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domingo, 18 de agosto de 2013

DORMIR MAL, ENGORDA

¿Hay alguna crelación entre obesidad y sueño? Según diferentes artículos que hemos leído en el ScienceDaily el no dormir nos hace más propensos a comer alimentos con alto contenido calórico.
En el estudio se hicieron escáner a 23 adultos jóvenes sanos, primero después de una noche normal y la siguiente después de una noche de insomnio.
Según los resultados, había disminuido la actividad en el lóbulo frontal del cerebro, parte encargada de la toma de decisiones, mientras que había aumentado en zonas más profundas que controlan la motivación y el deseo.
Si en estudios anteriores se había relacionado la falta de sueño con un aumento del apetito, especialmente de alimentos dulces y salados, en este caso, se medía la actividad cerebral de los participantes cuando se mostraban imágenes de alimentos que iban desde frutas y verduras a otros como hamburguesas, pizza y donuts.

En realidad, la relación entre dormir mal y dificultad de perder peso no es algo realmente novedoso.
En el libro la DIETA SMART: el método eficaz para comer y perder peso de forma saludable, su autor menciona que si dormimos menos, nuestro cuerpo segregará menos hormonas que inhiben el apetito y más hormonas que lo aumentan. Más pruebas parecían indicar que las personas que dormían poco alteraban su metabolismo, pesaban más y tenían mayor riesgo cardiovascular.
Dormir, en la medida justa, según el autor, sería la actividad sedentaria que nos ayudaría a perder peso.
En el libro LA DIETA FIBRA 35: el secreto mejor guardado de la naturaleza para perder peso, se incidía sobre lo mismo. El sueño afectaba en el equilibrio de los hormonas encargadas de informar al cuerpo de si tenía o no a apetito: la grelina, liberada por el estómago y que nos da la señal de hambre; la leptina, liberada por células grasas para indicar el nivel de reservas con él en el cuerpo.
Con déficit de sueño, los niveles de leptina se disminuyen y los de grelina aumentan. Un nivel bajo de leptina informaba al cuerpo de no existir suficiente grasa almacenada y un nivel más elevado de grelina nos avisaba de tener hambre.
Aparte de otros estudios se comprobaba los efectos perjudiciales de la falta de sueño en el metabolismo y en la capacidad que se tenía de controlarlas antes de comer.
Si a ello le agregamos un mayor cansancio, menos energía para realizar actividades físicas.
Según se explica en el libro, cuando el cuerpo se siente cansado por falta de sueño, trata de aumentar la energía consumiendo alimentos, es entonces cuando parecen ansias de comer, grasa y alimentos azucarados.

Fragmentos extraídos del libro LA DIETA DE LA FIBRA 35

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sábado, 27 de abril de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA GRASA

LA DIETA SMART: El método eficaz para comer y perder peso de forma saludable escrito por Reina García Closas nos proporciona información muy clara sobre la grasa.
Queremos profundizar en el tema, aunque vemos que hablan de dieta basada en índice glucémico, algo que mencionan muchos autores, aunque en este caso la explicación resulta clara y nos aporta otros argumentos que no habíamos leído antes.
¿Por qué cada intento parece que cueste más adelgazar? Seguro que encontrarás interesante el texto que recogemos a continuación:

Nuestro cuerpo necesita cierta cantidad de grasa para proteger y amortiguar los órganos internos, así como para mantener la temperatura corporal, almacenar vitaminas y sintetizar hormonas y otras sustancias. De hecho, la grasa corporal es el principal almacén de energía de que disponemos.
Además, recubre los nervios y forma parte de la pared de todas nuestras células., De su presencia depende mucho de las funciones claves de nuestro cuerpo y de nuestra mente, ya que modula el metabolismo, el sistema inmunitario, el funcionamiento cerebral y el estado de inflamación.
No obstante, si se haya en exceso, puede alterar nuestro aspecto, afectar el metabolismo y aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas y degenerativas...

Al perder peso, se pierde algo de masa magra de manera inevitable y, al recuperarlo, la mayor parte suele ser grasa. Si este ciclo se repite con excesiva frecuencia, el porcentaje de grasa irá aumentando y el de masa muscular será cada vez menor.
Dado que la cantidad de calorías que gastamos en reposo (o metabolismo basal) depende sobre todo de la masa magra, ésta disminuirá con el tiempo.
El proceso tiene unas consecuencias muy negativas, tanto para la salud como para el aspecto físico, ya que, aun manteniendo el mismo peso, el porcentaje de grasa habrá aumentado de manera considerable, al igual que el volumen corporal.

La grasa es mucho más que un mero conjunto de células que se limitan a almacenar energía en forma de moléculas denominadas triglicéridos.
La grasa que se deposita justo debajo de la piel (grasa subcutánea) -especialmente en las caderas, muslos y glúteos de las mujeres en edades premenopáusicas-, además de dar un contorno muy característico al cuerpo, constituye una reserva de energía destinada a afrontar periodos de mayor necesidad calórica, como el embarazo y la lactancia. Un exceso de grasa en esta zona da lugar a la denominada obesidad ginoide o periférica, que, pese a los reparos estéticos que puedan presentar, no reviste ningún riesgo grave para la salud.
Sin embargo, la acumulación excesiva en el interior del abdomen, así como la infiltración en los músculos y vísceras, conocida como obesidad abdominal, androide o central, que se produce en hombres y mujeres a partir de la menopausia, ocasiona problemas importantes de salud.
Un modo sencillo de comprobar si se parece obesidad denominada uno, consiste en medir el perímetro de la cintura: superar los 88 cm en el caso de las mujeres con los 102 cm en el de los hombres, será diagnóstico.
[...] El peligro para la salud comienza a partir de los 94 cm en el caso de los hombres y de los 80 cm para las mujeres.

Fragmentos extraídos del libro LA DIETA SMART: El método eficaz para comer y perder peso de forma saludable de Reina García Closas

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martes, 21 de agosto de 2012

LA ENERGÍA DEL CUERPO (SEGUNDA PARTE)


De las reservas totales de energía en un adulto típico que se alimenta bien, 78% se encuentran concentradas en la grasa corporal y 21% en proteínas.

La mayoría de las grasas se almacenan en el cuerpo como triglicéridos, las cuales tienen tres colas de ácidos grasos. Los triglicéridos se acumulan en las células grasas del tejido adiposo que se forma en los glúteos y otros sitios estratégicos bajo la piel.
Cuando el nivel de glucosa en sangre disminuye, se recurre a los triglicéridos como alternativa energética. Las enzimas de las células grasas rompen los enlaces entre el glicerol y los ácidos grasos, los cuales entraron a la sangre. Las enzimas hepáticas transforman el glicerol a PGAL, un intermediario de la glucólisis. Casi todas las células captan estos ácidos grasos en circulación. Las enzimas escinden la cadena principal de los ácidos grasos y los fragmentos en forman en acetil-CoA, que puede entrar al ciclo de Krebs.
En comparación con la glucosa, una cola de ácido graso tiene muchos más átomos de hidrógeno enlazados con el carbono, de modo que rinde mucho más ATP. Entre alimentos o durante el ejercicio sostenido, las conversiones de ácidos grasos suministran cerca de la mitad de ATP que requieren las células musculares hepáticas y renales.
Cuando se excede la capacidad de almacenamiento del glucógeno del hígado y las células musculares, el exceso se transforma en grasa.
El consumo excesivo de glucosa produce grasa en último término. Cuando los niveles de insulina permanecen altos, se le indica al cuerpo que almacene grasa y no la emplee con energía.

Cuando uno consume más proteínas de las que el cuerpo requiere para crecer y mantenerse, las células no las almacenan. Las enzimas divide las proteínas de las dietas en aminoácidos y después retiran el grupo amino de cada unidad y se forma amoníaco (NH3).
Las cadenas de los carbono restantes pueden transformarse en grasas o carbohidratos o quizás entren al ciclo de Krebs, donde las coenzimas recogen el hidrógeno y los electrones retirados de los átomos de carbono. El amoníaco que se forma experimenta ciertas transformaciones hasta dar lugar a la urea. Éste producto de desecho nitrogenado puede ser tóxicos y se acumula en concentraciones muy altas. Por lo regular, el cuerpo excreta la urea a través de la orina.

El mantenimiento y acceso a las reservas energéticas del organismo es un asunto complicado. Los controles hormonales respecto a la disposición de glucosa son especiales únicamente porque la glucosa es el combustible de elección para un órgano muy importante: el cerebro. Sin embargo, el suministro de energía a las células, órganos sistemas del cuerpo comienza con el tipo y las proporciones de alimento que la persona ingiere.

Fuente bibliográfica: Biología: La unidad y diversidad de la vida, Escrito por Cecie Starr,Ralph Taggart

sábado, 18 de agosto de 2012

LA ENERGÍA DEL CUERPO HUMANO (PRIMERA PARTE)

Sabemos que cuando comemos, los alimentos nos aportan nutrientes necesarios para el funcionamiento de nuestro cuerpo. Si miramos las tablas nutricionales que suelen aparecer en los productos que compramos, veremos que se indica de de que tiene una composición de % de carbohidratos, % grasa, % proteína, % fibra...
También sabemos que una vez ingeridos, sufren una transformación, descomponiéndose en moléculas más pequeñas para que nuestro cuerpo, nuestras células, obtengan la energía y la materia necesaria para vivir.
Pero, ¿cuál sería el proceso? Por ejemplo, hemos dicho que el cuerpo tiene una pequeña reserva de glucosa en forma de glucógeno, el exceso de hidratos de carbono no utilizados se almacenan como grasa. En realidad no es algo simple, un conjunto de reacciones, catalizadas por enzimas, con vías distintas, en presencia o no de oxígeno, etc., procesos que difícilmente pueden entenderse si no se tienen algunas nociones sobre química orgánica.
Sin embargo, hemos encontrado una explicación relativamente comprensible y que puede servirnos para entender cómo se metabolizan los alimentos. Nos puede ayudar a entender el por qué algunas plantas como la caralluma fimbriata consideran que puede bloquear la formación de grasa.
Los compuestos orgánicos almacena energía en sus estructuras atómicas. Con ayuda de las enzimas, una célula degrada de forma sistemática moléculas orgánicas complejas con energía potencial a otras de menor energía.

Cuando un ser humano absorbe glucosa y otras pequeñas moléculas orgánicas a través del recubrimiento intestinal y su sangre la transporta a todo el cuerpo. El aumento del nivel de glucosa en sangre estimula al páncreas, el cual secreta insulina. Esta hormona estimula a las células para que capten la glucosa más rápido. Las células transforman la glucosa que reciben a glucosa-6- fosfato y así la atrapada dentro de su citoplasma. Sería el primer intermediario activo de la glucólisis.
Cuando la ingesta de glucosa excede de las demandas celulares de energía, los mecanismos de producción de ATP (podemos considerarla como una moneda de energía) se realizan a toda velocidad.
A menos que la célula utilice su ATP con rapidez, la concentración citoplasmático del mismo puede aumentar a niveles muy altos. Cuando eso ocurre, la glucosa-6- fosfato se desvía hacia una vía de biosíntesis. En esta vía, las unidades de glucosa se ensamblan y forman glucógeno, polisacárido de almacenamiento.
Esta vía se ve particularmente favorecida en las células musculares y hepáticas que mantienen las reservas más altas del glucógeno.


