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sábado, 25 de enero de 2014

LOS SECRETOS DE METABOLISMO

¿Qué es el metabolismo? En alguna ocasión hemos hablado sobre él, pero hemos encontrado un libro, LOS SECRETOS DEL METABOLISMO (y cómo bajar de peso más fácil en sólo 30 días), y nos parece interesante resumir algunos fragmentos.

¿Qué nos dice? Pues que no podemos asociar la idea de que una persona delgada lo es porque tenga un metabolismo más elevado porque el proceso es algo más complejo.
En términos generales, el metabolismo es la cantidad de energía que quema el cuerpo para mantenerse.
Nuestro cuerpo quema calorías constantemente para seguir funcionando, incluso cuando dormimos.
Uno de los componentes que afecta el metabolismo, según se recoge en el libro, es la cantidad de músculo en relación con la cantidad de grasa que tenemos en el cuerpo. Al tener más masa muscular quemamos más calorías pues la creación de músculo requiere de energía que es tomada de las reservas que tenemos almacenada en forma de grasa.
A más masa muscular y tonicidad, mayor metabolismo, con una quema más eficiente y más elevada de grasa.

Después de comer el cuerpo descompone todos los nutrientes en energía.
Las moléculas que se llaman enzimas, son liberadas por la glándula tiroides, del páncreas (entre otros) que se encargarán de controlar el proceso de descomposición de los alimentos en aminoácidos, ácidos grasos y azúcares. Esta energía se absorbe en el torrente sanguíneo y llega a todas las células de nuestro cuerpo para mantener todos los diferentes procesos de nuestro sistema.

¿Por qué sería importante el ejercicio? El ejercicio ayuda a aumentar el metabolismo de forma natural y efectiva porque cuando se realiza una actividad física nuestro metabolismo se acelera pues necesitamos quemar la energía suficiente para alimentar nuestros movimientos corporales.
Después de ejercitar nuestro cuerpo, el metabolismo se mantiene alto durante las siguientes 12 horas aproximadamente. Una vez que ejercitamos nuestro cuerpo, perdemos exceso de grasa corporal y empezamos a ganar masa muscular magra, especialmente cuando hacemos entrenamientos de fortalecimiento muscular como las pesas y ejercicios de resistencia.

Además, nos dicen que es importante mantener el metabolismo alto durante el día haciendo mayor número de comidas, pero de cantidades pequeñas, para evitar ataques de ansiedad y evitar consumir de repente una comida copiosa y poco balanceada.

Cuando nos hacemos mayores, nuestro metabolismo se vuelve más lento ya que perdemos masa muscular con la edad.
Los hombres tienen un metabolismo más alto debido a la mayor masa muscular magra.
Las personas más altas tienen un metabolismo más alto pues tienen una mayor superficie del cuerpo para alimentar. Las personas más altas, por lo general, requiere más calorías para mantenerse con energía y tienen un metabolismo más activo.
Nuestra herencia genética influye también en el metabolismo.

¿Qué tipo de ejercicio sería el que incrementaría nuestro metabolismo? Es una pregunta que me he formulado. Puede ser que hayas oído los términos de ejercicio aeróbico y anaeróbico, ejercicio cardiovascular... ¿qué nos dicen?
El ejercicio cardiovascular es un entrenamiento de alta intensidad que aumenta nuestro ritmo cardíaco, quema más calorías e impulsa el metabolismo. Después de entrenar, el metabolismo disminuye de nuevo a su nivel de reposo, pero se quema más calorías en el ínterin. El entrenamiento compresas es el mejor método para construir y mantener masa muscular y de esta manera afectar el metabolismo de forma positiva para quemar más calorías más rápidamente.
Construir masa muscular ayuda a quemar grasa corporal eficientemente, pues se necesita más energía que se recogerá de los depósitos de grasa del cuerpo.

El metabolismo se refiere a todas las reacciones químicas por las cuales las moléculas complejas se descomponen para producir energía, o moléculas simples a través de los cuales se crean moléculas complejas. Es decir, todas las reacciones metabólicas se dividen en dos categorías: reacciones anabólicas, que consistiría en la fabricación y regeneración de una molécula o tejido, y catabólicas, que serían aquellas que destruyen las moléculas o tejido.

El metabolismo es complejo y está regulado por una red de glándulas del sistema endocrino.
Este sistema incluye el páncreas, la glándula pineal, el timo, las glándulas tiroides, la hipófisis, el hipotálamo, las glándulas suprarrenales y los testículos o los ovarios.
Éstas glándulas liberan una serie de hormonas que actúan como mensajeros químicos para controlar todos los aspectos de metabolismo. El páncreas, por ejemplo, tiene una región endocrina que produce las hormonas insulina y glucagón para regular los niveles de azúcar en sangre; y una región exocrina, que produce enzimas digestivas para la digestión.
Independientemente de cuál sea la función metabólica, sistema endocrino interviene de forma directa o indirecta en la misma. Estas reacciones metabólicas incluye un gran número de funciones como el gasto de energía, la reparación celular, la regulación de minerales, la inflamación, la reproducción, la digestión, el sistema inmunológico y las funciones de todos órganos como corazón, riñones, hígado, estómago e intestinos.

Un buen aperitivo para comprender la importancia del metabolismo para perder peso o llevar una vida sana y equilibrada.


