricos, muy aconsejable para nuestra salud por ejemplo al ayudar a combatir el colesterol.
Durante una época seguía de forma estricta una de estas dietas, que me aconsejaban tomar frutos secos a media tarde. Me lo permitían, me los aconsejaban y además me encantaban. Claro que no comía tres o cuatro, empezaba a picar, a picar... me di cuenta que, quizás no engordaba, pero tampoco adelgazaba y me quedó claro, aunque me decían que podía comer la cantidad que deseara, tampoco era eso realmente cierto.
Es decir, aunque no me gusten nada las dietas hipocalóricas, también debemos tener en cuenta que para perder peso no podemos consumir más energía de la que vamos a utilizar y, si somos sinceros, muchos de los que queremos hacer dieta consumimos más calorías de las que debiéramos.

El problema lo encontramos cuando escuchamos la opinión de diferentes nutricionistas. Por un lado, unos dicen que las frutas, la leche... nos proporcionan demasiados hidratos de carbono y otros nos mencionan que deberíamos hacer el consumo diario de cinco piezas de fruta y verdura. Algunos nos aconsejan comer poca cantidad cada tres horas para mantener de forma activa y constante nuestro metabolismo, el cuerpo gasta energía también mediante el proceso de la digestión. Claro que por otro lado, otros nos dicen que ello obliga a nuestro hígado tener que estar constantemente procesando toxinas, algo que a mi entender también parece lógico.

Así que vuelvo a remontarme a mi experiencia, que debe ser tomada sólo como una opinión personal. En este tipo de dietas también aconsejaban el consumo de fruta media hora antes de la comida.
En teoría, debería tener menos hambre después. En mi caso, parecía que la fruta me abriera el apetito porque media hora después comía tanto o más. Lo mismo me sucedía si dejaba un plazo de tiempo más largo, por ejemplo, una hora o tomaba varias piezas para probar si después me conformaba con un yogur. Además me habituaba a ella y con los días, sentía apetito mucho antes que cuando no tomaba fruta.

Otras dietas lo que nos alientan es el consumo de productos que todos nos dicen: no procesados, naturales, con la menor cocción posible... y el mayor handicap, ecológicos. Al precio mucho más elevado de estos productos le agregamos la dificultad de poder conseguirlos... además del aburrimiento de los que nos sentimos ligados al azúcar, cafeína, pan...

lunes, 24 de octubre de 2011

CONEXIÓN ENTRE ESTRÉS Y METABOLISMO

La clave para entender el vínculo profundo entre el metabolismo y el estrés es el sistema nervioso central (SNC).
La parte del sistema nervioso central que ejerce la mayor influencia la función gastrointestinal se denomina sistema nervioso autónomo (SNA). Éste aspecto del sistema nervioso de responsable de hacer que el estómago eche a andar, que las secreciones esquemáticas comiencen a fluir en el proceso digestivo y que el proceso dinámico de la absorción de nutrientes en el torrente sanguíneo se mantenga en movimiento.
El sistema nervioso automático también le indica al organismo cuando no debe estar en modalidad de digestión, por ejemplo, cuando no tenga ningún alimento en el estómago o cuando esté activada la respuesta de luchar o huir.
A su vez, el sistema nervioso autónomo tiene dos subdivisiones que lo ayudan a cumplir su doble cometido de estimulación e inhibición del proceso digestivo: la rama simpática y parasimpática.
La rama simpática activa la respuesta del estrés y suprime la actividad digestiva. La rama parasimpática relaja el cuerpo y activa la digestión. Puede ser útil pensar en estados parte del sistema nervioso como interruptores de encendido y apagado.
Dicho en términos sencillos, la misma parte de nuestro cerebro que activa el estrés, desactivada digestión. A la inversa, la parte del cerebro que activa la respuesta de relajación, activa plenamente la capacidad de una sana digestión.
Ingerir alimentos sanos es sólo la mitad de la ecuación de la buena nutrición, la otra mitad consiste en encontrarse en estado ideal para digerir y asimilar alimentos.
Numerosos estudios clínicos han demostrado que las afecciones en la que se produce un alto volumen de cortisol están estrechamente vinculadas con la acumulación de grasa se debe a que una de las funciones químicas del cortisol es enviar al cuerpo la señal de acumular grasa y no desarrollar el tejido muscular. El cortisol es la hormona principal que se liberan cantidades importantes durante situaciones de estrés agudo y crónico.
Recordamos también lo que indicábamos en el artículo anterior, el extensionismo también para hacer que aumente la producción de insulina, otra hormona estrechamente vinculada con el aumento de peso.
Preocuparse por la acumulación de grasa hace que ésta aumente. La ansiedad sobre la pérdida de peso hace que su cuerpo acumule grasa y la retenga.
El estrés autoimpuesto parece darnos energías porque estimula la producción de adrenalina y noradrenalina, hormonas que contribuyen al estado de alerta. No obstante, con el paso del tiempo, estas hormonas pueden menoscabar el metabolismo.
En los primeros minutos de una plena respuesta de estrés, nuestro metabolismo alcanza su máxima eficiencia. Cuando la respuesta se prolonga, día tras día, es cuando este medio de supervivencia que se supone que nos salva, comienza de modernos poco a poco.
Cuando nos encontramos en un estado de estrés, si adoptamos conscientemente el patrón de respiración profunda de rítmico característico del estado relajado, engañamos el sistema nervioso central. El cerebro piensa algo por el estilo de ¡Ey, creía que estaba hecho un manojo de nervios, pero la respiración está relajada, así que seguramente estoy relajado!
Se envía una señal desde la corteza central del cerebro, el centro del pensamiento, a los nervios de la médula espinal y día a día distintos órganos del cuerpo. También entradas funciona el sistema endocrino para desactivar la respuesta de estrés. El resultado es un cambio de un estado de baja actividad digestiva a la plena fuerza digestiva.


Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (comer por placer, para obtener energía y para adelgazar) , escrito por Marc David .