Cuando la persona no come, no entra glucosa a su sangre, de modo que su nivel disminuye. Si no se contrarrestara esto, el cerebro sufriría, ya que vive de glucosa. En todo momento, el cerebro capta más de dos terceras partes de la glucosa libre circulación porque sus muchos cientos de millones de células emplean este azúcar exclusivamente como su fuente preferida de energía.
El páncreas responde al descenso de glucosa secretando glucagón. Esta hormona estimula las células hepáticas, que transforman el glucógeno de nuevo a glucosa y lo envían a la sangre. Sólo las células hepáticas hacen esto, pues las musculares no ceden su glucosa. El nivel de glucosa en sangre aumenta, y las células cerebrales continúan funcionando. Por lo tanto, las hormonas controlan que las células del cuerpo utilice la glucosa libre como fuente de energía o la almacenan.
Sin embargo, en los humanos adultos, el glucógeno constituye tan sólo 1% aproximadamente de las reservas totales de energía del organismo, el equivalente energético a dos tazas de pasta cocida. A menos que la persona ingiera alimentos en forma regular, agotará las bajas reservas de glucógeno del hígado en menos de 12 horas.

Fuente bibliográfica: Biología: La unidad y diversidad de la vida, Escrito por Cecie Starr,Ralph Taggart

jueves, 27 de octubre de 2011

CARGA BIOQUÍMICA DEL ESTRÉS EN NUESTRO CUERPO

A modo de resumen, recogemos la acción del estrés:
de forma negativa en la absorción de nutrientes: debido a una menor oxigenación y circulación sanguínea gastrointestinal; por una menor producción de enzimas en el estómago, páncreas e hígado; y un menor flujo de bilis de la vesícula biliar.
Provoca una mayor expresión de nutrientes: pérdida de calcio, magnesio, potasio, zinc, Colombo, selenio y otros micro minerales a través de la orina.
Causan deficiencias de nutrientes: particularmente vitamina C, vitamina B, hierro, cinc y selenio.
Aumenta el nivel de colesterol del tipo LDL en sangre.
Aumentan los triglicéridos séricos durante la respuesta de estrés.
Se provoca una mayor agregación de plaquetas en la sangre, importante factor de riesgo en cardiopatías.
Causa una mayor retención de sal: puede producir hipertensión arterial.
Aumenta el cortisol: vinculado con el aumento de peso, la obesidad tanto mineral y la capacidad de bajar de peso o desarrollar los músculos. Su producción excesiva contribuye al envejecimiento prematuro del cuerpo.
Al mismo tiempo aumenta la producción de ácido clorhídrico, aumentando las probabilidades de sufrir úlceras.
Disminuye la densidad de la flora intestinal: el estrés destruye las bacterias intestinales beneficiosas. Esto puede dar lugar a problemas inmunológicos de la piel, deficiencias de nutrientes y trastornos digestivos.
Disminuye el suministro de oxígeno: dicho que influye en todos los aspectos del metabolismo.
Influye en la eficiencia térmica de forma desfavorable, de manera que disminuye nuestra capacidad de quemar calorías.
La hormona del crecimiento, importante para el desarrollo, la nación y el restablecimiento de tejidos corporales, se ve disminuida. Esta hormona ayuda a quemar grasas y desarrollar los músculos.
Disminuye nuestra secreción salival, con lo que tendremos menor capacidad de digestión y almidones y disminuye los factores inmunológicos orales.
Descienden la producción de hormona tiroidea, lo que puede hacer que disminuya la actividad metabólica en todo el organismo.
Aumenta el ritmo de deglución, lo que aumenta la posibilidad de trastornos digestivos.
Mayor tiempo de evacuación intestinal: puedes dar lugar a diarreas y a que emacropartículas de alimentos entren prematuramente en el intestino delgado; éste es uno de los factores que pueden contribuir a las alergias y sensibilidades alimentos y a distintas enfermedades.
Al aumentar también el tiempo de evacuación intestinal puede dar lugar a estreñimiento, factor de riesgo de las enfermedades del colon.
Ya lo hemos indicado anteriormente, existe un aumento de alergias y sensibilidades a alimentos, debido probablemente a la disminución de la inmunidad y a problemas de permeabilidad intestinal.
Funcionamiento errático del esfínter del esófago inferior: del esfínter del esófago inferior se abre cuando no debe, lo cual ocasiona reflujo gástrico, conocido como si es estomacal.
Favorece la resistencia la insulina: el estrés crónico de bajo nivel puede hacer que las células afectadas no respondan a la insulina, factor que contribuye a la diabetes, el aumento de peso, las cardiopatías y el envejecimiento.
Disminuye la masa muscular, lo que implica una mayor acumulación de tejido adiposo y un metabolismo más lento.
Disminuyen las eicosanoides: en este importante grupo de hormonas controladoras están comprendidas las prostaglandinas, los tromboxanos y los leucotrienos. Influyen en el nivel de energía y en numerosas funciones metabólicas.
Existe mayor riesgo de osteoporosis: se ha demostrado que la densidad ósea disminuyen las mujeres estresadas y deprimidas. El estrés hace que aumente la excreción en la orina de calcio, magnesio y boro.
Aumenta el estrés oxidativo: provoca envejecimiento prematuro. Es un precursor de numerosas enfermedades.
Descienden las hormonas sexuales: puede implicar la reducción de la libido o apetito sexual, ante la energía y de la masa muscular.
Desciende la función renal: implica una mayor toxicidad, desequilibrio electrolítico, retención de agua, cardiopatías.
Disminuyen las mitocondrias: éstas son las encargadas de producir energía las células. Cuando disminuye el número total de estos minúsculos órganos los celulares, producimos literalmente menos energía. Puede dar lugar a la fatiga crónica.
Y para finalizar, aumenta la inflamación: esta es la base de muchas dolencias importantes, con inclusión de las enfermedades cerebrales y cardiacas.


Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (comer por placer, para obtener energía y para adelgazar) , escrito por Marc David .

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sábado, 15 de octubre de 2011

TODAS LAS CALORÍAS NO SON IGUALES

Algunas calorías que comemos son más propensas a engordarnos que otras. Por ejemplo, ciertos alimentos utilizan más energía durante el proceso de digestión que otros. Cada vez que comemos, nuestro cuerpo debe quemar calorías para poder descomponer el alimento, empujarlo hacia los intestinos y absorber los nutrientes.
Los investigadores ahora saben que nuestro cuerpo quema aproximadamente unas 40 calorías más por comida si esa comida es rica en proteínas, que si se trata de una comida rica en carbohidratos o grasas.
También se sabe que los alimentos ricos en proteínas tienden a provocar un aumento lento y constante del azúcar en la sangre, en tanto que los carbohidratos provocan ese aumento en mayor grado y más rápidamente.
Cuanto más lentamente sube nuestro nivel de azúcar en la sangre, menos cantidad de hormona insulina deberá secretar nuestro páncreas para eliminarlo.
Entre otras cosas, la insulina precipita el almacenamiento de grasa y el apetito. Es por esto por lo que sentimos hambre poco después de comernos una rosquilla aunque contenga 400 calorías.

Los carbohidratos altamente procesados son casi lo peor que podemos comer cuando deseamos perder peso y verlos mejor. Todos estos carbohidratos están hechos con harina blanca y azúcar blanco, los cuales están muy procesados. Para obtener la harina blanca, el procesador parte del trigo, otro tipo de comida sana. Sin embargo, una vez retirada su cáscara, únicamente queda la parte que dentro del grano, que no contiene nada de fibra y muy pocos nutrientes. Es tan malo para nosotros como una tableta de azúcar. La falta de fibra y las muchas calorías de los carbohidratos procesados provocan que éstos aceleren el flujo sanguíneo más rápidamente que cualquier otro alimento que comamos.
Los investigadores han probado cientos de alimentos y los han clasificado según la velocidad con la que suben los niveles de azúcar en la sangre, en una escala denominada índice glucémico. Los alimentos que puntuar alto en el índice, como el azúcar o las patatas, suben el nivel de azúcar rápidamente. Los alimentos que puntúan bajo en el índice, como las judías y la mayoría de las verduras, provocan un aumento de los niveles de azúcar lento y constante.

La cafeína del café eleva los niveles del cortisol de la sangre, provocando que los niveles de azúcar en sangre se disparen y que la insulina aumente.
Un sustituto podría ser el té verde, que contiene suficiente cafeína para estimularnos pero no tanta como para elevar los niveles de cortisol. Además, aporta una dosis saludable de polifenoles anticancerígeno, los cuales, según la ciencia, estimula el metabolismo.
Fuente: Programa fisico y nutricional definitivo/ The Ultimate New York Body Plan,
libro escrito por David Kirsch

jueves, 11 de agosto de 2011

BENEFICIOS DE LA FIBRA EN LA DIETA

En el campo de la nutrición se reconoce que el papel regularizador del tránsito intestinal que tiene la fibra es nuestro organismo.
Posteriormente se descubrió otra serie de beneficios como el que reducen el colesterol, protejan el corazón, colaboran en el control de la diabetes y previenen el cáncer. Pero además, no es algo que ahora nombremos por primera vez, se cree que ayuda a bajar de peso de una manera natural.


Las fibras poseen un volumen capaz de triplicarse como consecuencia de la absorción de agua. Esto produce el efecto de asociarse rápidamente ya que el cerebro sabe que el estómago está ocupado y, en consecuencia, el apetito disminuye, lo que permite bajar de peso.
Al mismo tiempo aumenta la velocidad de flujo de los alimentos ingeridos, en especial durante el tramo intestinal, con lo que se evita que los alimentos permanezcan durante mucho tiempo, con lo que también disminuye los aportes calórico de los alimentos al organismo.
Restablecer el equilibrio entre sustancias nutritivas y fibra lo que posibilita la rápida normalización del primo del funcionamiento del aparato efectivo.
Además, mantener una presencia constante de celulosa (un tipo de fibra) dentro del organismo no asegura un nivel bajo del colesterol malo, el tipo LDL.

No es la primera vez que hablamos del papel de la fibra, podemos remontarnos al artículo UNA ALIADA EN NUESTRA DIETA: LA FIBRA donde además de definir los distintos tipos de fibra, ya hablábamos que la fibra podía inhibir la función de enzimas pancreáticas que colaboraban en la digestión de carbohidratos, lípidos y proteínas.

Pero nos parece un tema lo suficientemente interesante para seguir profundizando sobre él.