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sábado, 24 de agosto de 2013

¿QUÉ DEBERÍA TENER UN PRODUCTO NATURAL PARA MEJORAR NUESTRO SUEÑO?

Partimos de la idea que comentamos en el artículo anterior: dormir mal, influye en nuestro metabolismo y parece ser que dificulta la pérdida de peso.
Continuamos desarrollando las ideas que se plasman en el libro LA DIETA FIBRA35, donde se aconseja dormir ocho horas y nos aporta otras informaciones que vale la pena mencionar.
Hoy en día son muchas las personas las que tienen problemas para conciliar el sueño, quienes recurren al uso de pastillas. Según el autor del libro, podemos contribuir a un mejor sueño usando un suplemento nutricional que nos proporcione una combinación determinada de vitaminas, minerales, hierbas y otros ingredientes naturales. Así que creemos interesante recoger con más detalle las explicaciones que nos facilitan, recordando siempre que no debemos consumir alegremente ningún producto sin consultar antes con nuestro médico.
En primer lugar, se destaca que la fórmula debería contener «minerales como calcio y magnesio ya que ambos tienen un efecto tranquilizante sobre el cerebro. Se ha demostrado que la deficiencia de magnesio produce insomnio porque altera la actividad eléctrica del cerebro. El calcio ayuda a convertir el aminoácido triptofano en melatonina, una hormona natural que puede producir somnolencia.
Una fórmula que tenga también una pequeña cantidad de melatonina, que es secretada en forma natural por la glándula pineal en la noche para ayudar a inducir el sueño, puede ser particularmente efectiva en la regulación de los ciclos de vigilia y el sueño.
La adición de 5-HTP, un precursor directo de la serotonina, el químico cerebral que da la sensación de bienestar, también puede contribuir. La serotonina no sólo se conoce porque mejora el sueño sino también porque ayuda a combatir la depresión, a bajar de peso y a regular el apetito.
Dos vitaminas del complejo B, la niacina y el inositol, juegan un papel importante en la inducción del sueño. Al igual que otros miembros de la familia B, estas vitaminas ayudan a reducir la ansiedad que puede ser un motivo de desvelo. La niacina también favorece el sueño porque participa en la síntesis de serotonina. El inositol también ayuda a regular este importante neurotransmisor.
Hay una serie de hierbas en el mercado que por su efecto moderado como sedantes se pueden emplear en forma segura para mejorar la calidad el sueño. Entre éstas están las raíces de valeriana, la pasionaria, el lúpulo, el toronjil, la camomila y la escutelaria


Fragmentos extraídos del libro LA DIETA FIBRA 35

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domingo, 18 de agosto de 2013

DORMIR MAL, ENGORDA

¿Hay alguna crelación entre obesidad y sueño? Según diferentes artículos que hemos leído en el ScienceDaily el no dormir nos hace más propensos a comer alimentos con alto contenido calórico.
En el estudio se hicieron escáner a 23 adultos jóvenes sanos, primero después de una noche normal y la siguiente después de una noche de insomnio.
Según los resultados, había disminuido la actividad en el lóbulo frontal del cerebro, parte encargada de la toma de decisiones, mientras que había aumentado en zonas más profundas que controlan la motivación y el deseo.
Si en estudios anteriores se había relacionado la falta de sueño con un aumento del apetito, especialmente de alimentos dulces y salados, en este caso, se medía la actividad cerebral de los participantes cuando se mostraban imágenes de alimentos que iban desde frutas y verduras a otros como hamburguesas, pizza y donuts.

En realidad, la relación entre dormir mal y dificultad de perder peso no es algo realmente novedoso.
En el libro la DIETA SMART: el método eficaz para comer y perder peso de forma saludable, su autor menciona que si dormimos menos, nuestro cuerpo segregará menos hormonas que inhiben el apetito y más hormonas que lo aumentan. Más pruebas parecían indicar que las personas que dormían poco alteraban su metabolismo, pesaban más y tenían mayor riesgo cardiovascular.
Dormir, en la medida justa, según el autor, sería la actividad sedentaria que nos ayudaría a perder peso.
En el libro LA DIETA FIBRA 35: el secreto mejor guardado de la naturaleza para perder peso, se incidía sobre lo mismo. El sueño afectaba en el equilibrio de los hormonas encargadas de informar al cuerpo de si tenía o no a apetito: la grelina, liberada por el estómago y que nos da la señal de hambre; la leptina, liberada por células grasas para indicar el nivel de reservas con él en el cuerpo.
Con déficit de sueño, los niveles de leptina se disminuyen y los de grelina aumentan. Un nivel bajo de leptina informaba al cuerpo de no existir suficiente grasa almacenada y un nivel más elevado de grelina nos avisaba de tener hambre.
Aparte de otros estudios se comprobaba los efectos perjudiciales de la falta de sueño en el metabolismo y en la capacidad que se tenía de controlarlas antes de comer.
Si a ello le agregamos un mayor cansancio, menos energía para realizar actividades físicas.
Según se explica en el libro, cuando el cuerpo se siente cansado por falta de sueño, trata de aumentar la energía consumiendo alimentos, es entonces cuando parecen ansias de comer, grasa y alimentos azucarados.