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jueves, 20 de octubre de 2011

EL ESTRÉS: ENEMIGO CONTRA LA PÉRDIDA DE PESO

No es la primera vez que hacemos mención al estrés y la necesidad de comer despacio y con tranquilidad. ¿Cuál es su efecto?
Durante el estrés, el organismo asume automáticamente la respuesta clásica de luchar o huir. Esta función del sistema nervioso central evolucionó con el paso de millones de años hasta convertirse en un mecanismo seguridad que nos protege en situaciones de peligro para la vida.
En los momentos en que se activa la respuesta de estrés, el ritmo cardíaco se acelera, la presión sanguínea aumenta, la respiración va más rápido, y se liberan en el sistema circulatorio las hormonas que ayudan a proporcionar energía inmediata, como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol.
El flujo sanguíneo se desvía del centro del cuerpo hacia la cabeza para poder pensar con rapidez, y a los brazos y las piernas para tener la energía necesaria a la hora de luchar o huir.
Lo más importante es que el sistema digestivo se bloquea. Todas las funciones metabólicas del organismo que tienen que ajustarse expresamente la supervivencia.
Si comemos a toda prisa y con ansiedad, abrumados por el trabajo o comiendo mientras estamos enfadados, etc. nuestro cuerpo no puede distinguir que no se trata de cuestión de vida o muerte, está programado genéticamente para poner en marcha su respuesta de defensa en cuanto cerebro percibe el estrés.
De modo que, si alguna vez comemos en un estado de ansiedad y después tenemos la sensación de que la comida ha quedado paralizado en el estómago, esos lo que realmente sucede. Los alimentos esperan hasta que el cuerpo vuelva su funcionamiento digestivo normal. Es decir, nuestro estado de ánimo también afecta a los alimentos que ingerimos. Se reduce el contenido de enzimas salivales en la boca, la descomposición de las proteínas, grasas y carbohidratos en el estómago se ve perjudicada y la circulación sanguínea al intestino delgado se reduce hasta en cuatro veces, lo que se traduce en una menor asimilación de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Por lo tanto, no sólo importa lo que comemos, sino el estado mental en que nos encontramos cuando comemos.
Muchas personas nos quejamos de que a pesar de seguir una dieta no conseguimos adelgazar. En la mayoría de casos puede estar detrás el estrés. Esto se aplica especialmente a los que experimentan el aumento de peso alrededor de las dos, con una producción excesiva de cortisol tiene el efecto de engordar el vientre. La solución sólo pasará por relajarnos para dejar de producir tanto cortisol. Respirar hondo, un poco más de paz y dar la oportunidad a nuestras calorías de quemarse.
El estrés crónico también puede hacer que aumente la producción de insulina, hormonas que hemos mencionado como causante del depósito de grasa en nuestro cuerpo. Ya hemos dicho que el páncreas produce insulina cada vez que hay un rápido aumento de glucosa en sangre. Una de las maneras en que la insulina produce la glucosa en la sangre es al enviar al cuerpo señal de que almacene agresivamente como grasas los carbohidratos consumidos en exceso. La insulina también envía al organismo la señal de que no libere la grasa almacenada.
El estrés crónico de la producción de insulina vinculada con el son especialmente problemáticos en la afección conocida como resistencia a la insulina, en la que los niveles de glucosa en sangre y se mantienen elevados aunque aumente la producción de insulina debido a que las células sobre las que debe actuar esta hormona dejan de responder a ella.
Si además unimos ingestas ricas en carbohidratos que solemos hacer cuando nos sentimos con ansiedad, frustración... facilitamos el aumento de peso.
Según términos médicos, el estrés crónico hace que disminuir la eficacia térmica, o sea, su capacidad de quemar calorías y metabolizar la grasa almacenada.
Otras acciones del estrés, distintas al aumento de peso, la podemos encontrar por ejemplo en los glucocorticoides, una clase de hormonas relacionadas con el estrés entre las que se encuentra el cortisol, que bloquea la asimilación de calcio en los intestinos y limita rigurosamente la cantidad de calcio disponible para el crecimiento óseo. La secreción excesiva de glucocorticoides debido, por ejemplo, al estrés crónico, produce pérdida de calcio en la orina, interfieren el crecimiento y división de las células precursoras especializadas en los extremos de los huesos, e incluso hace que aumente el ritmo descompuesto del tejido óseo.
En definitiva, debemos empezar una dieta sin ningún sentido de culpabilidad y sin imponernos normas. Es completamente contraproducente expresados en relación con la pérdida de peso, pues el mismo estrés hace que uno aumente de peso.

Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (comer por placer, para obtener energía y para adelgazar) , escrito por Marc David .

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domingo, 25 de septiembre de 2011

NUTRIENTES QUE AYUDAN A MANTENER LA LÍNEA

  • El litio y la nicotinamida aumenta la secreción de serotonina y disminuyen el apetito.
  • La L-fenilalanina, un aminoácido, que tienen la propiedad de estimular la secreción de colecistocinina, una hormona que también proporcionar organismos sensación de saciedad. No encontraremos en la leche y la carne.
  • La L-tirosina favorece la secreción de noradrenalina en presencia de vitamina C y B6. La noradrenalina aumenta el metabolismo del cuerpo por estimulación del sistema parasimpático.
  • La L–ornirina, la L–arginina y L-dopa, tres aminoácidos, aumenta las secreciones de la hormona de crecimiento que actúa sobre el metabolismo de base.
  • La L–carnitina, otro aminoácido, ayuda al organismo transformar la grasa de energía: la carnitina asegura al transporte de las grasas a las mitocondrias (al corazón de las células) para que sean quemadas. Este efecto sólo de real cuando se acompaña de una actividad física sostenida y regular.
  • El cromo: puede favorecer la pérdida de grasa corporal y el aumento de la masa muscular. La hiperinsulinemia es una condición patológica asociada a una tasa de azúcar en sangre elevada, un estado que favorece la obesidad por una síntesis excesiva de ácidos grasos.
    El cromo mejora la función de la insulina y contribuye a regular su secreción, reduciendo, al mismo tiempo, los triglicéridos. El cromo mejora también la captación de aminoácidos por la célula, lo que permite al organismo sintetizar más proteínas. Varios experimentos han demostrado que los suplementos de cromo picolinato conllevan una pérdida de tejido adiposo y un aumento de la masa muscular en los deportistas.

    Fragmentos extraídos del libro LA REVOLUCIÓN DE LAS VITAMINAS de Thierry Souccar

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  • domingo, 11 de septiembre de 2011

    LA DIETA DE LOS 17 DÍAS (SEGUNDA PARTE)

    LA DIETA DE LOS 17 DÍAS está compuesta poco por cuatro ciclos, tres ciclos de 17 días y el último que es el ciclo de mantenimiento.
    El primer ciclo es el de aceleración. En este ciclo nos ayuda a sacar azúcares y grasas de nuestro cuerpo, pero no sólo eso, sino que también eliminamos toxinas.
    Para ello se limitan la cantidad de carbohidratos ingeridos eliminando alimentos como el pan blanco, arroz, patatas y pasta. El chocolate y otro tipos de dulces tampoco están permitidos.
    Con esta medida nuestro cuerpo puede metabolizar y aprovechar la propia grasa que tenemos depositada en nuestro cuerpo.
    Durante el primer ciclo podremos disfrutar de comidas de alto contenido de proteínas. Pescado, huevos, potro... y vegetales como brócoli, cebollas, tomates, col, pimientos, espinacas son sólo algunos pocos.
    Este tipo de verduras nos ayudan a limpiar la sangre, el hígado y los intestinos de toxinas y células grasas indeseables.
    Dos porciones de frutas con bajo contenido en azúcares como manzanas, peras, uva roja y todos de bayas. Estas frutas son bajas en calorías pero ricas en fibra y agua.
    Otros alimentos como el yogur bajo en grasa con bifidus, requesón... nos ayudan a limpiar el sistema digestivo.