En realidad, ¿por qué son tan importantes las fibras?
La fibra representa la porción de alimentos que no se digiere en el tracto intestinal simplemente porque el ser humano no tiene las enzimas para romper sus moléculas y, como además tienen una gran capacidad de absorber agua, se hinchan.
Con ello lo que se consigue es que la fibra aumente el volumen de las heces, favoreciendo el movimiento intestinal (peristaltismo), y por consiguiente también tendremos una mejor y rápida evacuación.
Una alimentación rica en fibras asegura una buena limpieza intestinal y evita el estreñimiento y todos los problemas que conlleva.
El consumo diario debe rondar los 20 a 40 g de fibras, lo cual se obtiene mediante una dieta que incluye frutas, verduras, cereales integrales y legumbres.
Como habíamos comentado en el artículo anterior, la inclusión de fibras debe hacerse de forma paulatina de que en caso contrario puede causar inflamación en el intestino y gases.
También dividíamos las fibras en dos grupos: indigeribles, que supondría la capa externa del vegetal y que, como su nombre indica, al no ser digeridas, aumentarían el volumen de las heces, incrementan la sensación de saciedad... y cuando se hidratan suelen encerrar en su estructura a otras moléculas que pueden ser de grasas y azúcares, de manera que retardarían y/o disminuirían la asimilación de sus nutrientes; las solubles, que influirían en el descenso del colesterol.
BENEFICIOS DE LA FIBRA:
  • El hígado es el laboratorio del cuerpo humano, allí se producen miles de reacciones químicas. Algunas sintetizan las sales biliares que se acumulan en la vesícula biliar y que se segregan cuando comemos alimentos de todo tipo para digerirlos bien. Esta sales biliares, que necesitan colesterol para formarse, salen al intestino y permiten digerir junto con otros jugos gástricos los alimentos.
    Concluida su función, ya en el colon, será reabsorbida nuevamente y pasará al hígado a través de la sangre. Es lo que se conoce como ciclo enterohepático.
    Pero como hemos dicho, las fibras captan el colesterol de la dieta y de las sales biliares y se elimina por las heces.
    Aumentar el consumo de fibra a 30 o 35 g puede disminuir entre un 10 o un 20% los niveles de colesterol en sangre.
    El betaglucán es una fibra soluble presente en la avena, definida como fibra interna, y cuya ingesta reduce el colesterol en sangre. La acción del salvado de avena se potencia cuando sereduce el consumo de grasa y de colesterol.
    También son útiles para reducir el colesterol la goma guar y la pectina, pues inhiben la síntesis del colesterol en el hígado.
  • Al producir mayor volumen en el intestino, las fibras mejoran la evacuación y ayudan en el tratamiento y prevención de la constipación y otros problemas intestinales como hemorroides, aparición de diverticulos y el síndrome de colon irritable.
  • La hernia de hiato puede prevenirse a través del consumo adecuado de fibra.
    El aumento de la presión del abdomen causada por el estreñimiento, entre otros factores, origina la distensión del anillo del hiato, que empuja las paredes del estómago hacia el tórax. Consumir fibra incrementa la frecuencia de las deposiciones y el peso de las heces, lo que disminuye esta presión.
  • investigadores han demostrado que la goma de guar (un tipo de fibra soluble) tiene una notable aplicación de la diabetes, con lo que se logra reducir la necesidad de insulina o de otros medicamentos.
    Aseguran que reduce la velocidad de absorción intestinal de la glucosa con lo que se evita aumentos bruscos de azúcar en sangre.
    Un punto muy interesante para todas aquellas dietas que lo que evitan es que existan picos altos de glucosa.
  • Comer una dieta baja en grasas y rica en fibras, especialmente granos enteros y cereales de salvado, puede reducir la aparición del cáncer de colon.
    La fibra al aumentar la masa del contenido intestinal, además de acelerar el tránsito por el colon, diluye las sustancias químicas cancerígenas que pudieran haber. Por otro lado, se cree que una ingesta desmedida de grasas también favorece el desarrollo de cáncer de colon. Como la primera ayuda a absorber y eliminar algunos ácidos biliares, también tendría un efecto positivo desde esa perspectiva.
    Según estudios, el licopeno, que podemos encontrar en el tomate, se asocia con prevención de cáncer de pulmón y de próstata. Al contrario de lo que ocurre con otras verduras, que consideramos sus propiedades cuando están crudas, el tomate es mejor si está cocido. El calor durante la cocción favorece la liberación de licopeno desde la pared celular del tomate.
  • En la boca, para deshacer la fibra es necesario una buena masticación y de esa manera se consigue también un mayor flujo de saliva. Eso ayuda a mantener los dientes limpios de partículas de alimentos, previene la caries y reduce la incidencia de enfermedades gingivales y periodontales.

    Fuente: Dieta de las fibras: la fórmula anti-kilos más efectiva, duradera y natural, Escrito por Mara Iglesias
  • domingo, 7 de agosto de 2011

    IDEAS BÁSICAS SOBRE EL TIPO DE GRASAS

    Hemos hablado de los carbohidratos y, aunque no es la primera vez, hoy nos vamos a referir a las grasas, porque tampoco todas son iguales, algunas son saludables y otras perjudiciales.
    Seguimos tomando como referencia el libro ULTRAMETABOLISMO: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO.

    Las grasas buenas comunican mensajes de salud y pérdida de peso; las grasas malas comunican mensajes insalubres que contribuyen al aumento de peso.
    Para comunicar los mensajes, las moléculas de las células grasas se unen a uno receptores especiales en el núcleo de las células llamados PPAR. Los diferentes tipos de grasas interactúan con este receptores de diferente manera. Las grasas buenas, al contrario que las malas, hacen que nuestros genes incrementen el metabolismo, ayudan a quemar grasa y evitan que se produzca una resistencia a la insulina (es una condición donde se desarrolla una tolerancia a la insulina y se produce en exceso, razón por la que se tiende a comer excesos de azúcares y carbohidratos malos). Hay que ser sensible a la insulina, no resistente a ella.
    En definitiva, más importante que la cantidad de grasa que ingerimos es el tipo de ella. Una dieta baja en grasa puede que no nos haga perder peso sino consumimos las adecuadas, las buenas, las que estimulan la pérdida de peso.
    Las grasas esenciales omega 3 son unas de las grasas buenas y que encontramos en alimentos como el pescado, semillas de linaza y las nueces, que mejoran y amplía nuestro metabolismo y promueven la pérdida de peso.
    El pescado es la base fundamental de este tipo de grasa pero, no hace mucho que salió publicado también en medios de comunicación, pescados depredadores grandes como el atún o el pez espada acumulan más cantidad de metales pesados como el mercurio, ambos altamente tóxicos, por lo que nos aconsejan mejor el consumo de pescado silvestre, incluido el salmón, los aparentes, sardinas y anchoas frescas, procurando evitar es que no haya sido criado orgánicamente.
    En la dieta mediterránea es indudable el papel fundamental que juega en aceite de oliva y que forma parte del grupo de grasas monosaturadas. El consumo de aceite de oliva reduce la inflamación, incrementa la inmunidad y contiene poderosos antioxidantes llamados fenoles. Reduce la presión arterial y el azúcar en sangre, baja el colesterol y «adelgazar la sangre», se recoge en el libro
    Además no cuenta con efectos adversos que se asocian a grasas saturadas, grasas trans o los aceites vegetales poliinsaturados Omega 6.
    Algunos ejemplos de alimentos con grasas monosaturadas son, además del aceite de oliva, las avellanas, las almendras, nueces de Brasil, castañas, aguacate, semillas de sésamo y de calabaza.

    Pero en este libro también nos aporta una visión algo diferente a la de otros autores. Se nos dice que aunque muchas de las grasas saturadas son malas, dado sus efectos en el colesterol LDL, alguna es buena.
    Las glándulas mamarias humanas producen muchas grasas saturadas que son necesarias para el crecimiento y el desarrollo del niño. El cerebro humano está compuesto de grasa en el 60%, incluidas una grasa saturada especial llamada ácido laurico, grasa que se encuentra en la leche materna y que ayuda a incrementar la función inmune y a matar virus y hongos, y grasas omega 3. Estos grasas forman parte de las membranas de las células y se utilizan como fuente principal de energía para las células del corazón.
    Debemos reducir las fuentes de grasa procedente de carne, cerdo, Cordero... y aunque el consumo debe ser mínimo, no superior al 5% del total de calorías, nos aconsejan el consumo de fuentes altas en ácido laurico como son los productos derivados del coco.

    En pequeñas dosis, necesitamos un grasas poliinsaturadas sin refinar omega 6, que podemos encontrar en él la aceite de semilla de uva, aceite de girasol, aceite de sésamo o ajonjolí... el problema es que la mayoría de productos que podemos conseguir por ejemplo bajo la denominación de aceites vegetales, maíz, soja... son refinados y no favorables.

    Un error de percepción común es que los huevos contienen mucha grasa saturada. El huevo promedio sólo tiene 2 g y los nuevos huevos Omega 3 tienen menor cantidad. Los huevos contienen colesterol, sin embargo, la cantidad de colesterol en los alimentos están mínima que no tiene efectos significativos en su colesterol sanguíneo. Los huevos son una buena fuente de proteína sino somos alérgicos. Otro ejemplo, los mariscos también tienen colesterol pero mínima grasa saturada.
    COMER COLESTEROL NO LE INCREMENTA EL COLESTEROL, el colesterol en la sangre se crea a partir de grasas saturadas y azúcares o carbohidratos refinados.

    Entre las grasas más peligrosas nos encontramos las elaboradas por el hombre: son las falsas "grasas trans" o grasas parcialmente hidrogenadas.
    Estos grasas se obtienen cuando se añade hidrógeno al aceite vegetal para convertirlo en una grasa más sólida y la encontramos en la manteca vegetal, algunas margarinas, dulces, alimentos fritos, alimentos horneados, alimentos en paquetes, aderezos de ensalada y otros elementos procesados.
    Según se recoge en el libro, son tóxicos, bloquean el metabolismo, hacen aumentar de peso y también aumentan el riesgo de diabetes, enfermedad coronaria y cáncer.
    Se encuentran en casi todos los alimentos procesados u horneados porque nunca se dañan, no se vuelven rancias como la mantequilla o el aceite vegetal normal. Deberíamos no consumirlos.


    Tomamos como fuente el libro ULTRAMETABOLISMO/ULTRAMETABOLISM: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO AUTOMÁTICAMENTE escrito por Mark Hyman, Maria Candelaria Posada

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    sábado, 30 de julio de 2011

    LOS CARBOHIDRATOS BUENOS

    ¿Son todas las calorías iguales? Según explicamos en un artículo anterior basado en el libro ULTRAMETABOLISMO: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO la clase de calorías que nosotros consumimos tienen un gran impacto sobre nuestro peso ya que cada alimento se metaboliza de manera distinta, ejercer un efecto directo sobre el cómo funciona nuestro metabolismo.
    Tal como nos decía su autor: los alimentos les hablan a los genes.

    Siguiendo esa idea, podríamos preguntarnos ¿son todas las grasas iguales? ¿Son todos los carbohidratos iguales?
    La respuesta me parece un tanto lógica: no. No es la primera vez que expongo esa idea, por ejemplo, para rebatir el concepto o el mito que asegura que cenar hidratos de carbono engorda. ¿Son equiparables unos macarrones con una lechuga?