Fragmentos extraídos del libro LA DIETA DE LA FIBRA 35

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sábado, 27 de abril de 2013

LA IMPORTANCIA DE LA GRASA

LA DIETA SMART: El método eficaz para comer y perder peso de forma saludable escrito por Reina García Closas nos proporciona información muy clara sobre la grasa.
Queremos profundizar en el tema, aunque vemos que hablan de dieta basada en índice glucémico, algo que mencionan muchos autores, aunque en este caso la explicación resulta clara y nos aporta otros argumentos que no habíamos leído antes.
¿Por qué cada intento parece que cueste más adelgazar? Seguro que encontrarás interesante el texto que recogemos a continuación:

Nuestro cuerpo necesita cierta cantidad de grasa para proteger y amortiguar los órganos internos, así como para mantener la temperatura corporal, almacenar vitaminas y sintetizar hormonas y otras sustancias. De hecho, la grasa corporal es el principal almacén de energía de que disponemos.
Además, recubre los nervios y forma parte de la pared de todas nuestras células., De su presencia depende mucho de las funciones claves de nuestro cuerpo y de nuestra mente, ya que modula el metabolismo, el sistema inmunitario, el funcionamiento cerebral y el estado de inflamación.
No obstante, si se haya en exceso, puede alterar nuestro aspecto, afectar el metabolismo y aumentar el riesgo de padecer enfermedades crónicas y degenerativas...

Al perder peso, se pierde algo de masa magra de manera inevitable y, al recuperarlo, la mayor parte suele ser grasa. Si este ciclo se repite con excesiva frecuencia, el porcentaje de grasa irá aumentando y el de masa muscular será cada vez menor.
Dado que la cantidad de calorías que gastamos en reposo (o metabolismo basal) depende sobre todo de la masa magra, ésta disminuirá con el tiempo.
El proceso tiene unas consecuencias muy negativas, tanto para la salud como para el aspecto físico, ya que, aun manteniendo el mismo peso, el porcentaje de grasa habrá aumentado de manera considerable, al igual que el volumen corporal.

La grasa es mucho más que un mero conjunto de células que se limitan a almacenar energía en forma de moléculas denominadas triglicéridos.
La grasa que se deposita justo debajo de la piel (grasa subcutánea) -especialmente en las caderas, muslos y glúteos de las mujeres en edades premenopáusicas-, además de dar un contorno muy característico al cuerpo, constituye una reserva de energía destinada a afrontar periodos de mayor necesidad calórica, como el embarazo y la lactancia. Un exceso de grasa en esta zona da lugar a la denominada obesidad ginoide o periférica, que, pese a los reparos estéticos que puedan presentar, no reviste ningún riesgo grave para la salud.
Sin embargo, la acumulación excesiva en el interior del abdomen, así como la infiltración en los músculos y vísceras, conocida como obesidad abdominal, androide o central, que se produce en hombres y mujeres a partir de la menopausia, ocasiona problemas importantes de salud.
Un modo sencillo de comprobar si se parece obesidad denominada uno, consiste en medir el perímetro de la cintura: superar los 88 cm en el caso de las mujeres con los 102 cm en el de los hombres, será diagnóstico.
[...] El peligro para la salud comienza a partir de los 94 cm en el caso de los hombres y de los 80 cm para las mujeres.

Fragmentos extraídos del libro LA DIETA SMART: El método eficaz para comer y perder peso de forma saludable de Reina García Closas

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jueves, 13 de septiembre de 2012

LA GRASA ABDOMINAL

La grasa abdominal es distinta de la grasa de las caderas o de los muslos. La grasa abdominal se deposita y retira con más facilidad que en otras partes del cuerpo a través de proteínas transportadoras que circulan por la sangre.
Se trata de una grasa a la que el organismo accede fácilmente cuando necesita reservas de energía aunque, como consecuencia, aumentan los niveles de grasa en la sangre.
Al metabolizarse, los subproductos de la grasa abdominal elevan el colesterol y disminuyen la sensibilidad del organismo a la insulina, afectando a la presión sanguínea y aumentando el riesgo de sufrir enfermedades coronarias y cáncer.
La grasa abdominal produce, además, más estrógenos, que pueden animar el desarrollo del cáncer de mama. Se han llevado a cabo estudios que observan que los pacientes con más grasa abdominal presentan mayor riesgo de sufrir hipertensión, cardiopatías, diabetes, cáncer de colon y cáncer de mama posteriormente a la menopausia.

Una forma de evaluar la grasa abdominal consiste en calcular la relación entre cintura y cadera. Esta relación se calcula midiendo primero el contorno de pintura por su punto más estrecho y luego el de cadera por su punto más ancho.
Las mujeres deberían tener una relación entre cintura y cadera de 0,8 o inferior mientras que la de los hombres deberá ser de 1 o menos.


Texto recogido en el libro ENCICLOPEDIA DE LA SALUD, escrito por Michael S. Richarddon
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martes, 21 de agosto de 2012

LA ENERGÍA DEL CUERPO (SEGUNDA PARTE)


De las reservas totales de energía en un adulto típico que se alimenta bien, 78% se encuentran concentradas en la grasa corporal y 21% en proteínas.