    El segundo ciclo es el de la activación. Se trata de restablecer nuestro metabolismo mediante una estrategia que incluye el aumento la disminución del consumo calórico para estimular la quema de grasas y evitar los estancamientos. Muchas dietas nos ayudan a empezar el cambio pero el cuerpo se adapta fácilmente y entonces perder peso se hace cada vez más difícil. Este ciclo previene que esto suceda.
    Durante este ciclo continuamos comiendo todos los alimentos del ciclo anterior y añadimos otros más.
    Podremos agregar a nuestra comida marisco, cortes magros de carne de res, cerdo y cordero. Habas, guisantes, maíz, calabazas... están permitidos durante esta fase. Caldos bajos en sodio, salsa light de soja, salsa de tomate

    El ciclo tres es el de lograr. Se trata de desarrollar buenos hábitos alimenticios mediante la reintroducción de otros alimentos hasta conseguir el peso meta.
    Durante el primer y segundo ciclo nuestro peso bajara de forma más rápida mientras que en este el descenso será más lento. Es normal. Durante esta fase podremos perder algo de peso pero lo más importante es que nos ayuden a a empezar el proceso de mantenimiento de nuestro peso deseado.
    Podremos añadir alimentos como pasta, pan integral, fruta y snacks. También podremos disfrutar un día de una bebida con alcohol si lo deseamos.
    Sin embargo no recuerdan que el alcohol provoca que acumule más líquidos, de manera que no es lo mejor para esta dieta.
    Muy importante también es tener en cuenta el tamaño de las porciones, que deben ser pequeñas, quitar la piel, podemos comer los juegos que queramos pero intentando no comer más de cuatro yemas por semana.
    Disfrutar de frutas, ya sea fresca, congelada o en conserva, pero no tiene que contener azúcar.
    ¿Más consejos? Comer despacio y saborear los alimentos. Aumentar nuestro ejercicio físico a 30 minutos por sesión.

    Pasaremos entonces a la última fase, el ciclo cuarto. Debemos haber conseguido nuestro propósito después de los ciclos anteriores, ahora deberemos mantener los resultados obtenidos. Con el ciclo cuatro deberemos mantener nuestro peso a través de un programa de alimentación que nos permite disfrutar de la comida favorita en los fines de semana y comer de forma saludable durante la semana.
    ¿Cuanto tiempo durará esta fase? Siempre.

    Además nos dicen que gran parte del peso que perdemos es agua. El peso del agua puede ocultar cosméticamente la pérdida de grasa y ser muy frustrante. En lo que respecta a la salud, la retención de líquidos puede forzar el corazón. Cuando el cuerpo retiene agua, significa que hay más agua en la sangre y el corazón tiene que trabajar más para bombear todo ese volumen extra. Una vez que hay parecido todo ese exceso de líquidos también desaparecerá la hinchazón. Empezarás a estar visiblemente más delgado en tres o cuatro días. Y lo más probable es que te sientas mucho más ligero y más motivado para tener cuidado con lo que comes.

    Basado en el libro LA DIETA DE LOS 17 DÍAS, escrito por Mike Moreno.

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    domingo, 14 de agosto de 2011

    LA FIBRA: ¿QUÉ MÁS DEBEMOS SABER?

  • Se considera que la cantidad ideal de fibra que se debe consumir a diarios ronda los 30 a 35 g. Cantidades mayores pueden plantear dificultades en la absorción de determinados minerales como calcio, magnesio, hierro y zinc, especialmente si hay cantidades importantes de ácido fítico, abundante en los cereales.
  • Las mucosas digestivas de niños así como en trastornos del tubo digestivo como gastritis, úlceras gastroduodenales, colitis ulcerosa y colon irritable, pueden resentirse de los efectos irritantes de la fibra.
  • Cuando consumimos la fibra en forma de caldo, jugo o agua, al presentarse de forma hidratada, aumenta la efectividad de la fibra.
    Sin embargo, como puede interferir la absorción del calcio se recomienda no consumir las con productos lácteos.
  • Algunas fibras estimulan la capacidad de concentración del rendimiento mental. Entre ellas nos encontramos la levadura de cerveza que proporciona cantidades considerables de algunas de las vitaminas del grupo B, el germen de trigo que es la parte del grano donde se concentran micronutrientes como la vitamina E, y la lecitina que favorece al sistema nervioso, cerebro y la memoria.
  • Los alimentos ricos en féculas que se asimila más despacio son las legumbres y pasta. Las primeras, porque su almidón en partículas grandes y su especial contenida en fibra precisan una digestión más lenta. La pasta, porque se forma una red de gluten alrededor del almidón.
    Las pastas bien amasadas y cocinadas al dente no engordan. La explicación es que a diferencia de lo que ocurre cuando se ingieren azúcares refinados, donde el cuerpo recibe un impacto grande no sabe bien cómo manejarlo, las pastas van liberando glucosa poco a poco.
    La secreción de insulina será menos elevada.
    Tampoco debemos olvidar que el aporte energético total ingerido y un consumo elevado de grasas resultan aún más decisivos.
  • Los cardiólogos consideran la lecitina de la soja una aliada contra problemas vasculares y disminuir niveles altos de colesterol malo. La lecitina de soja emulsión a las grasas a nivel hepático para que sean absorbidas convenientemente sin generar los temidos depósitos grasos.
    Reduce el colesterol malo e incrementa el bueno, se comporta como una especie de jabón arterial que limpie y destapa las arterias. Así previene enfermedades del corazón y dolencias derivadas de la mala circulación como arterioesclerosis, hipertensión arterial o trombosis.
    Fuente: Dieta de las fibras: la fórmula anti-kilos más efectiva, duradera y natural, Escrito por Mara Iglesias
  • jueves, 21 de julio de 2011

    ¿POR QUÉ VOLVEMOS A ENGORDAR?