    «Los carbohidratos son el alimento más importante en nuestra dieta para mantener una buena salud a largo plazo. Sin carbohidratos no duraríamos mucho. Los carbohidratos que se encuentran en estado natural, contienen la mayoría de los nutrientes esenciales y químicos especializados que nos mantienen saludables y que activan el metabolismo»,
    se recoge en el libro.
    Sin embargo, en lo que se basa, no sólo este autor, es en el hecho de que nuestro organismo no ha tenido tiempo para evolucionar a los cambios alimenticios a los que ahora le sometemos ya que la gran mayoría de productos que consumimos están hecho con carbohidratos procesados y refinados que enlentencen nuestro metabolismo y contribuyen a que aparezcan enfermedades asociadas con el envejecimiento como sería la diabetes, enfermedad coronaria, la demencia y el cáncer.
    Personalmente no sé si esta idea es un tanto extremista ya que llega a hablar de la «amenaza blanca» refiriéndose a la harina y azúcar blanco, pero resulta interesante tener en cuenta.
    La recomendación sería inclinarnos por el consumo de carbohidratos buenos, es decir, aquellos que contienen fitonutrientes.
    ¿Qué son los fitonutrientes?
    Son químicos curativos de las plantas y se encuentran sólo en ciertos tipos de carbohidratos, en alimentos vegetales. La única manera de proporcionar a nuestro cuerpo esa sustancia es comer vegetales enteros y sin procesar.
    Los fitonutrientes ayudan a activar los genes que hacen quemar grasa y envejecer más lentamente. Son la fuente de los antioxidantes más poderosos de la naturaleza y reducen el estrés oxidante. Con ello conseguimos reducir la inflamación y el cambio de las mitocondrias, factores que alteran el metabolismo.
    ¿Dónde se encuentran los fitonutrientes? En los vegetales en estado no adulterado: frescos, enteros, sin procesar; verduras, frutas, nueces, frijoles o vistantes, semillas, granos enteros...
    Cada día se descubren en los alimentos más fitonutrientes que defienden de las enfermedades. He aquí algunos ejemplos: isoflavones en alimentos de soja, lignanos en las semillas de linaza, catequinas en el té verde, polifenoles en la cocoa, glucosinolatos en el brócoli, carnosol en el Romero, resveratrol en el vino rojo.
    Entre mayo varios y color más profundo de los alimentos vegetales, mayor será la concentración de fitonutrientes y mayor el poder para prevenir la enfermedad y promover la pérdida de peso.
    Cuando los carbohidratos son procesados, muchas de sus propiedades fitonutritivas se eliminan. Esta es una de las razones por las que los carbohidratos procesados son malos, ya que básicamente son calorías vacías, carentes de vitaminas, minerales y fitonutrientes.
    En líneas generales, según nos dice su autor, para conocer qué alimentos tienen un alto índice de fitonutrientes serían todos aquellos que al mismo tiempo cumplen con el concepto que cada vez ha tomado más fuerza, se trata del índice o carga glucémica.


    Tomamos como fuente el libro ULTRAMETABOLISMO/ULTRAMETABOLISM: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO AUTOMÁTICAMENTE escrito por Mark Hyman,Maria Candelaria Posada

    lunes, 27 de junio de 2011

    COMO ACTÚAN NUESTRAS EMOCIONES EN EL PESO

    Cuando los alimentos llegan al cuerpo, o cuando se siente la necesidad de ingerir calorías, los receptores lo registran a través de las células nerviosas u otras células. Entonces, al nivel de estas últimas, se producen modificaciones eléctricas o bioquímicas que son captadas y transmitidas al cerebro por las hormonas que circulan por la sangre o por los nervios. Las hormonas son unas proteínas mensajeras que están en la sangre y que ponen a los diferentes órganos, entre los que se halla el cerebro, en contacto entre sí.
    Mensajeros en el cerebro: los neurotransmisores
    A nivel del cerebro propiamente dicho, hay diferentes zonas que actúan en el comportamiento alimentario. Dichas zonas se comunican entre sí y con el resto del organismo a través de los neurotransmisores, sustancias secretadas directamente en el cerebro: la serotonina, la dopamina, la melanocortina, la coliberina, la galanina, etcétera.
    Entre estas zonas implicadas, el hipotálamo, glándula situada en la base del cerebro, es el verdadero director de orquesta de todas nuestras secreciones hormonales. Regula, por ejemplo, las hormonas sexuales o las hormonas tiroideas que, como su nombre indica, están secretadas por la glándula tiroidea ubicada en la base del cuello. Además de otros papeles, tanto las hormonas sexuales como las hormonas tiroideas entran en interacción con nuestras emociones y nuestro peso. Así, un exceso de hormonas tiroideas (hipertiroidismo) provoca adelgazamiento. Y a la inversa: un defecto de secreción de las mismas (hipotiroidismo) conlleva una disminución de la velocidad física y cerebral (fatiga) asociada con el aumento de peso. Las hormonas sexuales también intervienen, lo que explica, especialmente, el aumento de peso durante la pubertad o la menopausia.
    En el cerebro hay otras zonas implicadas, como el sistema límbico, sede de nuestras emociones. Este sistema está permanentemente relacionado con el hipocampo, que gobierna en gran parte nuestra memoria. Este hecho es el que explica que nuestras emociones pasadas, en especial nuestras vivencias infantiles, tengan que ver con nuestros aumentos de peso emocionales de hoy.
    Por último, el córtex, que ocupa la superficie de nuestro cerebro, lleva a cabo la síntesis de las diversas informaciones que nos llegan desde adentro.
    Mensajeros en la sangre: las hormonas
    Existen varias hormonas implicadas en el aumento de peso.
    La insulina está secretada por el páncreas (un órgano digestivo) y almacena el azúcar. El glucagón es la hormona opuesta a la insulina, ya que, al contrario de esta última, libera el azúcar en la sangre. La cortisona y sus derivadas, secretadas por las glándulas suprarrenales (pequeñas glándulas localizadas por encima de los riñones), también desempeñan un gran papel en nuestras emociones, nuestro humor y en particular en el estrés. Asimismo, actúan sobre la distribución de la grasa, favoreciendo especialmente una sobrecarga de grasa en el abdomen y a la altura de la espalda, y provocando, en caso de exceso, una fundición muscular.
    La función de la leptina, que proviene directamente del tejido adiposo, es la de señalar la saciedad. Cuando su secreción disminuye, dejamos de sentirnos saciados y seguimos teniendo hambre.
    La grelina, recientemente descubierta, es una hormona que secreta el tubo digestivo antes de comer. Su índice de secreción disminuye al final de la comida. Esta hormona estimula el apetito. Actúa sobre el hipotálamo, pero también lo hace directamente sobre las zonas del cerebro que regulan la satisfacción, la motivación y las dependencias. Asimismo ejerce una acción directa sobre las zonas que regulan la memoria, las emociones y la información visual. Bajo su influencia, los centros de recompensa del cerebro se aceleran más cuando el individuo se halla ante el alimento. Como puede verse, las hormonas que regulan el hambre están relacionadas con el cerebro emocional.
    La obestatina, al revés de la grelina y aunque la estructura de ambas sea comparable, es una hormona que quita el hambre. Al contrario de la grelina, la obestatina ralentiza la digestión. De hecho, ambas actúan de manera complementaria.
    Esta lista de las hormonas que actúan sobre el peso no es exhaustiva. Por otro lado, las hormonas actúan de manera compleja. Se combinan entre sí y con la acción de los neurotransmisores. Las hormonas y los neurotransmisores actúan sobre nuestras emociones, y también constituyen las vías de acceso de la acción de estas últimas sobre el sobrepeso emocional.
    Pero las emociones no se limitan a actuar en el cuerpo a través de las hormonas o de los neurotransmisores. También participan en la representación que uno tiene de sí mismo. Esta representación, consciente o no, explica los trastornos del comportamiento alimentario, así como que ciertas partes del cuerpo acumulen más grasa que otras.

    Texto recogido en el libro SOBREPESO EMOCIONAL de Stéphane Clerget

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    viernes, 24 de junio de 2011

    INFLUENCIA DE LAS EMOCIONES EN EL PESO

    Que nuestras emociones nos incluyen en nuestro peso y a la hora de adelgazar, no es una teoría que nos venga de nuevo, ya hemos leído otros autores como el método de John Gabriel, en el que nos alentaba a modificar nuestro pensamiento como base fundamental para la pérdida de peso.
    En el libro SOBREPESO EMOCIONAL escrito por Stéphane Clerget, se nos explica que nuestras emociones actúan sobre nuestro peso de varias maneras muy lógicas: por un lado podemos comer mayor o menor cantidad que alimentos y, por otro, podemos inclinarnos a elegir unos alimentos en lugar de otros.
    Cuando uno está nervioso, se siente un tanto desanimado... la cantidad que comemos puede ser superior o la tendencia por dulces que, al menos a mí me sucede, parecen aminorar la pena, aumentan el nivel de serotonina, que provoca bienestar.
    Nuestras emociones también intervienen en nuestra actividad motora y, por tanto, en el gasto energético que realizamos. Además, nos dice su autor, que nuestras emociones actúan directamente sobre nuestro peso, independientemente del comportamiento alimentario, independientemente de la elección y el ejercicio físico, favoreciendo o, por el contrario, obstaculizando el almacenamiento de grasa.
    Esta influencia viene determinada a través de las hormonas o de los neurotransmisores del cerebro, nuevamente se vuelve a mencionar la serotonina, importantísima a la hora de transmitir un sentimiento de bienestar.
    De la función de las hormonas y los neurotransmisores hablaremos en el próximo post, fundamentalmente por el papel vital que desempeñan y que pueden seguramente explicarnos qué fenómenos se desencadenan.
    Pero en el SOBREPESO EMOCIONAL se mencionan algunos puntos que me parecen muy interesantes y que recojo ahora en breves pinceladas, ya que responden a algunas preguntas que en alguna ocasión nos hemos formulado.
  • ¿Qué es el sobrepeso?

  • Se sitúa entre el peso normal y la obesidad. Para afirmar que un individuo tiene sobrepeso, también se debe tener en cuenta su edad, su sexo y su estatura. El índice de masa corporal permite medirlo, puede hablarse de sobrepeso entre 25 y 29,9 y de obesidad más allá de 30.
    El IMC es válido sólo para adultos, excepto durante el embarazo, y no resulta adecuado para las personas muy musculosas. Pero no es un instrumento completo porque no tiene en cuenta ni la importancia del esqueleto, ni la masa muscular, ni la distribución de las grasas.
    La medida del contorno de cintura permite completar en parte dicho índice, hay que utilizar una cinta métrica que debe colocarse justo debajo de la última costilla, sin apretar la piel y después de haber expirado. De este modo puede predecirse mejor los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares y diabetes, vinculados a un exceso de masa grasa.
    Estos riesgos comienzan a aumentar cuando el contorno de cintura este de los 94 cm que los hombres y los 80 cm en las mujeres.
  • ¿Adelgaza hacer deporte?