La mayoría de las grasas se almacenan en el cuerpo como triglicéridos, las cuales tienen tres colas de ácidos grasos. Los triglicéridos se acumulan en las células grasas del tejido adiposo que se forma en los glúteos y otros sitios estratégicos bajo la piel.
Cuando el nivel de glucosa en sangre disminuye, se recurre a los triglicéridos como alternativa energética. Las enzimas de las células grasas rompen los enlaces entre el glicerol y los ácidos grasos, los cuales entraron a la sangre. Las enzimas hepáticas transforman el glicerol a PGAL, un intermediario de la glucólisis. Casi todas las células captan estos ácidos grasos en circulación. Las enzimas escinden la cadena principal de los ácidos grasos y los fragmentos en forman en acetil-CoA, que puede entrar al ciclo de Krebs.
En comparación con la glucosa, una cola de ácido graso tiene muchos más átomos de hidrógeno enlazados con el carbono, de modo que rinde mucho más ATP. Entre alimentos o durante el ejercicio sostenido, las conversiones de ácidos grasos suministran cerca de la mitad de ATP que requieren las células musculares hepáticas y renales.
Cuando se excede la capacidad de almacenamiento del glucógeno del hígado y las células musculares, el exceso se transforma en grasa.
El consumo excesivo de glucosa produce grasa en último término. Cuando los niveles de insulina permanecen altos, se le indica al cuerpo que almacene grasa y no la emplee con energía.

Cuando uno consume más proteínas de las que el cuerpo requiere para crecer y mantenerse, las células no las almacenan. Las enzimas divide las proteínas de las dietas en aminoácidos y después retiran el grupo amino de cada unidad y se forma amoníaco (NH3).
Las cadenas de los carbono restantes pueden transformarse en grasas o carbohidratos o quizás entren al ciclo de Krebs, donde las coenzimas recogen el hidrógeno y los electrones retirados de los átomos de carbono. El amoníaco que se forma experimenta ciertas transformaciones hasta dar lugar a la urea. Éste producto de desecho nitrogenado puede ser tóxicos y se acumula en concentraciones muy altas. Por lo regular, el cuerpo excreta la urea a través de la orina.

El mantenimiento y acceso a las reservas energéticas del organismo es un asunto complicado. Los controles hormonales respecto a la disposición de glucosa son especiales únicamente porque la glucosa es el combustible de elección para un órgano muy importante: el cerebro. Sin embargo, el suministro de energía a las células, órganos sistemas del cuerpo comienza con el tipo y las proporciones de alimento que la persona ingiere.

Fuente bibliográfica: Biología: La unidad y diversidad de la vida, Escrito por Cecie Starr,Ralph Taggart

sábado, 18 de agosto de 2012

LA ENERGÍA DEL CUERPO HUMANO (PRIMERA PARTE)

Sabemos que cuando comemos, los alimentos nos aportan nutrientes necesarios para el funcionamiento de nuestro cuerpo. Si miramos las tablas nutricionales que suelen aparecer en los productos que compramos, veremos que se indica de de que tiene una composición de % de carbohidratos, % grasa, % proteína, % fibra...
También sabemos que una vez ingeridos, sufren una transformación, descomponiéndose en moléculas más pequeñas para que nuestro cuerpo, nuestras células, obtengan la energía y la materia necesaria para vivir.
Pero, ¿cuál sería el proceso? Por ejemplo, hemos dicho que el cuerpo tiene una pequeña reserva de glucosa en forma de glucógeno, el exceso de hidratos de carbono no utilizados se almacenan como grasa. En realidad no es algo simple, un conjunto de reacciones, catalizadas por enzimas, con vías distintas, en presencia o no de oxígeno, etc., procesos que difícilmente pueden entenderse si no se tienen algunas nociones sobre química orgánica.
Sin embargo, hemos encontrado una explicación relativamente comprensible y que puede servirnos para entender cómo se metabolizan los alimentos. Nos puede ayudar a entender el por qué algunas plantas como la caralluma fimbriata consideran que puede bloquear la formación de grasa.
Los compuestos orgánicos almacena energía en sus estructuras atómicas. Con ayuda de las enzimas, una célula degrada de forma sistemática moléculas orgánicas complejas con energía potencial a otras de menor energía.

Cuando un ser humano absorbe glucosa y otras pequeñas moléculas orgánicas a través del recubrimiento intestinal y su sangre la transporta a todo el cuerpo. El aumento del nivel de glucosa en sangre estimula al páncreas, el cual secreta insulina. Esta hormona estimula a las células para que capten la glucosa más rápido. Las células transforman la glucosa que reciben a glucosa-6- fosfato y así la atrapada dentro de su citoplasma. Sería el primer intermediario activo de la glucólisis.
Cuando la ingesta de glucosa excede de las demandas celulares de energía, los mecanismos de producción de ATP (podemos considerarla como una moneda de energía) se realizan a toda velocidad.
A menos que la célula utilice su ATP con rapidez, la concentración citoplasmático del mismo puede aumentar a niveles muy altos. Cuando eso ocurre, la glucosa-6- fosfato se desvía hacia una vía de biosíntesis. En esta vía, las unidades de glucosa se ensamblan y forman glucógeno, polisacárido de almacenamiento.
Esta vía se ve particularmente favorecida en las células musculares y hepáticas que mantienen las reservas más altas del glucógeno.