    ¿Por qué fallan las dietas? Perder dos o cuatro kilos puede resultar más o menos fácil dependiendo de nuestro organismo pero, ¿por qué es tan difícil mantenerse en el peso?
    He intentado realizar una introspección personal y, obviamente es algo subjetivo, me he dado cuenta que me desbordo. Con ello lo que pretendo decir es que si un día no puedo seguir las pautas que me he marcado, a veces simplemente por estar cansada de privarme, como de todo, algo que tampoco creo que sea «pecaminoso», pero en cantidades excesivas, diría yo.
    Aseguraría que como mucho más de lo que haría si supiera que no estoy intentando seguir un régimen. Es un acto que no me equivocaría si lo calificara de obsesivo. Siempre que tengo en el pensamiento la idea de que debería hacer algo de bondad, en lugar de disminuir la cantidad, creo que mayor son mis excesos.
    Es importante el tiempo verbal, menciono el término debería porque conscientemente sé que tendría que ponerme manos a la obra aunque mi voluntad no esté mucho por la labor.
    Y sin embargo, cuando tomo la decisión, las cantidades que ingiero son mucho menores, me quedo harta mucho antes. Una de las razones la conozco, la comida no me resulta tan apetitosa, unas judías verdes sin patatas, me entran con dificultad, por ejemplo.
    La otra razón pienso que tiene un componente básicamente sicológico, como el que compra compulsivamente, yo aprovecho mis deslices...
    Seguro que en alguna ocasión también habrás pensado ¡mañana no podré hacerlo!, así que no sólo te permites un capricho sino que te dejas llevar por la gula.
    A veces me apetecería comer un trozo de helado, chocolate, unas galletas... dulce, calórico, productos refinados... lo peor de lo peor para quien quiere adelgazar. Y lo evito unas horas, unos días... a la mínima ocasión mi cabeza me lo recuerda, y he de luchar contra mis deseos, hasta que encuentro la excusa que necesitaba (tristeza, celebración, etc.) y me resarzo. ¡Un día es un día!
    Y para colmo, después de no dejar ni las migajas, son muchas las ocasiones en las que el remordimiento empieza a comer en mí.
    Por eso, cuando leo: «Piensa que debe aprender a dominar su deseo por la comida y a comer menos», es inevitable que me siento reflejada.
    La comida no es, en absoluto, el verdadero problema. La comida es deliciosa, y nadie debe sentirse privado de la satisfacción que ofrece. Su problema reside en que, al comer compulsivamente, usted -consciente o inconscientemente- usa la comida para dominar su ansiedad, para calmarse cuando se siente con estrés o para reanimarse cuando se siente solo, triste o con temor.
    En la lucha entre usar el alimento para controlarse, y tratar desesperadamente limitar su ingestión, usted se olvida del verdadero propósito de la comida. Para usted, el alimento que no tiene nada que ver con el hambre fisiológica.
    En verdad, la mayoría de los que comen por ansiedad, rara vez se dan cuenta cuando tienen hambre fisiológica. Las señales que le obligan a comer provienen de cualquier parte menor del estómago... Le vamos a enseñar a legalizar la comida, a entenderse en relación con el deseo de comer, finalmente, a comer a su gusto, sin considerar sus problemas de comida. Le vamos a mostrar cómo puede perder peso se aprende a comer de otra manera. Al final de este proceso sabrá cómo alimentarse cuando su organismo se lo pida: cuándo, con qué y en qué cantidad.

    Del dicho al hecho hay un trecho, esperamos encontrar algunas pautas, algunas claves que nos ayuden a bajar de peso.

    Queda claro que nuestro próximo objetivo de estudio corresponde al libro LA OBSESIÓN DE COMER, escrito por Jane R. Hirschmann y Carol H. Munter.


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    sábado, 18 de junio de 2011

    FUNDAMENTOS DE LA DIETA ANTIINFLAMATORIA DEL DR. PERRICONE

    En el artículo LA OBESIDAD COMO UN PROCESO INFLAMATORIO hemos recogido la argumentación que nos da el Dr. Perricone de cómo y por qué ha llegado a la conclusión de que, entre otras situaciones, existe una inflamación asintomática e invisible en personas con exceso de peso, que a su vez explica la dificultad de perderlo.
    La dieta que él nos propone podemos denominarla como dieta antiinflamatoria y, a partir de ahora, profundizaremos en lo que hemos explicado en el artículo anterior y nos adentraremos un poco más en las bases principales en las que se sustenta su autor.

    Podría resumirse que las proteínas son necesarias para la reparación celular, mientras que las dietas ricas en hidratos de carbono aceleran el proceso de envejecimiento.
    La grasa corporal no se considera ya como un depósito de células grasas inmóvil creado como reservas a consecuencia de una ingestión excesiva de alimentos. La grasa producen hormonas, al igual que órganos como el páncreas, la tiroides... que forman el sistema endocrino. La grasa corporal es un grupo de células que establecer comunicación otros órganos como el cerebro, el hígado, la médula, la corteza suprarrenal, el sistema nervioso simpático y todo sistema inmunitario. La propia grasa corporal es la que controla la cantidad de materia adiposa que va a almacenarse. Ésta afecta también a nuestro apetito, al consumo de energía y al sistema inmunitario y se lleva a cabo mediante la secreción de una hormona llamada adipoquina, proteínas que actúan como mediadoras en todo el cuerpo, que pueden contribuir a crear una inflamación crónica, sistémica, de baja intensidad. Una importante reserva de grasa corporal puede resultar tan arrolladora que obligaría a las las grasas a secretar las sustancias parecidas a las hormonas para aumentar el crecimiento de los dos sanguíneos necesarios para alimentar dicha acumulación de grasa. Pero el crecimiento de los vasos sanguíneos no fue seguir el ritmo del aumento de la masa de la de las células grasas, las cuales empiezan a sufrir por falta de oxígeno. Estas células que se ven privadas de oxígeno liberan unos agentes químicos inflamatorios a fin de estimular el crecimiento del mayor número de vasos sanguíneos.
    Este activo grupo de células engendra una serie de problemas en cada órgano, desde el crecimiento óseo a la reproducción sexual. La acumulación de las células grasas que se convierte en un órgano endocrino activo, posee la particularidad de ser el único que envía señales proinflamatorias y destructoras al resto del cuerpo.
    La persona obesa se produce un intercambio constante entre grasa y músculo, fenómeno que se acelera cuando se sigue una dieta.
    La mayoría de las personas con exceso de peso, especialmente las obesas, presentan altos niveles de insulina, y éstos iniciarán su deseo en cuanto comience la dieta. Se trata de un arma de doble filo, pues, por un lado, el bajo índice de insulina reduce la inflamación y permite que la grasa corporal se transforme en combustible energético y, por otro lado, la insulina es necesaria para llevar las proteínas a las células y conservar la masa muscular.
    Las personas con exceso de peso poseen unas células insensibles a la insulina a causa de sus altos niveles crónicos. Es decir, su organismo está tan acostumbrado a los altos niveles que ya no reconoce los superiores y se ve incapaz de desencadenar el consumo de aminoácidos necesarios para conservar la masa muscular (hace falta la insulina para aportar aminoácidos y azúcar al músculo).
    Cuando existen altos niveles de insulina en el torrente sanguíneo favorece el aumento de peso pues inhiben la producción de una enzima que descompone la grasa corporal y la transforma en combustible. Además, en ningún momento accedemos está grasa para convertirla en energía y el hambre nos martiriza.
    Cuando ingerimos azúcares y alimentos que se cometen a tocar con rapidez, éstos provocan una elevación inmediata de la glucosa en la sangre, lo que genera la liberación de altos niveles de insulina en el torrente sanguíneo. Gracias a ellos se aumenta el peso corporal por medio a dos factores:
    1) El cuerpo se deshace del azúcar (tóxica para él) básicamente quemándola. La parte que no consigue quemar se almacena en forma de glicógeno.
    2) Cuando las reservas de glucógeno se saturan, el exceso de azúcar se almacena en forma de grasa. Si se sigue consumiendo azúcar, el cuerpo la ira quemando, impidiendo la posibilidad de eliminar la grasa, y así sucesivamente.
    Ahora sabemos que:
    el factor de transcripción NF-kB es un indicador determinante y una posible causa de la resistencia insulínica.
    La proteína reactiva C se presenten niveles elevados también en personas resistencias a la insulina.