  • Son muchos los que hablan de lo importante de hacer deporte a la ahora de perder peso. Los beneficios del ejercicio son indudables para el bienestar de todo nuestro organismo: flexibilidad de articulaciones, reforzamiento de musculatura, etc.
    Sin embargo, siempre he dudado si realmente ayudaba a perder kilos por sí solo, porque en mi caso después de realizar ejercicio me aumentaba mucho más el hambre, así que me he visto comprendida en el libro:
    aunque es verdad que con la actividad física se queman calorías, el hambre que dicho esfuerzo general incita a comer más para colmar lo que se ha perdido. No basta con hacer más deporte para adelgazar, sino que lo importante es practicar deportes y aumentar los aportes canónicos.
    Sin embargo, el deporte sigue estando indicado para librarse del sobrepeso maternal por otros efectos beneficiosos... aumenta la estima en uno mismo. Favorece los vínculos sociales... psicológicamente, regula la tensión arterial e induce la secreción de endorfina, la hormona del bienestar, que actúa positivamente contra el humor depresivo, la ansiedad, el estrés y diversas emociones negativas y, por tanto, contra el consecuente sobrepeso emocional. Una sesión de aerobic o una marcha de 3/4 de hora aportan un estado de relajación que puede durar de una a dos horas y que produce un impacto positivo sobre el humor. Por este motivo es mejor practicar deporte durante el día que al anochecer, ya que el estado de bienestar que se produce invita a aprovechar demasiado la velada y a retrasar la hora de acostarse.
    En cambio, la falta de actividad física es una causa de sobrepeso, ya que, como no se queman más antes calorías, tampoco se consumen las emociones negativas, que son factores de sobrepeso emocional.


    Texto basado en el libro SOBREPESO EMOCIONAL de Stéphane Clerget


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    lunes, 9 de mayo de 2011

    RIESGOS DEL CONSUMO EXCESIVO DE PROTEÍNAS

    Hemos hablado en varias ocasiones del primordial papel que las proteínas tienen en nuestro organismo. Es la principal fuente de material constitutivo de los músculos, sangre, piel, cabello, uñas y órganos internos, incluyendo corazón y el cerebro, cartílago y huesos.
    La proteína es requerida para la formación de hormonas que controlan una diversidad de funciones corporales tales como el crecimiento, el desarrollo sexual y la velocidad del metabolismo. La proteína también ayuda a evitar que la sangre y los tejidos lleguen a ser demasiado ácidos o demasiado alcalino, y contribuye a regular el equilibrio de agua en el cuerpo.
    La proteína es importante la formación de la leche durante el periodo de lactancia y en el proceso de coagulación de la sangre, además de poder ser utilizado como puente y el calor.
    También hemos mencionado que las proteínas están compuestas por 22 aminoácidos de los cuales ocho no pueden ser generados por nuestro cuerpo y sólo podemos obtenerlo a través de la alimentación, son los llamados aminoácidos esenciales.
    Las proteínas completas serían aquellas que cuentan con esos ocho aminoácidos esenciales entre los que nos encontramos la carne, pescado, huevos, productos lácteos.
    Los incompletos son los granos, legumbres, frutos secos y semillas. Requieren ser mezclado entre ellos para obtener los ocho aminoácidos esenciales.
    Las necesidades de proteína difieren según el estado nutricional, el tamaño corporal y la actividad de cada individuo. Así los requerimientos proteínicos de los niños son más elevados que en los adultos, no debemos olvidar que las proteínas son el medio importante para el crecimiento óptimo.
    La insuficiencia de proteína puede provocar anormalidad en el crecimiento y desarrollo de los tejidos. El cabello, las uñas y la piel se verán particularmente afectados, y el tono muscular será difícil. En los adultos, la deficiencia podría traducirse en falta de vigor y resistencia, depresión mental, decaimiento, débil defensa contra las infecciones, deterioró la cicatrización de heridas y una lenta recuperación de la enfermedad.

    Sin embargo, un exceso en el consumo de proteína puede dar lugar a un desequilibrio de los líquidos corporales.
    El inconveniente del exceso es que el nitrógeno que contiene se transforma en el hígado en amoniaco que los riñones tienen que eliminar, lo que supone un sobreesfuerzo para dichos órganos. También con exceso de gestión de proteínas se favorece la osteoporosis debido a la pérdida de calcio, así como las enfermedades autoinmunes: se recoge en el libro Despejando el camino evolutivo, escrito por José Alonso Quintanilla, Emilia Alonso Fernández.

    ¿Y qué sucede cuando hablamos de una dieta como la dukan altamente hiperproteica en la que la gran mayoría de proteína tiene un origen animal?
    Una alimentación alta en proteína animal aporta todos los aminoácidos esenciales pero suele ir acompañada de una alta ingesta de grasas saturadas y colesterol. Obviamente, si se consumen se consumen, por ejemplo, lácteos desnatados o se sustituyen las proteínas animales por proteínas de origen vegetal, por ejemplo soja, se consigue una reducción en los niveles de colesterol total, LDL colesterol y triglicéridos, lo que contribuiría a proteger contra la enfermedad arterial coronaria.

    El hígado es el principal órgano implicado en el metabolismo de las proteínas? El exceso de proteínas es convertido en hidratos de carbono o grasa y el exceso de nitrógeno es metabólica a lo que en urea para su posterior excreción a través de los riñones. Las dietas ricas en proteínas también da lugar a la formación de cetonas , que son excretadas por los riñones para evitar un aumento de la acidez de la sangre, conocido como cetosis. En consecuencia, los individuos con un trastorno de las funciones hepáticas o renales pueden sufrir diversos problemas relacionados con la acumulación de urea o se tórnase en la sangre, e incluso otras consecuencias metabólicas.
    Debido a que los diabéticos son propensos a sufrir disfunciones renales, la asociación dietética de América recomienda un consumo de proteínas no superior al recomendado.
    Debido a que tanto la urea como las cetonas son excretadas a través de los riñones, puede sobrevenir una deshidratación debido a una excesiva pérdida de líquidos, un efecto que puede alterar la capacidad para soportar las temperaturas ambientales elevadas.
    La gota, una inflamación dolorosa de las articulaciones, puede empeorar con las dietas ricas en proteínas que contienen importantes cantidades de purinas, las cuales son metabólicas en ácido úrico, distinto a la urea. El ácido úrico puede acumularse en las articulaciones y provocar inflamación.
    Las primeras investigaciones sugirieron que la ingesta elevada de proteína, en forma de proteínas purificadas, incrementaba la excreción urinaria de calcio y probablemente provocaba una reducción ósea. No obstante con revisiones recientes han revelado que cuando las proteínas son consumidas. Con la adecuada cantidad de fósforo las pérdidas urinarias de calcio no se incrementaban. No obstante, también nos señalan que una mayor ingesta de fósforo en la dieta diaria incrementa la liberación de calcio endógeno de intestino con un ligero aumento de pérdida de calcio por las heces. En general, algunas investigaciones indican que podemos perder 1 mg de calcio por cada gramo de proteína, una cantidad relativamente insignificante. En cualquier caso... han señalado que las mujeres que consumían más de 95 g de proteínas/día, especialmente proteínas animales, presentaban un aumento del 20% en la incidencia de fracturas de brazo en comparación con las mujeres se consumía menos de 68 g de proteína/día por no obstante, también señalaron que no existía ninguna relación entre la ingesta de proteínas y las fracturas de. Si bien los individuos con una dieta alta en proteínas animales y bajan calcio son más susceptibles a las fracturas de huesos, una aportación adecuada de calcio en la dieta ayuda a mantener los niveles normales de calcio en organismos y a prevenir las fracturas osteoporóticas.
    Recogemos algunos fragmentos del libro Nutrición para la salud, la condición física y el deporte, escrito por Melvin H. Williams

    Según la asociación americana del corazón advierte que el consumo excesivo de proteínas animales aumenta el riesgo de problemas coronarios, diabetes, infartos y tumores.

    Cierto es que si algunos autores indican que el consumo excesivo de proteínas animales aumenta las pérdidas de calcio por la orina, nos encontramos otros que dicen que las proteínas animales son ricas en vitamina A y D, nutrientes indispensables para la asimilación del calcio en los huesos, tal como aparece en el libro Nutrición ortomolecular, escrito por Cala H Cervera, aunque por otro lado nos hable de carne ecológica, se entiende sin haber sido tratados con hormonas, pesticidas, antibióticos... algo bastante utópico en nuestros días. Claro que su autor también nos dice que el consumo excesivo de proteínas vegetales (soja, cereales...) ricas en sustancias como los fitatos pueden contribuir en el aumento de la osteoporosis y problemas óseos en general ya que son inhibidores de calcio y otros minerales, además de que estas proteínas son bajas en vitamina A y D, entre otras cosas como que el excesivo consumo de soja puede afectar las glándulas tiroides, ralentizar el metabolismo, causar aumento de peso, causar fatiga crónica ya que dispone niveles muy altos en cobre...
    nada que ver con los beneficios que nos resumen otros autores sobre las proteínas vegetales ya que disponen antioxidantes, excelente fuente de fibra dietética, alto contenido de micronutrientes: fitoquímicos (como la saponina) y fitoestrógenos isoflavonoides que actúan positivamente sobre los huesos y reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer como el de colon o mama... son sólo algunos pequeños apuntes que leemos en el libro Alimentación y nutrición: manual teórico-práctico, escrito por Clotilde Vázquez Martínez,Ana Isabel Cos Blanco,Consuelo López Nomdedeu.

    Tanta información contradictoria sólo me lleva a pensar que son muchos los interrogantes que quedan por contestar. Si bien todos hablan de la importancia de ingerir una cantidad de proteínas, el abuso de una dieta hiperproteica, ya sea de proteína animal o vegetal, no es en ningún caso recomendable, especialmente a largo plazo.

    sábado, 18 de diciembre de 2010

    DESINTOXICAR NUESTRO CUERPO


    Éste es el tercer artículo que publicamos teniendo como fuente de información las interesantes y sencillas explicaciones que Marcelle Pick, Genevieve Morgan nos revela en su libro
    DIETA DEL EQUILIBRIO ESENCIAL: 4 semanas para incrementar su metabolismo y perder peso para siempre. Se nos habla de peso tóxico y desintoxicación del cuerpo, no sólo a nivel físico sino también emocional. Sin embargo, quizás nos todos sepamos de cómo nuestro organismo se encarga de eliminar toxinas y alimentos.