Cuando la persona no come, no entra glucosa a su sangre, de modo que su nivel disminuye. Si no se contrarrestara esto, el cerebro sufriría, ya que vive de glucosa. En todo momento, el cerebro capta más de dos terceras partes de la glucosa libre circulación porque sus muchos cientos de millones de células emplean este azúcar exclusivamente como su fuente preferida de energía.
El páncreas responde al descenso de glucosa secretando glucagón. Esta hormona estimula las células hepáticas, que transforman el glucógeno de nuevo a glucosa y lo envían a la sangre. Sólo las células hepáticas hacen esto, pues las musculares no ceden su glucosa. El nivel de glucosa en sangre aumenta, y las células cerebrales continúan funcionando. Por lo tanto, las hormonas controlan que las células del cuerpo utilice la glucosa libre como fuente de energía o la almacenan.
Sin embargo, en los humanos adultos, el glucógeno constituye tan sólo 1% aproximadamente de las reservas totales de energía del organismo, el equivalente energético a dos tazas de pasta cocida. A menos que la persona ingiera alimentos en forma regular, agotará las bajas reservas de glucógeno del hígado en menos de 12 horas.

Fuente bibliográfica: Biología: La unidad y diversidad de la vida, Escrito por Cecie Starr,Ralph Taggart

miércoles, 18 de julio de 2012

LAS CÉLULAS GRASAS BEIGE Y LA IRISINA

Hace muy poco hacíamos mención de algún estudio sobre los distintos tipos de célula grasa, entre las que mencionamos las células de grasa pardas o marrones.
Ahora se ha publicado un artículo en el que mencionan que se ha aislado un nuevo tipo de célula grasa termogénica: el adipocito beige.
Este tipo de células, según se destaca en la investigación, tendría un patrón genético distinto tanto de la grasa blanca como de la parda y sería sensible a la irisina, una hormona polipéptida. Los depósitos de grasa marrón en adultos estarían compuestos en un gran número por adipocitos beige.


Leemos que los adipocitos beige se encuentran dispersos en depósitos del tamaño de un guisante situados bajo la piel cerca de la clavícula y a lo largo de la espalda. La investigación ha revelado que la grasa beige es genéticamente distinta de la parda, que también quema calorías para generar calor. Se encontraría a medio camino entre la grasa parda y la blanca, que es la que se encarga de almacenar calorías en forma de reserva.
La existencia de este tercer tipo de tejido adiposo fue propuesta por el equipo de Spiegelman en 2008, pero hasta ahora no había sido posible aislarlo y determinar su perfil genético. Se ha conseguido clonando células murinas y humanas.

Este tipo de adipocitos podrían ser importante en un tratamiento contra la obesidad ya que son termogénicos y responden a la hormona que se libera cuando realizamos ejercicio físico, la irisina.
Por enero de este mismo año ya se publicaba una noticia en el que se hablaba de que esta hormona convertiría a la célula grasa blanca en grasa parda y que se segregaría al practicar una actividad física, como requerimiento de la energía necesaria para realizarla. Al practicar ejercicio este nivel de irisina aumentaría en el cuerpo y que si se inyectaba en ratones obesos, el metabolismo de estos roedores mejoraba y quemaban más calorías aún comiendo la misma cantidad y sin apenas moverse.

En definitiva, la célula grasa blanca, sería el reservorio de energía. La célula grasa parda, que se encuentra en los humanos adultos en cantidades ínfimas, nos ayudaría a mantener la temperatura corporal, utilizándose como fuente de calor en situaciones de frío.
En el artículo algunas líneas de investigación ya mencionábamos que no se conocía al proceso por el cual la grasa blanca se convertía en parda.
Ahora, con el descubrimiento de las células beige junto con la acción de la irisina, tal vez pueda darle más sentido.