    La inflamación presenta índices elevados en personas con exceso de peso. La inflamación es responsable de la incapacidad de utilizar la insulina y el azúcar de la sangre como combustibles. La incapacidad de utilizar de forma efectiva la insulina y el azúcar en la sangre lleva a almacenar grasas. Las células grasas almacenadas se transforman en una verdadera fábrica que produce agentes químicos inflamatorios. El aumento de la inflamación inhibe la acción de las insulina y provoca una acumulación adicional de grasa.
    Cuando consumimos hidratos de carbono ricos en azúcares, reducimos nuestra valiosísima reservas de serotonina. Un aumento rápido del azúcar en sangre desencadena la liberación de serotonina en el cerebro, neurotrasmisor que podemos considerar del bienestar. Entonces, ya que por nuestro cuerpo circular altos niveles de azúcar, le indica al páncreas que debe secretar insulina para reducir dichos niveles. Cuando la insulina provoca un descenso del nivel de azúcar en sangre, el resultado es una rápida disminución de los niveles de serotonina y esto conlleva una reducción de energía y casi la irresistible necesidad de incluir más alimentos azúcar.
    Las mujeres tenemos un nivel más bajo de serotonina, trastornos que podía explicar el por qué a veces necesitamos tomar algo dulce como reconstituyente del desánimo, por ejemplo, en el síndrome premenstrual.
    Cuando comemos, la energía de los alimentos, medida en calorías, puede tomar una de las dos vías siguientes:
  • Las calorías pueden quemarse en el mitocondrio para producir ATP, una molécula de fosfato altamente energética utilizada para acumular y liberar energía para el funcionamiento interno del cuerpo. El proceso se conoce como fosforilación oxidativa.
  • A menudo, cuando nos hacemos mayores, los alimentos se acumulan como grasa corporal (los triglicéridos del tejido adiposo) o en forma de glicógeno en el hígado y en los músculos (el glicógeno es la forma en la que se acumulan los alimentos en el cuerpo en forma de energía). Si pudiéramos separar la oxidación y la fosforilación, las calorías de los alimentos podrían quemarse mediante la termogénesis. Esta pasa por encima de la energía que proporciona el ATP. Si la mayor parte de los alimentos que consumimos se transformará en calor corporal, estaríamos delgados.

  • Cuando ingerimos más calorías de las necesarias, el exceso se acumula en forma de grasa corporal. Los ácidos grasos omega 3 nos ayudan a quemar dichas calorías antes de que se almacenen en stock. Interesa por tanto aumentar la ingestión de omega 3 y disminuir la ingestión de hidratos de carbono con alto contenido glicémico y proinflamatorios (azúcares y féculas), así como de grasas saturadas (en la mayor parte de fritos, lácteos entero y carne).
    Con esta fórmula además de mejorar nuestra salud global (nutrir la piel, el pelo, las membranas mucosas, los nervios, las glándulas y ayudar a evitar enfermedades cardiovasculares) se inhibirá la conversión de calorías en grasa corporal. Por otra parte, dichas grasas esenciales fomenta la quema de calorías por parte del cuerpo que incrementan su sensibilidad clínica, con lo cual se evita la acumulación de grasa corporal y se reduce el riesgo de sufrir diabetes y obesidad.
    Los ácidos grasos esenciales omega 3 tienen efecto sobre los niveles de insulina. Unos altos niveles de insulina generan información, razón que explica por qué las personas aumentan de peso y parecen incapaces de perderlo cuando sigue una dieta. Un índice elevado crónico provoca insensibilidad respecto a la insulina. Se sigue liberando un exceso de insulina en la corriente sanguínea y esto lleva a una acumulación de grasa.
    Cuando se añaden aceites grasos esenciales omega3 a la alimentación, las células se sensibilizan respecto a la insulina. Los receptores de estas sustancias se encuentran en la membrana plasmática celular, la que controla la entrada y salida de sustancias en las células. Los ácidos grasos esenciales mantienen flexible esta importantísima y frágil parte de la célula, lo que permite a los receptores mantenerse reactivos a las fluctuaciones de los niveles de insulina, permite a los receptores responder incluso a unas ínfimas cantidades de insulina, lo que nos ayuda a mantener un sano nivel de azúcar en sangre y nos asegura una ingestión adecuada de azúcar y aminoácidos por parte de las células, a fin de crear músculo y reducir los depósitos de grasa; contribuye a la reducción del exceso de grasa al tiempo que disminuye la propensión del cuerpo a almacenarla.
    Junto con el ácido omega 3 también es necesario el omega 6 para constituir y mantener la integridad estructural y funcional de las membranas celulares, para proporcionar combustible para la energía celular y crear unos mensajeros químicos del tipo hormonal (prostaglandinas y los eicosanoides) que regulan numerosas funciones metabólicas.
    Éstos son los objetivos de la dieta Perricone.