    En los próximos 14 días eliminará mucho de ese desorden que la distrae de su dieta y estilo de vida; la clase de desorden que entorpece las señales de su cuerpo, confunde su conversación interna y crea peso tóxico. El desorden, por definición, significa rodearse de cosas que puede gustarle tener a su alrededor, pero que en realidad no necesita. El desorden en su dieta y estilo de vida y ese bocadillo que toma sin pensar; los hábitos y estimulantes a los que acude cuando está agobiada; las diversas maneras en que mantiene su hipotálamo y el sistema nervioso central final esta crítica, mientras su intelecto está lejos de prestar atención a lo que en realidad ocurre en su interior [...]
    Alimentos que puede comer en abundancia: verduras de hojas verdes, vegetales sin almidón, proteína magra: pavo, apoyo, pato, proteína de arroz, de soja..., huevos, frijoles y legumbres, arroz silvestre e integral, granos compuestos: trigo integral, avena, centeno, mijo, cebada..., bayas, manzanas, peras y melón, nueces, etc.
    Alimentos que puede comer con moderación: pescado, carnes magras, quesos duros, queso blanco grumoso, yogur, aceites poliinsaturados, mantequilla, etc.
    [...] Aunque he afirmado que el conteo de calorías no es importante y que es mejor comer más proteína y grasa, y no preocuparse por las calorías en ellas, de todas maneras, debe ser razonable con el tamaño de las porciones.Coma despacio, tomándose el tiempo para masticar y tragar, hasta que su cerebro registre el contenido del estómago. Esto toma alrededor 20 minutos. Por lo tanto, ¡deje de comer antes de sentirse llena! Una manera de medir la porción adecuada de alimento es ahuecando ambas manos en forma de corazón, ese es, de manera aproximada, el tamaño de su estómago., esa cantidad de alimentos excede 20 minutos si todavía queda con hambre, sírvase más. Su estómago puede estirarse para recibir mucha comida a la vez, pero comer demasiado impacta su metabolismo y dispara su insulina. Nuestra meta es tranquilizar su cuerpo, no mantenerlo en altas revoluciones.
    [...] hay una relación de causa-efecto entre el sueño interrumpido o de corta duración y la obesidad. Y parece que esto es más predominante en las mujeres que los hombres... durante el sueño el cuerpo hace su trabajo de mantenimiento. Cuando estamos despiertas y activas, el cuerpo está preparado para reaccionar ante cualquier cosa que pongamos en su camino. Durante el sueño, nuestras células tienen el tiempo para sanar y desintoxicar, abastecerse y recargarse para el día siguiente.
    La melatonina es el sedante natural del cuerpo y su nivel aumenta cuando el sol se oculta y nos preparamos para dormir. El hipotálamo, envía una señal para aumentar el nivel de hormonas glucíneas, que ayudan en la absorción de la glucosa de las células hacia el flujo sanguíneo. Esto mantiene estable el nivel de azúcar en la sangre durante la noche y asegura que las células tengan la suficiente provisión de energía para hacer su trabajo de mantenimiento, sin activar las hormonas del hambre. Cuando se acerca la mañana, el hipotálamo registra la luz y la melatonina y la glucínea se desvanecen. Entonces, la adrenalina y la cortisona se incrementa ligeramente, despertándonos frescas y hambrientas.
    Ese es el ritmo bioquímico natural que permite un metabolismo saludable, tanto en vigilia, en el sueño. De hecho, una buena noche de sueño es quizás lo mejor que puede hacer para ayudar en la alimentación del peso tóxico... Sin embargo, tenemos la tendencia a hacer las cosas difíciles con cantidad de aparatos... Desconéctese un par de horas antes de acostarse...
    [...] El hígado descompone la grasa y los nutrientes solubles en grasa con ayuda de la bilis; y filtra alcohol, drogas, extra hormonas y otros materiales extraños contenidos en los elementos digeridos, antes de ser absorbidos en el flujo sanguíneo. Lo que sobra, es almacenado o descompuesto para eliminación. El hígado fabrica y descompone colesterol y hormonas, incluyendo estrógeno, progesterona y testosterona. Si no está funcionando correctamente, su cuerpo no puede desintoxicarse; por lo que una de las metas del plan de sensibilidades digestivas es reducir la sobrecarga del hígado.
    Cuando el hígado y el intestino delgado han sacado el máximo provecho de sus alimentos, el agua sobrante, bacterias y desperdicio de fibra, pasan a su intestino grueso. El intestino grueso tiene su propio y beneficiosa flora, que produce una colección de vitaminas esenciales, incluyendo A,B y K, y fermentada fibra dietética, protegiéndola de enfermedades del Colón. Es aquí donde los sobrantes del proceso digestivo son convertidos en exceso y evacuados. El proceso digestivo completo lleva de seis a 24 horas, dependiendo de los alimentos y cantidad de agua que consuma, de lo robusto de sus ácidos estomacales y enzimas pancreáticas, de la población de flora intestinal y de la acción de su sistema inmunológico.
    Su metabolismo existe para descomponer sustancias en formas utilizables (energía) y no utilizables (desperdicio). La desintoxicación es la forma como su cuerpo maneja los desperdicios. Su sistema desintoxicación y se e incluye: hígado, riñones, tracto intestinal, sistema circulatorio linfático, pulmones y piel, tiene que procesar las toxinas del medio ambiente, de su dieta y de sus emociones... El sistema linfático, que compite con su sistema circulatorio en términos de extensión y complejidad, actúa como sistema de alcantarillado de su cuerpo. Cuando la sangre circula, lleva los nutrientes a las células y retirar los desperdicios, pero esto no es intercambio directo. Mejor dicho, hay un líquido intermediario que rodea las células llamado fluido intersticial que actúa como el medio para el intercambio. El fluido linfático es en esencia un fluido intersticial adicional, un fluido transparente que contiene muchos de los desperdicios metabólicos que son creados por las células al estar realizando su función. Son como afluentes que va lentamente hacia la corriente que alimenta un río que se mueve con lentitud, el sistema linfático transporta fluido linfático a través de conductos extensivos, moviéndose por 500 puntos de filtración y «botaderos» (sus nódulos linfa).
    En forma sorpresiva, en cada nódulo el fluido linfático es filtrado de las bacterias eliminadas. Si el fluido linfático es bloqueado en un nódulo linfa, usualmente se desvía, pero cuando el bloqueo es mayor, puede causar que el fluido se acumule, originando hinchazón en los tejidos circundantes, condición conocida como linfedema.
    Los vasos linfáticos se fusionan en ciertos puntos para formar troncos linfáticos. Usted tiene seis troncos linfáticos principales en su cuerpo, cada uno responsable de drenar fluido filtrado de una región de su cuerpo. La linfa purificada viaja hasta su torso y al final regresa al flujo sanguíneo a través del conducto torácico que está localizado justo debajo de su clavícula. El sistema linfático no tiene bombeo; en su lugar la linfa se mueve gracias a la respiración, el ejercicio y masaje.
    Debido a que la linfa limpia casi todas las células en su cuerpo, los síntomas de un bloqueo crónico linfáticos son diversos, pero pueden incluir agravamiento de alergias y sensibilidad de los alimentos, resfriados y gripes frecuentes, ni dolores en las articulaciones, dolores de cabeza y migrañas, dismenorrea, artritis, senos con quistes fibrosos, senos sensibles, sinusitis, pérdida de apetito y otros problemas intestinales, calambres, inflamación del tejido, fatiga, confusión mental, celulitis y depresión. En ausencia de síntomas particulares puede sentirse cansada e intoxicada, con pesadez en el estómago.

    Algunas toxinas que usted ingiere son movilizadas, neutralizadas excretadas de manera inmediata; otras son almacenadas en sus células de grasa. Cuando pierde grasa, libera estas toxinas dentro de su sistema, originando síntomas y de manera inadvertida la estimula a mantener el peso. Cuando esta trabajando en forma adecuada su hígado es el responsable de neutralizar, convertir y excretar hasta el 99% de bacterias y toxinas en el cuerpo. Y ¡también es el órgano que metaboliza las grasas! Cuando su hígado se encuentra dañado, estresado o lleno de grasa, su eficiencia disminuye con rapidez. Un hígado saludable filtra casi 2 l de sangre por minuto. El hígado elimina las bacterias, químicos metales pesados, endotoxinas, anticuerpos antígenos complejos, y exceso de azúcar y grasas, explicando este desperdicio por medio de la bilis en intestino delgado, donde se une con el quimo digestivo para crear las heces. Esto lo hace con la ayuda de antioxidantes y nutrientes de origen vegetal, que a su vez accionan un proceso enzimático de dos fases, cuyo bienestar es crucial para su salud a lo largo del plazo.
    Durante la primera fase, la mayoría de los compuestos químicos indeseados como drogas, pesticidas y toxinas intestinales son convertidos en el camino en sustancias intermediarias altamente inestables, junto con el exceso de hormonas e histaminas (un subproducto de la inflamación)... las sustancias intermediarias formadas en la fase uno son procesadas y neutralizadas en más detalle la fase dos, en un proceso llamado convergencia... demanda muchos ayudantes, en especial una importante enzima llamada glutation y ciertos aminoácidos.
    [...] cuando se está desintoxicando y comienza a perder peso, las toxinas almacenadas en la grasa y en el hígado se liberan en su flujo sanguíneo y pueden agravar los síntomas. El primer paso es incrementar de manera significativa el consumo de líquidos para limpiar su riñones. Considere la posibilidad de comprar un trampolín pequeño para ayudarla a mover el fluido linfático o un masaje o terapia de drenaje linfático. Asegúrese de eliminar cualquier problema intestinal o sensibilidades alimenticias... traté de mantenerse en el plan y descansar con frecuencia, incluyendo la siesta.

    miércoles, 15 de diciembre de 2010

    SOMOS LO QUE COMEMOS

    Éste es nuestro segundo artículo en el que recogemos algunas de las pinceladas más interesantes sobre la nutrición que se explican en el libro LA DIETA DEL EQUILIBRIO ESENCIAL: 4 semanas para incrementar su metabolismo y perder peso para siempre, Escrito por Marcelle Pick,Genevieve Morgan.

    Consumir los nutrientes activos adecuados en suficiente cantidad es la primera línea de defensa cuando se trata de el equilibrio esencial (seguido muy de cerca por el agua fresca, el sol y el descanso). Los nutrientes se dividen en dos grupos: macronutrientes y micronutrientes.

    Los macronutrientes son las sustancias que deben consumir todos los días en cantidades relativamente grandes: proteínas, grasas y carbohidratos. Voy a incluir la fibra en este grupo, a pesar de no ser un nutriente estrictamente hablando y de no ser digerible.

    La proteína es el material del que está constituido nuestro tejido. Construye y repara nuestros cuerpos: huesos, músculos, cabello, uñas, células, enzimas, hormonas, neurotransmisores. Por lo tanto, es literalmente esencial para la vida.
    Si usted no tiene suficiente proteína, un riesgo frecuente en las dietas de bajas calorías, su cuerpo la empezara a extraer de sus músculos. Esto reduce la masa muscular y hace más lento su metabolismo, puesto que las células musculares convierte la comida en energía de manera más eficiente que las células grasas. Ingerir proteínas en lugar de carbohidratos tienen efecto adicional de estimular la síntesis de los músculos y la descomposición de la grasa. Cuando la proteína entra en el flujo sanguíneo, en particular cuando el nivel de glucosa en la sangre es bajo, se produce un proceso llamado lipólisis en las células adiposas. En la lipólisis, los ácidos grasos son liberados dentro de la corriente sanguínea para ser transportados a los músculos y otros tejidos que necesitan energía. [...]
    ¿Cuánta proteína es demasiada? Si se da cuenta de que su aliento es amargo, pues está sedienta por largos períodos de tiempo puede ser que esté comiendo demasiada proteína y los suficientes carbohidratos naturales y polisacáridos. El mal aliento es un efecto secundario de un proceso metabólico llamado quetosis, mediante el cual el hígado descompone la grasa en ácidos grasos y cetonas, para ser usados por el cerebro como sustituto de la glucosa... Otras señales de demasiada proteínas son: dolores de estómago, pérdida de peso demasiado rápido, insomnio, irritabilidad y repentinos ataques de dólares artrítico o en la coyuntura. Una manera asegurar que su dieta permanezca balanceada es comer siempre polisacáridos, vegetales o granos naturales, con su proteína.