lunes, 24 de octubre de 2011

CONEXIÓN ENTRE ESTRÉS Y METABOLISMO

La clave para entender el vínculo profundo entre el metabolismo y el estrés es el sistema nervioso central (SNC).
La parte del sistema nervioso central que ejerce la mayor influencia la función gastrointestinal se denomina sistema nervioso autónomo (SNA). Éste aspecto del sistema nervioso de responsable de hacer que el estómago eche a andar, que las secreciones esquemáticas comiencen a fluir en el proceso digestivo y que el proceso dinámico de la absorción de nutrientes en el torrente sanguíneo se mantenga en movimiento.
El sistema nervioso automático también le indica al organismo cuando no debe estar en modalidad de digestión, por ejemplo, cuando no tenga ningún alimento en el estómago o cuando esté activada la respuesta de luchar o huir.
A su vez, el sistema nervioso autónomo tiene dos subdivisiones que lo ayudan a cumplir su doble cometido de estimulación e inhibición del proceso digestivo: la rama simpática y parasimpática.
La rama simpática activa la respuesta del estrés y suprime la actividad digestiva. La rama parasimpática relaja el cuerpo y activa la digestión. Puede ser útil pensar en estados parte del sistema nervioso como interruptores de encendido y apagado.
Dicho en términos sencillos, la misma parte de nuestro cerebro que activa el estrés, desactivada digestión. A la inversa, la parte del cerebro que activa la respuesta de relajación, activa plenamente la capacidad de una sana digestión.
Ingerir alimentos sanos es sólo la mitad de la ecuación de la buena nutrición, la otra mitad consiste en encontrarse en estado ideal para digerir y asimilar alimentos.
Numerosos estudios clínicos han demostrado que las afecciones en la que se produce un alto volumen de cortisol están estrechamente vinculadas con la acumulación de grasa se debe a que una de las funciones químicas del cortisol es enviar al cuerpo la señal de acumular grasa y no desarrollar el tejido muscular. El cortisol es la hormona principal que se liberan cantidades importantes durante situaciones de estrés agudo y crónico.
Recordamos también lo que indicábamos en el artículo anterior, el extensionismo también para hacer que aumente la producción de insulina, otra hormona estrechamente vinculada con el aumento de peso.
Preocuparse por la acumulación de grasa hace que ésta aumente. La ansiedad sobre la pérdida de peso hace que su cuerpo acumule grasa y la retenga.
El estrés autoimpuesto parece darnos energías porque estimula la producción de adrenalina y noradrenalina, hormonas que contribuyen al estado de alerta. No obstante, con el paso del tiempo, estas hormonas pueden menoscabar el metabolismo.
En los primeros minutos de una plena respuesta de estrés, nuestro metabolismo alcanza su máxima eficiencia. Cuando la respuesta se prolonga, día tras día, es cuando este medio de supervivencia que se supone que nos salva, comienza de modernos poco a poco.
Cuando nos encontramos en un estado de estrés, si adoptamos conscientemente el patrón de respiración profunda de rítmico característico del estado relajado, engañamos el sistema nervioso central. El cerebro piensa algo por el estilo de ¡Ey, creía que estaba hecho un manojo de nervios, pero la respiración está relajada, así que seguramente estoy relajado!
Se envía una señal desde la corteza central del cerebro, el centro del pensamiento, a los nervios de la médula espinal y día a día distintos órganos del cuerpo. También entradas funciona el sistema endocrino para desactivar la respuesta de estrés. El resultado es un cambio de un estado de baja actividad digestiva a la plena fuerza digestiva.


Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (comer por placer, para obtener energía y para adelgazar) , escrito por Marc David .

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jueves, 20 de octubre de 2011

EL ESTRÉS: ENEMIGO CONTRA LA PÉRDIDA DE PESO

No es la primera vez que hacemos mención al estrés y la necesidad de comer despacio y con tranquilidad. ¿Cuál es su efecto?
Durante el estrés, el organismo asume automáticamente la respuesta clásica de luchar o huir. Esta función del sistema nervioso central evolucionó con el paso de millones de años hasta convertirse en un mecanismo seguridad que nos protege en situaciones de peligro para la vida.
En los momentos en que se activa la respuesta de estrés, el ritmo cardíaco se acelera, la presión sanguínea aumenta, la respiración va más rápido, y se liberan en el sistema circulatorio las hormonas que ayudan a proporcionar energía inmediata, como la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol.
El flujo sanguíneo se desvía del centro del cuerpo hacia la cabeza para poder pensar con rapidez, y a los brazos y las piernas para tener la energía necesaria a la hora de luchar o huir.
Lo más importante es que el sistema digestivo se bloquea. Todas las funciones metabólicas del organismo que tienen que ajustarse expresamente la supervivencia.
Si comemos a toda prisa y con ansiedad, abrumados por el trabajo o comiendo mientras estamos enfadados, etc. nuestro cuerpo no puede distinguir que no se trata de cuestión de vida o muerte, está programado genéticamente para poner en marcha su respuesta de defensa en cuanto cerebro percibe el estrés.
De modo que, si alguna vez comemos en un estado de ansiedad y después tenemos la sensación de que la comida ha quedado paralizado en el estómago, esos lo que realmente sucede. Los alimentos esperan hasta que el cuerpo vuelva su funcionamiento digestivo normal. Es decir, nuestro estado de ánimo también afecta a los alimentos que ingerimos. Se reduce el contenido de enzimas salivales en la boca, la descomposición de las proteínas, grasas y carbohidratos en el estómago se ve perjudicada y la circulación sanguínea al intestino delgado se reduce hasta en cuatro veces, lo que se traduce en una menor asimilación de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Por lo tanto, no sólo importa lo que comemos, sino el estado mental en que nos encontramos cuando comemos.
Muchas personas nos quejamos de que a pesar de seguir una dieta no conseguimos adelgazar. En la mayoría de casos puede estar detrás el estrés. Esto se aplica especialmente a los que experimentan el aumento de peso alrededor de las dos, con una producción excesiva de cortisol tiene el efecto de engordar el vientre. La solución sólo pasará por relajarnos para dejar de producir tanto cortisol. Respirar hondo, un poco más de paz y dar la oportunidad a nuestras calorías de quemarse.
El estrés crónico también puede hacer que aumente la producción de insulina, hormonas que hemos mencionado como causante del depósito de grasa en nuestro cuerpo. Ya hemos dicho que el páncreas produce insulina cada vez que hay un rápido aumento de glucosa en sangre. Una de las maneras en que la insulina produce la glucosa en la sangre es al enviar al cuerpo señal de que almacene agresivamente como grasas los carbohidratos consumidos en exceso. La insulina también envía al organismo la señal de que no libere la grasa almacenada.
El estrés crónico de la producción de insulina vinculada con el son especialmente problemáticos en la afección conocida como resistencia a la insulina, en la que los niveles de glucosa en sangre y se mantienen elevados aunque aumente la producción de insulina debido a que las células sobre las que debe actuar esta hormona dejan de responder a ella.
Si además unimos ingestas ricas en carbohidratos que solemos hacer cuando nos sentimos con ansiedad, frustración... facilitamos el aumento de peso.
Según términos médicos, el estrés crónico hace que disminuir la eficacia térmica, o sea, su capacidad de quemar calorías y metabolizar la grasa almacenada.
Otras acciones del estrés, distintas al aumento de peso, la podemos encontrar por ejemplo en los glucocorticoides, una clase de hormonas relacionadas con el estrés entre las que se encuentra el cortisol, que bloquea la asimilación de calcio en los intestinos y limita rigurosamente la cantidad de calcio disponible para el crecimiento óseo. La secreción excesiva de glucocorticoides debido, por ejemplo, al estrés crónico, produce pérdida de calcio en la orina, interfieren el crecimiento y división de las células precursoras especializadas en los extremos de los huesos, e incluso hace que aumente el ritmo descompuesto del tejido óseo.
En definitiva, debemos empezar una dieta sin ningún sentido de culpabilidad y sin imponernos normas. Es completamente contraproducente expresados en relación con la pérdida de peso, pues el mismo estrés hace que uno aumente de peso.