    Texto basado en el libro CÓMO VENCER LAS ARRUGAS Y PERDER PESO de Nicholas Perricone


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    miércoles, 15 de junio de 2011

    LA OBESIDAD COMO LA EVOLUCIÓN DE UN PROCESO INFLAMATORIO CRÓNICO

    Una de las razones por las que hablamos el otro día del cuidado de la piel se debe a que cuando perdemos unos kilos, especialmente cuando ya no se tienen 20 años, es fácil que la piel quede flácida, se marquen más hendiduras y arrugas en el rostro.
    Pero la piel es un órgano muy complejo importantísimo, no es un simple envoltorio, desempeña funciones entre las que se encuentra de barrera protectora contra el exterior. Se trata de la primera línea de defensa del organismo contra microbios y toxinas. Nos protege también del sol y del frío y ayuda a regular la temperatura corporal. Pero además forma parte del sistema inmunitario y está íntimamente ligada a sistema nervioso central.
    El Dr. Perricone, tras su experiencia como dermatólogo, nos habla de los efectos perniciosos de una inflamación invisible y de baja intensidad, denominada también asintomática, que conforman la base de los síntomas del envejecimiento, de las enfermedades relacionadas con éste, como las cardiovasculares, la diabetes, determinados tipos de cáncer, el Parkinson, el Alzheimer y las enfermedades autoinmunes, e incluso las arrugas de la piel. Pero va más allá, afirma que esta inflamación crónica es la responsable del exceso de grasa corporal, del apetito incontrolado, la diabetes y la incapacidad de adelgazar.
    Se refiere al vínculo cerebro-belleza, en definitiva, que nuestros órganos están en constante comunicación celular entre ellos. La piel dialoga con el cerebro, el cerebro dialoga con el sistema digestivo y así sucesivamente.

    Según sus conclusiones, la alimentación ejerce una influencia en el proceso inflamatorio, puede aumentar o disminuir la inflamación en el cuerpo e ideó la dieta antiinflamatoria, una dieta no especialmente baja en calorías que ni elimina ni reduce el consumo de grasas «saludables», entre ellas se incluyen ácidos grasos omega 3, el ácido oleico que nos ayuda a absorber omega 3 y otras vitaminas y nutrientes, así como mantener la tersura de las células.
    ¿Cómo se produce esta inflamación crónica? Supongo que algunos de vosotros pensaréis que se emplean términos demasiado científicos pero no creo que deba eliminarlos ya que nos podrán servir para no confundirlos y entender mejor el concepto y poder buscar más información al respecto.
    Cuando por algún agente como el sol, alimentación... radicales libres empiezan a atacar la parte exterior de las células, conocida como membrana plasmática celular, y los antioxidantes resultan insuficientes para defender del ataque, esta membrana plasmática celular externa resulta dañada.
    Nos explica el Dr. Perricone que se produce un efecto dominó que provoca un círculo vicioso de aumento de la inflamación:
    La membrana plasmática celular está formada por una doble capa de grasa, un envoltorio frágil que los radicales libres oxidan con gran facilidad y rapidez. Esto lleva a la descomposición de la membrana en la formación de una sustancia conocida como ácido araquidónico.
    Este ácido se oxida bajo la acción de los sistemas enzimáticos y produce unas sustancias químicas muy reactivas que poseen una actividad proinflamatorias, como las prostaglandinas.
    Este ácido además puede filtrarse hacia el interior de la célula y penetrar en el mitocondrio (parte de la célula cuya función es similar a la del hígado y donde se genera energía). El ácido araquidónico altera así la producción de energía de la célula, algo indispensable para su reparación. Las grasas de la membrana plasmática celular también pueden oxidarse e imitar a los mensajeros químicos del cuerpo como el FAP (factor activador de las plaquetas), el cual desencadena una serie de fenómenos inflamatorios a escala celular.
    Todos estos fenómenos conforman lo que se conoce como «estrés oxidante», provocan un aumento de la producción de radicales libres en el interior de la célula y a la activación de unos minúsculos mensajeros denominados factores de transcripción como el AP–1 y el factor nuclear kappa B o NF-kB.
    Cuando este último factor (NF–kB) detecta un estrés oxidante, penetra en el núcleo de la célula donde se encuentra el ADN (el código genético de la célula) y se une a una porción de este y da instrucciones a las células para que genere unos tipos de citoquinas, proteínas mediadoras químicas liberadas por los glóbulos blancos u otras células, que causan aún más inflamación y daño.
  • Cuando el NF–kB se activa las células cutáneas al mismo tiempo que el factor de transcripción AP-1, pueden aparecer arrugas en la piel.
  • Cuando el mismo factor se activan el cerebro puede desarrollarse la enfermedad de Alzheimer, y si se activa en otros órganos puede originarse el cáncer.
  • Cuando se activa en el páncreas puede destruirse las células beta de dicho órgano, la única fuente de insulina, y desencadenarse la diabetes. Un elevado índice de este factor es responsable directo de lo que se conoce como «resistencia a la insulina», las personas tienen un mal funcionamiento del mecanismo insulínico, su cuerpo no puede utilizar adecuadamente esta sustancia, bloquea la acción de la insulina ya sea para metabolizar el azúcar de la sangre o nutrir a los músculos con aminoácidos.


  • Los altos niveles de insulina en circulación por el sistema sanguíneo favorecen el aumento de peso pues inhiben la producción de una enzima que descompone la grasa corporal y la transforman combustible. Además, en ningún momento accedemos hasta grasa para convertirla en energía y el hambre nos martiriza constantemente.
    Las personas con exceso de peso presentan indicadores inflamatorios más elevados como el de la proteína C reactiva y algunas interleuquinas (un tipo de citoquinas) y parece que se activa el factor de transcripción NF-kB, similar a lo que le sucede a una persona con resistencia a la insulina.
    Podríamos resumir lo que sucede de la siguiente manera:
    La inflamación presenta índices elevados en personas con exceso de peso. La inflamación es responsable de la incapacidad de utilizar la insulina y el azúcar de la sangre como combustibles. La incapacidad de utilizar de forma efectiva la insulina y el azúcar en la sangre lleva a almacenar grasas las células grasas almacenadas se transforman en una verdadera fábrica que produce agentes químicos inflamatorios. Estos agentes químicos aumenta la inflamación. El aumento de la inflamación inhibe la acción de la insulina y provoca una acumulación adicional de grasa.

    ¿Cómo romper el ciclo? En dos palabras, la dieta antiinflamatoria.


    Texto basado en el libro CÓMO VENCER LAS ARRUGAS Y PERDER PESO de Nicholas Perricone


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    lunes, 9 de mayo de 2011