    [...] Los carbohidratos son la principal fuente de glucosa en su cuerpo, el combustible para su cerebro. Son descompuestos con facilidad para proveer una fuente de relativa rapidez de energía y un incremento de la serotonina, que es el neurotransmisor que produce la sensación de bienestar en el cuerpo. El problema con los carbohidratos en la actualidad es que la mayoría de las otras dos obtiene de fuentes equivocadas: de azúcar y granos refinados, en lugar de granos integrales, frutas y vegetales. Comer azúcar y granos refinados origina una elevación repentina en la glucosa y la insulina (y la serotonina) seguido de una caída brusca de la glucosa sanguínea la serotonina, lo cual activa el deseo vehemente de otra dosis.
    A su cerebro le encanta cuando esté sólo consume carbohidratos y azúcar porque son fuentes de glucosa baratas y fáciles y por eso tiene problemas para enviarle la señal de detenerse. A diferencia de las proteínas o grasas, usted puede comer demasiados carbohidratos antes de que su cerebro se dé cuenta de que está llena. [...] El consumo diario y excesivo de carbohidratos simples, sin la suficiente proteína o severa, causa estragos en el metabolismo, afectando seriamente el balance de insulina y glucínea... un desequilibrio que puede tener implicaciones profundas incluyendo el aumento de producción de cortisona en el tejido abdominal visceral, inflamación y desequilibrio hormonal [...]

    La grasa es crucial para mantener las membranas de las células, el tejido cerebral y los conductos nerviosos, incrementa la inmunidad, mantienen las reservas de energía, estabiliza el azúcar en la sangre y controla el hambre. La digestión descompone la grasa en ácidos grasos y líquidos, uno de los cuales, el colesterol, es la base fundamental de nuestras hormonas sexuales.
    Hay un par de ácidos grasos que no podemos sintetizar: omega 3 (ácido linoleico) y omega 6, llamados ácidos grasos esenciales. Están vinculados con la disminución de inflamaciones, de la hipertensión, del colesterol LDL y con mejoras en el estado de ánimo, proceso de conocimiento y balance hormonal [...] cuando las células tienen fácil acceso la cosa en la sangre depende menos de la energía de largo plazo almacenado en la grasa. En lugar de estar fluyendo dentro y fuera de las células de grasa, los ácidos grasos acumulan como triglicéridos, formando un tejido llamado tejido adiposo blanco o grasa corporal... pero, debemos darnos cuenta de algo importante: la glucosa extra es la que la hace engorda rápidamente, no la grasa extra en la dieta. La grasa tiene más calorías que las proteínas o haber datos, pero se metabolizar de manera diferente. Además, usted no puede comer tanto de una sola vez como lo hace con los carbohidratos; entonces, a menudo, termina ingiriendo menos calorías... la grasa de la que estoy hablando de grasa saludable, grasa real, contenían productos lácteos orgánicos, pescado, vegetales, nueces y semillas y sus aceites [...]
    la fibra es un nutriente neutro; es la parte no digerible de vegetales y granos que funciona como un equipo de limpieza para su tracto intestinal. Absorbe el colesterol extra, aumenta el volumen y suaviza las heces, acorta el tiempo de tránsito a través del intestino y limita la potencial exposición a toxinas.
    La fibra puede ser soluble o insolubles... las solubles... se aglutinan con ácidos grasos experimentan una especie de fermentación, que alimenta la flora digestiva en sus intestinos y ayuda a desacelerar el metabolismo de la conversión de carbohidratos en glucosa. La fibra insoluble... expande su tracto intestinal, haciéndolas sentir satisfecha por más tiempo. También promueve evacuaciones intestinales regulares y ayuda a eliminar las toxinas del intestino.

    Los macronutrientes bien pueden ser las paredes de la casa pero los micronutrientes, aunque en menor cantidad, también son indispensables. Son vitaminas y minerales, incluyendo antioxidantes, para proteger y mantener su cuerpo.
    [...] Las vitaminas trabajan duro con la ayuda de las enzimas para activar las funciones del cuerpo. Como coenzimas regulan el metabolismo y ayudan en múltiples procesos bioquímicos que liberan la energía del alimento. La mayoría son solubles en agua y, en consecuencia, cualquier exceso es eliminado por la orina. Las que son solubles en grasa (vitaminas A,D,E y K) son almacenadas en el tejido y pueden volverse tóxicas en niveles altos.

    sábado, 4 de septiembre de 2010

    LAS PROTEÍNAS: II PARTE

    Las proteínas, desde las humanas hasta las que forman las bacterias unicelulares, son el resultado de las distintas combinaciones entre veinte aminoácidos distintos, compuestos a su vez por carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y, a veces, azufre. En la molécula proteica, estos aminoácidos se unen en largas hileras (cadenas polipeptídicas) mantenidas por enlaces peptídicos, que son enlaces entre grupos amino (NH2) y carboxilo (COOH), e intervienen en diversas funciones vitales esenciales, como el metabolismo, la contracción muscular o la respuesta inmunológica, tal como explicamos más ampliamente en el artículo anterior.
    Se descubrieron en 1838 y hoy se sabe que son los componentes principales de las células y que suponen más del 50% del peso seco de los animales.
    El número casi infinito de combinaciones en que se unen los aminoácidos y las formas helicoidales y globulares en que se arrollan las hileras o cadenas polipeptídicas, permiten explicar la gran diversidad de funciones que estos compuestos desempeñan en los seres vivos.
    Las moléculas proteicas van desde las largas fibras insolubles que forman el tejido conectivo y el pelo, hasta los glóbulos compactos solubles, capaces de atravesar la membrana celular y desencadenar reacciones metabólicas. Tienen un peso molecular elevado y son específicas de cada especie y de cada uno de sus órganos. Se estima que el ser humano tiene unas 30.000 proteínas distintas.
    Las proteínas sirven sobre todo para construir y mantener las células, aunque su descomposición química también proporciona energía, con un rendimiento de 4 kilocalorías por gramo, similar al de los hidratos de carbono.
    Las proteínas animales y vegetales no se utilizan en la misma forma en que son ingeridas, sino que las enzimas digestivas (proteasas) deben descomponerlas en aminoácidos que contienen nitrógeno.
    Las proteasas rompen los enlaces de péptidos que ligan los aminoácidos ingeridos para que éstos puedan ser absorbidos por el intestino hasta la sangre y reconvertidos en el tejido concreto que se necesita.
    Es fácil disponer de proteínas de origen animal o vegetal. De los 20 aminoácidos que componen las proteínas, ocho se consideran esenciales es decir: como el cuerpo no puede sintetizarlos, deben ser tomados a través de los alimentos.
    Mientras que las plantas pueden fabricar sus aminoácidos a partir de nitrógeno, dióxido de carbono y otros compuestos por medio de la fotosíntesis, casi todos los demás organismos sólo pueden sintetizar algunos. Los restantes, llamados aminoácidos esenciales, deben ingerirse con la comida. El ser humano necesita incluir en su dieta ocho aminoácidos esenciales para mantenerse sano: leucina, isoleucina, lisina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina. Todos ellos se encuentran en las proteínas de las semillas vegetales, pero como las plantas suelen ser pobres en lisina y triptófano, los especialistas en nutrición humana aconsejan complementar la dieta vegetal con proteínas animales presentes en la carne, los huevos y la leche, que contienen todos los aminoácidos esenciales.
    Si estos aminoácidos esenciales no están presentes al mismo tiempo y en proporciones específicas, los otros aminoácidos, todos o en parte, no pueden utilizarse para construir las proteínas humanas.
    Por tanto, para mantener la salud y el crecimiento es muy importante una dieta que contenga estos aminoácidos esenciales. Cuando hay una carencia de alguno de ellos, los demás aminoácidos se convierten en compuestos productores de energía, y se excreta su nitrógeno.
    Cuando se ingieren proteínas en exceso, lo cual es frecuente en países con dietas ricas en carne, la proteína extra se descompone en compuestos productores de energía.

    Los alimentos de origen animal contienen proteínas completas porque incluyen todos los aminoácidos esenciales.
    En la mayoría de las dietas se recomienda combinar proteínas de origen animal con proteínas vegetales. Se estima que 0,8 gramos por kilo de peso es la dosis diaria saludable para adultos normales.
    Muchas enfermedades e infecciones producen una pérdida continuada de nitrógeno en el cuerpo. Este problema debe ser compensado con un mayor consumo de proteína dietética. 
    Asimismo, los niños también precisan más proteína por kilogramo de peso corporal. Una deficiencia de proteínas acompañada de falta de energía da origen a una forma de malnutrición proteico-energética conocida con el nombre de marasmo, que se caracteriza por pérdida de grasa corporal y desgaste de músculos.

    jueves, 19 de agosto de 2010

    PROTEÍNAS: DEFINICIÓN Y FUNCIONES

    Las proteínas son macromoléculas esenciales en la química de la vida. Son componentes estructurales de las células y tejidos, de modo que el crecimiento, la restauración y el mantenimiento del organismo dependen del abastecimiento adecuado de estas sustancias. Por su parte, algunas proteínas actúan como catalizadores o enzimas, moléculas especiales que regulan miles de diferentes reacciones químicas que ocurren en los seres vivos.