Basado en el libro LA DIETA DEL SOSIEGO (comer por placer, para obtener energía y para adelgazar) , escrito por Marc David .

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sábado, 30 de julio de 2011

LOS CARBOHIDRATOS BUENOS

¿Son todas las calorías iguales? Según explicamos en un artículo anterior basado en el libro ULTRAMETABOLISMO: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO la clase de calorías que nosotros consumimos tienen un gran impacto sobre nuestro peso ya que cada alimento se metaboliza de manera distinta, ejercer un efecto directo sobre el cómo funciona nuestro metabolismo.
Tal como nos decía su autor: los alimentos les hablan a los genes.

Siguiendo esa idea, podríamos preguntarnos ¿son todas las grasas iguales? ¿Son todos los carbohidratos iguales?
La respuesta me parece un tanto lógica: no. No es la primera vez que expongo esa idea, por ejemplo, para rebatir el concepto o el mito que asegura que cenar hidratos de carbono engorda. ¿Son equiparables unos macarrones con una lechuga?

«Los carbohidratos son el alimento más importante en nuestra dieta para mantener una buena salud a largo plazo. Sin carbohidratos no duraríamos mucho. Los carbohidratos que se encuentran en estado natural, contienen la mayoría de los nutrientes esenciales y químicos especializados que nos mantienen saludables y que activan el metabolismo»,
se recoge en el libro.
Sin embargo, en lo que se basa, no sólo este autor, es en el hecho de que nuestro organismo no ha tenido tiempo para evolucionar a los cambios alimenticios a los que ahora le sometemos ya que la gran mayoría de productos que consumimos están hecho con carbohidratos procesados y refinados que enlentencen nuestro metabolismo y contribuyen a que aparezcan enfermedades asociadas con el envejecimiento como sería la diabetes, enfermedad coronaria, la demencia y el cáncer.
Personalmente no sé si esta idea es un tanto extremista ya que llega a hablar de la «amenaza blanca» refiriéndose a la harina y azúcar blanco, pero resulta interesante tener en cuenta.
La recomendación sería inclinarnos por el consumo de carbohidratos buenos, es decir, aquellos que contienen fitonutrientes.
¿Qué son los fitonutrientes?
Son químicos curativos de las plantas y se encuentran sólo en ciertos tipos de carbohidratos, en alimentos vegetales. La única manera de proporcionar a nuestro cuerpo esa sustancia es comer vegetales enteros y sin procesar.
Los fitonutrientes ayudan a activar los genes que hacen quemar grasa y envejecer más lentamente. Son la fuente de los antioxidantes más poderosos de la naturaleza y reducen el estrés oxidante. Con ello conseguimos reducir la inflamación y el cambio de las mitocondrias, factores que alteran el metabolismo.
¿Dónde se encuentran los fitonutrientes? En los vegetales en estado no adulterado: frescos, enteros, sin procesar; verduras, frutas, nueces, frijoles o vistantes, semillas, granos enteros...
Cada día se descubren en los alimentos más fitonutrientes que defienden de las enfermedades. He aquí algunos ejemplos: isoflavones en alimentos de soja, lignanos en las semillas de linaza, catequinas en el té verde, polifenoles en la cocoa, glucosinolatos en el brócoli, carnosol en el Romero, resveratrol en el vino rojo.
Entre mayo varios y color más profundo de los alimentos vegetales, mayor será la concentración de fitonutrientes y mayor el poder para prevenir la enfermedad y promover la pérdida de peso.
Cuando los carbohidratos son procesados, muchas de sus propiedades fitonutritivas se eliminan. Esta es una de las razones por las que los carbohidratos procesados son malos, ya que básicamente son calorías vacías, carentes de vitaminas, minerales y fitonutrientes.
En líneas generales, según nos dice su autor, para conocer qué alimentos tienen un alto índice de fitonutrientes serían todos aquellos que al mismo tiempo cumplen con el concepto que cada vez ha tomado más fuerza, se trata del índice o carga glucémica.