    RIESGOS DEL CONSUMO EXCESIVO DE PROTEÍNAS

    Hemos hablado en varias ocasiones del primordial papel que las proteínas tienen en nuestro organismo. Es la principal fuente de material constitutivo de los músculos, sangre, piel, cabello, uñas y órganos internos, incluyendo corazón y el cerebro, cartílago y huesos.
    La proteína es requerida para la formación de hormonas que controlan una diversidad de funciones corporales tales como el crecimiento, el desarrollo sexual y la velocidad del metabolismo. La proteína también ayuda a evitar que la sangre y los tejidos lleguen a ser demasiado ácidos o demasiado alcalino, y contribuye a regular el equilibrio de agua en el cuerpo.
    La proteína es importante la formación de la leche durante el periodo de lactancia y en el proceso de coagulación de la sangre, además de poder ser utilizado como puente y el calor.
    También hemos mencionado que las proteínas están compuestas por 22 aminoácidos de los cuales ocho no pueden ser generados por nuestro cuerpo y sólo podemos obtenerlo a través de la alimentación, son los llamados aminoácidos esenciales.
    Las proteínas completas serían aquellas que cuentan con esos ocho aminoácidos esenciales entre los que nos encontramos la carne, pescado, huevos, productos lácteos.
    Los incompletos son los granos, legumbres, frutos secos y semillas. Requieren ser mezclado entre ellos para obtener los ocho aminoácidos esenciales.
    Las necesidades de proteína difieren según el estado nutricional, el tamaño corporal y la actividad de cada individuo. Así los requerimientos proteínicos de los niños son más elevados que en los adultos, no debemos olvidar que las proteínas son el medio importante para el crecimiento óptimo.
    La insuficiencia de proteína puede provocar anormalidad en el crecimiento y desarrollo de los tejidos. El cabello, las uñas y la piel se verán particularmente afectados, y el tono muscular será difícil. En los adultos, la deficiencia podría traducirse en falta de vigor y resistencia, depresión mental, decaimiento, débil defensa contra las infecciones, deterioró la cicatrización de heridas y una lenta recuperación de la enfermedad.

    Sin embargo, un exceso en el consumo de proteína puede dar lugar a un desequilibrio de los líquidos corporales.
    El inconveniente del exceso es que el nitrógeno que contiene se transforma en el hígado en amoniaco que los riñones tienen que eliminar, lo que supone un sobreesfuerzo para dichos órganos. También con exceso de gestión de proteínas se favorece la osteoporosis debido a la pérdida de calcio, así como las enfermedades autoinmunes: se recoge en el libro Despejando el camino evolutivo, escrito por José Alonso Quintanilla, Emilia Alonso Fernández.

    ¿Y qué sucede cuando hablamos de una dieta como la dukan altamente hiperproteica en la que la gran mayoría de proteína tiene un origen animal?
    Una alimentación alta en proteína animal aporta todos los aminoácidos esenciales pero suele ir acompañada de una alta ingesta de grasas saturadas y colesterol. Obviamente, si se consumen se consumen, por ejemplo, lácteos desnatados o se sustituyen las proteínas animales por proteínas de origen vegetal, por ejemplo soja, se consigue una reducción en los niveles de colesterol total, LDL colesterol y triglicéridos, lo que contribuiría a proteger contra la enfermedad arterial coronaria.

    El hígado es el principal órgano implicado en el metabolismo de las proteínas? El exceso de proteínas es convertido en hidratos de carbono o grasa y el exceso de nitrógeno es metabólica a lo que en urea para su posterior excreción a través de los riñones. Las dietas ricas en proteínas también da lugar a la formación de cetonas , que son excretadas por los riñones para evitar un aumento de la acidez de la sangre, conocido como cetosis. En consecuencia, los individuos con un trastorno de las funciones hepáticas o renales pueden sufrir diversos problemas relacionados con la acumulación de urea o se tórnase en la sangre, e incluso otras consecuencias metabólicas.
    Debido a que los diabéticos son propensos a sufrir disfunciones renales, la asociación dietética de América recomienda un consumo de proteínas no superior al recomendado.
    Debido a que tanto la urea como las cetonas son excretadas a través de los riñones, puede sobrevenir una deshidratación debido a una excesiva pérdida de líquidos, un efecto que puede alterar la capacidad para soportar las temperaturas ambientales elevadas.
    La gota, una inflamación dolorosa de las articulaciones, puede empeorar con las dietas ricas en proteínas que contienen importantes cantidades de purinas, las cuales son metabólicas en ácido úrico, distinto a la urea. El ácido úrico puede acumularse en las articulaciones y provocar inflamación.
    Las primeras investigaciones sugirieron que la ingesta elevada de proteína, en forma de proteínas purificadas, incrementaba la excreción urinaria de calcio y probablemente provocaba una reducción ósea. No obstante con revisiones recientes han revelado que cuando las proteínas son consumidas. Con la adecuada cantidad de fósforo las pérdidas urinarias de calcio no se incrementaban. No obstante, también nos señalan que una mayor ingesta de fósforo en la dieta diaria incrementa la liberación de calcio endógeno de intestino con un ligero aumento de pérdida de calcio por las heces. En general, algunas investigaciones indican que podemos perder 1 mg de calcio por cada gramo de proteína, una cantidad relativamente insignificante. En cualquier caso... han señalado que las mujeres que consumían más de 95 g de proteínas/día, especialmente proteínas animales, presentaban un aumento del 20% en la incidencia de fracturas de brazo en comparación con las mujeres se consumía menos de 68 g de proteína/día por no obstante, también señalaron que no existía ninguna relación entre la ingesta de proteínas y las fracturas de. Si bien los individuos con una dieta alta en proteínas animales y bajan calcio son más susceptibles a las fracturas de huesos, una aportación adecuada de calcio en la dieta ayuda a mantener los niveles normales de calcio en organismos y a prevenir las fracturas osteoporóticas.
    Recogemos algunos fragmentos del libro Nutrición para la salud, la condición física y el deporte, escrito por Melvin H. Williams

    Según la asociación americana del corazón advierte que el consumo excesivo de proteínas animales aumenta el riesgo de problemas coronarios, diabetes, infartos y tumores.

    Cierto es que si algunos autores indican que el consumo excesivo de proteínas animales aumenta las pérdidas de calcio por la orina, nos encontramos otros que dicen que las proteínas animales son ricas en vitamina A y D, nutrientes indispensables para la asimilación del calcio en los huesos, tal como aparece en el libro Nutrición ortomolecular, escrito por Cala H Cervera, aunque por otro lado nos hable de carne ecológica, se entiende sin haber sido tratados con hormonas, pesticidas, antibióticos... algo bastante utópico en nuestros días. Claro que su autor también nos dice que el consumo excesivo de proteínas vegetales (soja, cereales...) ricas en sustancias como los fitatos pueden contribuir en el aumento de la osteoporosis y problemas óseos en general ya que son inhibidores de calcio y otros minerales, además de que estas proteínas son bajas en vitamina A y D, entre otras cosas como que el excesivo consumo de soja puede afectar las glándulas tiroides, ralentizar el metabolismo, causar aumento de peso, causar fatiga crónica ya que dispone niveles muy altos en cobre...
    nada que ver con los beneficios que nos resumen otros autores sobre las proteínas vegetales ya que disponen antioxidantes, excelente fuente de fibra dietética, alto contenido de micronutrientes: fitoquímicos (como la saponina) y fitoestrógenos isoflavonoides que actúan positivamente sobre los huesos y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer como el de colon o mama... son sólo algunos pequeños apuntes que leemos en el libro Alimentación y nutrición: manual teórico-práctico, escrito por Clotilde Vázquez Martínez,Ana Isabel Cos Blanco,Consuelo López Nomdedeu.