    FUNCIONES BIOLÓGICAS DE LAS PROTEÍNAS

    Función enzimática. La gran mayoría de las reacciones metabólicas tienen lugar gracias a la presencia de un catalizador de naturaleza proteica específico para cada reacción. Estos biocatalizadores reciben el nombre de enzimas. La gran mayoría de las proteínas son enzimas.
    Función hormonal. Las hormonas son sustancias producidas por una célula y que una vez secretadas ejercen su acción sobre otras células dotadas de un receptor adecuado. Algunas hormonas son de naturaleza proteica, como la insulina y el glucagón (que regulan los niveles de glucosa en sangre) o las hormonas segregadas por la hipófisis como la hormona del crecimiento, o la calcitonina (que regula el metabolismo del calcio), pero existen hormonas que no son proteínas (las hormonas sexuales y las hormonas producidas por la tiroides, entre otras).
    Reconocimiento de señales químicas. La superficie celular alberga un gran número de proteínas encargadas del reconocimiento de compuestos químicos de muy diverso tipo: receptores de hormonas, de neurotransmisores, de anticuerpos, etc. En muchos casos, los ligandos que reconoce el receptor (hormonas y neurotransmisores) son también de naturaleza proteica y en otros casos son organismos (bacterias, virus).
    Función de transporte. En los seres vivos son esenciales los fenómenos de transporte, bien para llevar una molécula hidrofóbica a través de un medio acuoso (transporte de oxígeno o lípidos a través de la sangre) o bien para transportar moléculas polares a través de barreras hidrofóbicas (transporte a través de la membrana plasmática). Los transportadores biológicos son siempre proteínas.
    Función estructural. Las células poseen un citoesqueleto de naturaleza proteica que constituye un armazón alrededor del cual se organizan todos sus componentes, y que dirige fenómenos tan importantes como el transporte intracelular o la división celular. Por otra parte en los tejidos de sostén (conjuntivo, óseo, cartilaginoso) de los vertebrados, las fibras de colágeno (una proteína fibrosa) forman parte importante de la matriz extracelular y son las encargadas de conferir resistencia mecánica tanto a la tracción como a la compresión.
    Función de defensa. La propiedad fundamental de los mecanismos de defensa es la de discriminar lo propio de lo extraño. En bacterias, una serie de proteínas llamadas endonucleasas de restricción se encargan de identificar y destruir aquellas moléculas de ADN que no identifica como propias. En los vertebrados superiores, las inmunoglobulinas (anticuerpos) se encargan de reconocer moléculas u organismos extraños y se unen a ellos para facilitar su destrucción por las células del sistema inmunitario.
    Función de movimiento. Todas las funciones de motilidad de los seres vivos están relacionadas con las proteínas. Así, la contracción del músculo resulta de la interacción entre dos proteínas, la actina y la miosina. El movimiento de la célula mediante cilios y flagelos está relacionado con las proteínas que forman los microtúbulos. En ambos casos se trata de proteínas citoesqueléticas.
    Funciones de reserva. La ovoalbúmina de la clara de huevo, la lactoalbúmina de la leche, la gliadina del grano de trigo y la hordeína de la cebada constituyen una reserva de aminoácidos para el futuro desarrollo del embrión.
    Funciones reguladoras. Muchas proteínas se unen al ADN y de esta forma controlan la transcripción génica. De esta forma el organismo se asegura que la célula, en todo momento, tenga todas las proteínas necesarias para desempeñar normalmente sus funciones. Las distintas fases del ciclo celular son el resultado de un complejo mecanismo de regulación desempeñado por proteínas como la ciclina.
    Otras funciones. Los fenómenos de transducción (cambio en la naturaleza físico-química de señales) están mediados por proteínas. Así, durante el proceso de la visión, la rodopsina de la retina convierte (o mejor dicho, transduce) un fotón luminoso (una señal física) en un impulso nervioso (una señal eléctrica) y un receptor hormonal convierte una señal química (una hormona) en una serie de modificaciones en el estado funcional de la célula.

    miércoles, 28 de julio de 2010

    CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE LA NUTRICIÓN

    ¿Qué es la nutrición? Es la ciencia que estudia los nutrientes y otras sustancias alimenticias, y la forma en que el cuerpo las asimila.
    En wikipedia aparece bien definido y diferenciado del término «alimentación». Así es recogido:
    * La nutrición hace referencia a los nutrientes que componen los alimentos y comprende un conjunto de fenómenos involuntarios que suceden tras la ingestión de los alimentos, es decir, la digestión, la absorción o paso a la sangre desde el tubo digestivo de sus componentes o nutrientes, y su asimilación en las células del organismo. La nutrición es la ciencia que examina la relación entre dieta y salud. Los nutriólogos son profesionales de la salud que se especializan en esta área de estudio, y están entrenados para proveer consejos dietéticos.
    * La alimentación comprende un conjunto de actos voluntarios y conscientes que van dirigidos a la elección, preparación e ingestión de los alimentos, fenómenos muy relacionados con el medio sociocultural y económico (medio ambiente) y determinan al menos en gran parte, los hábitos dietéticos y estilos de vida.

    Dentro de los nutrientes podríamos diferenciar entre los energéticos, entre los que se incluiría las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas, y los no energéticos, en las que se incluiría en las vitaminas y los minerales.
    Asimismo podríamos clasificarlos en nutrientes vitales funcionalmente importantes e intercambiables.
    Los nutrientes vitales son los componentes de los alimentos sin cuyo aporte no es posible estar vivo. Durante espacios de tiempo reducidos podemos prescindir de ellos, porque nos aprovisionamos de nuestro propio cuerpo. A este grupo de nutrientes pertenecen las proteínas, todas las vitaminas y los minerales. Si recibimos un aporte insuficiente, el tiempo que transcurre hasta que se produce síntomas carenciales o incluso la muerte depende de la posibilidad y cantidad de almacenamiento en el cuerpo. Por ejemplo, las vitaminas liposolubles pueden almacenarse fácilmente, sobre todo en el hígado mientras que a las vitaminas hidrosolubles no les sucede lo mismo, por lo que en su ausencia aparecen síntomas carenciales mucho más rápidamente.
    Son funcionalmente importantes las sustancias nutritivas y los componentes de los alimentos, cuya falta no provoca la muerte, pero si existen en cantidad insuficiente producen trastornos metabólicos o enfermedades. En este grupo figura la fibra, con gran importancia para la función intestinal y, para citar otro ejemplo, el flúor. Su aporte en cantidades suficientes partencia la resistencia dental contra los factores desencadenantes de la caries.
    Las grasas y los hidratos de carbono y, en cierta medida, también las proteínas son intercambiables en su papel de proveedores de energía», reproducimos literalmente algunos párrafos de la página nutriciondeporte.com.
    De forma somera, los nutrientes se clasifican en cinco grupos principales: proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales, de los cuales hablaremos de forma más pormenorizada más adelante, sin que podamos olvidarnos tampoco del papel desempeñado por el agua.
    «El cuerpo humano requiere energía para todas las funciones corporales, incluyendo el trabajo físico, el mantenimiento de la temperatura corporal y el trabajo continuo del corazón y los pulmones. En los niños la energía es esencial para el crecimiento. La energía también es necesaria para la fragmentación, reparación y formación de los tejidos. Estos son procesos metabólicos. La tasa con la que se realizan estas funciones cuando el cuerpo se encuentra en reposo, es la tasa metabólica basal (TMB).
    El término general para todos los procesos químicos que realizan las células del organismo se denomina «metabolismo». El más importante entre estos procesos es la oxidación (combustión o quema) del alimento lo que produce energía...
    La física clásica enseña que la energía no se puede crear ni destruir. Aunque esta ley de la naturaleza no es totalmente correcta... , en la mayoría de los casos sí es cierta. Los tres macronutrientes de los alimentos - carbohidrato, proteína y grasa - suministran energía. La energía para el cuerpo viene sobre todo de los alimentos y en ausencia de éstos se produce tan sólo por la fragmentación de los tejidos corporales»,
    son sólo algunos escuetos fragmentos que podremos encontrar en la página de FAO .

    A través de un calorímetro se ha podido determinar la energía que se desprende mediante la combustión de los diferentes nutrientes.
    Todas las formas de energía se pueden convertir en energía calórica. La energía de los alimentos también se puede medir y se expresa como energía calórica. La unidad de medida que se usa es la gran caloría (Cal) o kilocaloría (kcal) que es 1 000 veces la pequeña caloría utilizada en física, pero esta medida se reemplaza cada vez más por el julio (J) o kilojulio (kj). La kilocaloría se define como el calor necesario para elevar la temperatura de un litro (1 kg) de agua de 14,5° a 15,5°C. Mientras que la kilocaloría es una unidad de calor, el julio es en realidad una unidad de energía. El julio se define como la cantidad de energía necesaria para mover un peso de 1 kilogramo una distancia de 1 metro con 1 newton (N) de fuerza. En la nutrición se usa el kilojulio (1000 j). El equivalente de una kcal es 4,184 kj.
    Así pues, en la combustión, 1 g de hidrato de carbono puro o de proteína pura producen 4 kilocalorías, mientras que 1 g de grasa produce unas 9 kcal.
    Los hidratos de carbono son el tipo de alimento más abundante en el mundo, mientras que las grasas son el combustible más concentrado y más fácil de almacenar.
    Si el cuerpo agota sus reservas de grasas e hidratos de carbono, puede utilizar directamente las proteínas de la dieta o descomponer su propio tejido proteico para generar combustible. El alcohol es también una fuente de energía que produce 7 kilocalorías. Las células del cuerpo no pueden oxidar el alcohol, por lo que el hígado tiene que procesarlo para convertirlo en grasa, que luego se almacena en el mismo hígado o en el tejido adiposo.
    Lo que controla el apetito o la sensación de hambre no ha sido plenamente develado. El hipotálamo en el cerebro tiene una función, así como otros sitios del sistema nervioso central. Otros factores probables incluyen los niveles de azúcar en la sangre, las hormonas corporales, la grasa corporal, muchas enfermedades, emociones y, por supuesto, el tipo de alimentos y la disponibilidad, las preferencias y aversiones personales, y el medio social donde se consume el alimento.
    Después de la ingestión los alimentos influyen en la liberación de importantes sustancias químicas cerebrales, y que los alimentos ricos en hidratos de carbono disparan la liberación de serotonina, la que a su vez suprime el deseo de ingerir hidratos de carbono. Es posible que este tipo de mecanismo se haya desarrollado para evitar que las personas se saturen de hidratos de carbono en lugar de procurarse proteínas, que son más difíciles de encontrar. Hasta hace poco tiempo había bastante más disponibilidad de hidratos de carbono que de proteína. Se cree que la serotonina colabora en complejas relaciones con la insulina y varios aminoácidos, en especial el triptófano, que participan en la regulación del apetito para diversos tipos de alimentos.

    ¿Qué cantidad de energía necesitamos?
    Las necesidades de energía de un ser humano dependen de varios factores. Los más importantes son:
    Tamaño corporal. Una persona pequeña necesita menos energía que una grande.
    Tasa metabólica basal. La TMB varía y puede verse afectada por factores como una enfermedad de la glándula tiroides.
    Actividad. A mayor trabajo físico o recreación realizados, se requiere más energía.
    Embarazo. Una mujer necesita energía adicional para el desarrollo del feto y para satisfacer su aumento de peso.
    Lactancia. La madre lactante necesita energía adicional para producir la leche y para amamantar a su bebé. La duración relativamente larga de la lactancia en mujeres asiáticas y africanas, determina que una gran proporción de ellas necesiten energía adicional.
    Edad. Los bebés y los niños necesitan más energía que los adultos para su crecimiento y actividad. En las personas de edad, la necesidad de energía se reduce algunas veces debido a que existe una disminución de actividad y a que su TMB es generalmente menor.
    Clima. En climas cálidos, es decir, en la mayoría de los trópicos y subtrópicos, se requiere una cantidad de energía menor que en los climas fríos para mantener la temperatura normal del cuerpo.