Tomamos como fuente el libro ULTRAMETABOLISMO/ULTRAMETABOLISM: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO AUTOMÁTICAMENTE escrito por Mark Hyman,Maria Candelaria Posada

domingo, 17 de julio de 2011

RELACIÓN ENTRE CALORÍAS Y METABOLISMO

Cada vez son más las dietas que se alejan del pensamiento de que para adelgazar debemos controlar y disminuir el número de calorías ingeridas.
Hemos definido lo que son las calorías, así como la cantidad que nos proporcionan los diferentes nutrientes.
Sin embargo, somos conscientes que incluso en las dietas en las que no tenemos que contar calorías, podremos consumir pero no abusar de aquellos alimentos con alto nivel calórico.
Hemos encontrado un libro en el que se nos proporciona otra visión sobre las calorías.


Las calorías son importantes. Pero lo que marca una diferencia en términos del peso y de la salud no es la cantidad de calorías sino la clase de calorías que se consume.
Una caloría es simplemente una unidad de energía. Se define como la cantidad de energía requerida para elevar en un centígrado la temperatura de 1 g de agua a la presión atmosférica del nivel del mar.
Los alimentos nos dan calorías. Consumimos los alimentos y los procesos químicos que constituyen nuestro metabolismo separan esos alimentos y los convierten en energía. Lo que nos permite hacer todo, desde respirar hasta correr maratones, es la combustión de energía creada por nuestra máquina metabólica.
Los alimentos son nuestra gasolina. Consumimos calorías para que haya algo que quemar. Estas calorías del combustible son los que nos hacen funcionar.
Necesitamos cierta cantidad de insumo calórico solamente para que las funciones básicas del cuerpo estén funcionando. Y necesitamos calorías adicionales para hacer cosas como levantarnos o salir a correr.
Isaac Newton probó que toda la energía en el universo se conserva; esta es la primera ley de termodinámica. Si se aplica al peso y a lo que usted sabe de insumo calórico, esta ley sugiere que existe consume el mismo número de calorías que quemar, mantendrá el mismo texto. Si usted come más calorías de las que quemar, subirá de peso; si come menos que lo que, bajará del texto. Esto suena perfectamente lógico. ¿El problema? No es verdad.
Cuando se queman en un laboratorio, las calorías se comportan de igual manera, todas son iguales y liberan la misma cantidad de energía. Sin embargo, cuando hablamos del cuerpo humano, el metabolismo del cuerpo a seis en iguales y que tengan diferentes propiedades.
Las calorías que comemos se absorben a distintas velocidades y tienen diferentes clases de fibra, carbohidratos, proteínas, grasas y nutrientes, los cuales se traducen en señales metabólicas complejas que controlan el peso.
El metabolismo no es algo palpable, no se huele... pero actúa directamente y tiene un gran impacto sobre cómo se consumen las calorías en el cuerpo.
El azúcar de una gaseosa entre la sangre rápidamente mientras que la misma cantidad de azúcar en guisantes o frijoles entra en la sangre de espacio. Si tomamos una gaseosa todo el azúcar que contienen si va a la vez nuestro torrente sanguíneo y las calorías que no usemos en ese momento se almacenarán como grasa. Esa misma cantidad de azúcar si se absorben de forma más lenta podrá ser utilizada por nuestro cuerpo durante más tiempo. Esto significa que se quemarán más y se almacenarán menos calorías. Además, por el alto contenido de fibra de los frijoles, no todas se almacenarán.
La conclusión es que la clase de calorías que consumimos tienen un alto impacto sobre nuestro peso, porque los diferentes tipos de alimentos se metabolizan de forma diferente.
Lo que resulta más interesante es el hecho de que el tipo de calorías tiene un efecto sobre cómo funciona el metabolismo. El tipo de alimentos que comemos tiene un gran impacto sobre lo que nuestros genes le dicen al metabolismo que haga. Esto significa que los tipos de calorías que consumamos actúan como fuente de energía y también como fuente de información o de instrucciones a los genes que controlan el metabolismo.

Los genes controlan las características físicas, pero también controlan el flujo diario de instrucciones que regulan los aspectos de la bioquímica y la fisiología. Controlan la producción de hormonas, los mensajes químicos del cerebro, la presión arterial y el colesterol, así como el ánimo de los procesos de envejecimiento, e incluso juegan un papel en el riesgo de adquirir enfermedades como el cáncer o los problemas cardíacos.
Los genes juegan un papel especialmente importante en el control del metabolismo y del peso.

Los alimentos son más que simple energía o calorías, contienen información que se comunica a los genes y le da instrucciones específicas al metabolismo sobre lo que debe o no debe hacer.

Necesitamos comer en armonía con nuestros genes.
Algunos de nosotros necesitamos más grasa, proteínas y carbohidratos que otros. Necesitamos encontrar lo que nos sirve.

Una dieta de alimentos integrales es la mejor manera de ayudar a los alimentos a comunicarse con los genes uno de estos alimentos no están contaminados con grasas malas para la salud, carbohidratos refinados o alimentos manufacturados y el cuerpo no tiene idea de cómo debe procesar adecuadamente.


Tomamos como fuente el libro ULTRAMETABOLISMO/ULTRAMETABOLISM: UN PLAN SENCILLO PARA BAJAR DE PESO AUTOMÁTICAMENTE escrito por Mark Hyman,Maria Candelaria Posada

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