    Tanta información contradictoria sólo me lleva a pensar que son muchos los interrogantes que quedan por contestar. Si bien todos hablan de la importancia de ingerir una cantidad de proteínas, el abuso de una dieta hiperproteica, ya sea de proteína animal o vegetal, no es en ningún caso recomendable, especialmente a largo plazo.

    lunes, 25 de abril de 2011

    TIPOS DE OBESIDAD, GASTOS DE ENERGÍA Y RIESGOS PARA LA SALUD

    A lo largo de diferentes artículos hemos ido recogiendo las opiniones de distintos autores que en definitiva sintetizaban en sus teorías la conveniencia de un cambio de hábito en nuestra dieta y del papel fundamental de un buen estado mental, emocional... a la hora de perder peso.
    Nuestra mente no sólo sería una enemiga a la hora de ser constantes y no abandonar la dieta sino que llegaría a influir a nuestro favor o en contra.
    Seguro que en alguna ocasión habrás pensado que deberías tomar la vida de otra manera. Sin embargo, ¿cómo cambiar el chip? ¿Cómo dejar de lado los problemas diarios en el trabajo, en casa?
    ¿Qué tal el yoga para adelgazar?
    Comprenderéis que con este sugerente título no he podido dejar de echar un vistazo en su interior.
    La mayor prioridad sería una mentalización sería sobre cuáles son nuestros propósitos. Así nos insta su autor:
    Sólo pido una cosa a la persona obesa o con exceso de peso: la férrea decisión de decir no a una vida de gordura. Simplemente la promesa de que: a partir de hoy, han decidido cambiar mi vida en todos modos posibles para poner mi cuerpo en forma y llevar una vida feliz y saludable.

    En el libro EL YOGA PARA ADELGAZAR se repiten conceptos y argumentos de los que ya hemos hablado anteriormente, de manera que evitaremos repetirlos nuevamente. Sin embargo, nos aparecen otros muy interesantes que destacamos a partir de ahora.

    Existen dos tipos de obesidad: crónica y fluctuante. La mayoría de las personas exceso de peso entre la categoría de obesidad fluctuante pues tiende a ganar y perder peso distintos momentos o de manera cíclica. Cuando la situación es crónica, la persona tiende a tener un exceso de peso importante que va aumentando con el tiempo. Es fácil ayudar a adelgazar una persona con sobrepeso, pero es más difícil ayudar a una persona obesa porque su sistema que ya acostumbrado al peso excesivo.

    La obesidad adquiere diversas formas dependiendo de la naturaleza de los depósitos de grasa corporal:
    obesidad armoniosa: la grasa está distribuida por todo el cuerpo.
    Obesidad femenina: los depósitos de grasa se suelen almacenar más en la parte inferior del cuerpo: las caderas y en la zona pélvica. Esto es más común en las mujeres y conlleva un riesgo médico menor.
    Obesidad visceral: la grasa se deposita cerca de los órganos internos, las vísceras abdominales. Esta grasa no se aprecia desde fuera y conlleva los riesgos médicos más importantes a largo plazo.
    Obesidad masculina: los depósitos suelen cubrir la zona externa del estómago. Es más frecuente en hombres y normalmente es peligrosa.
    El organismo humano está dotado de un mecanismo increíble, el hipotálamo, situado en el centro del cerebro. Esta glándula regulan las sensaciones de hambre y de saciedad.
    Envía mensajes a través de ciertas hormonas llamadas neurotransmisores que estimulan o inhiben el apetito. Los neurotransmisores son la adrenalina, la noradrenalina, la dopamina y la serotonina.
    También hay otros productos que actúan sobre estos neurotransmisores y controlar su liberación para que se produzca una regulación perfecta el apetito de la persona en función de la ingestión de alimentos y del gasto de energía.
    El cuerpo humano también tiene otro complejo y sorprendente mecanismo regulador del peso por el que puede hacer uso de la grasa almacenada cuando no recibe energía en forma de alimentos. Las dietas de pérdida de peso se basan en ejercicio tiro, pero esto, por sí solo, nunca funciona a largo plazo. El cuerpo nunca debe carecer de los nutrientes y de la energía que legítimamente necesita.
    ¿Cómo gasta el cuerpo su energía?
    Por el metabolismo: es el mínimo de energía que el cuerpo necesita para seguir vivo. Es responsable del 70% del gasto energético total aunque también depende de la masa muscular de la persona.
    La actividad física: peso responsable del 20% del gasto energía, pero varía de una persona a otra en función del nivel de actividad. La gente obesa requiere más calorías para realizar la misma actividad física porque tiene exceso de peso. Así, tiende a comer más para compensar el gasto, generando un círculo vicioso.
    La termogénesis: es responsable de aproximadamente un 10% del gasto energético total y es la energía consumida durante el proceso digestivo. Debido a ello algunas de las colonias absorbidas durante la comida se consumen inmediatamente. Por lo tanto, no es aconsejable saltarse comidas.

    En numerosas ocasiones hemos mencionado también los perjuicios de un exceso de peso. En el libro nos dan unas pinceladas más amplias sobre los riesgos más comunes y relacionados entre sí:
    Hipertensión: la gente obesa es aproximadamente el doble de propenso a sufrir hipertensión que la gente con un Índice de Masa Corporal normal de 19 y 25. La hipertensión puede provocar apoplejía y enfermedades de corazón.
    Diabetes: la obesidad incrementa significativamente el riesgo de diabetes de tipo dos en la que el cuerpo es incapaz de producir suficiente insulina o de usarla adecuadamente. Los hombres con acumulación de grasa general tomen corren especialmente este riesgo.
    Enfermedades coronarias: la obesidad produce mayores niveles de colesterol e hipertensión, los cuales están directamente relacionados con los riesgos cardiovasculares.
    Enfermedad de la vesícula biliar: la obesidad tiene relación directa con esta enfermedad, tanto en hombres como mujeres. Sin embargo, las mujeres corren más riesgos de problemas de vesícula que los hombres.
    Artritis: las mujeres obesas corre más riesgo de sufrir artritis y dolores en las articulaciones de los hombres.
    Cáncer: los hombres obesos corren más riesgos sufrir cáncer de colon, mientras que las mujeres obesas corre más riesgo de padecer cáncer de pecho y cáncer de útero.
    Problemas respiratorios: las personas obesas tienen dificultades para respirar suficiente volumen de aire, de modo que la cantidad ingerida de oxígeno es pequeña.
    Muerte prematura: las personas obesas tienden a morir antes que las que tienen un peso normal.

    Fragmentos extraídos del libro YOGA PARA ADELGAZAR, escrito por Bharat Thakur.
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