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jueves, 8 de mayo de 2014

LA OBESIDAD Y EL CÁNCER DE MAMA

Si quieres hacer ejercicio, una buena manera de hacerlo es apoyando la campaña solidaria #Nocorressola, participando los domingos en las carreras de la mujer que organiza DKV seguros médicos, ya que además de perder calorías colaboramos con la lucha contra el cáncer de mama. Encontrarás más información de esta campaña accediendo a través de la página web http://sg.dkv.es/nocorressola

Aunque el motivo es suficientemente importante para no tener en cuenta si tiene o no relación con el tema que tratamos en esta página, buscando información nos hemos encontrado diferentes libros y artículos en el que se asegura que la obesidad sería un factor de riesgo que aumentaría la probabilidad de padecer diferentes tipos de cáncer respecto a una persona no obesa. Entre ellos, estaría el de mama, endometrial, cáncer de colon especialmente en hombres, cáncer renal, adenocarcinoma de esófago... según como leemos en el libro CONTROL GLOBAL DE RIESGO CARDIOMETABÓLICO: LA DISFUNCIÓN ENDOTELIAL COMO DIANA PREFERENCIAL, escrito por Jorge Sabán Ruiz.

Como en esta ocasión nos referimos concretamente al cáncer de mama, según su autor, la relación es incuestionable en la mujer posmenopáusica, con un riesgo 1,5 veces superior a las no obesas.
Aunque pueda sorprender, antes de la menopausia la relación es la opuesta, las mujeres obesas tienen menos riesgo de padecer cáncer de mama que las no obesas.
Según algunos estudios científicos se disminuiría el riesgo manteniendo un índice de masa corporal inferior a 25 durante toda la vida adulta.
Otro factor, menor importante que el de IMC pero que influirían al cáncer de mama sería el perímetro abdominal, mayor perímetro, mayor riesgo.
Después de la menopausia, los ovarios dejan de generar hormonas, de manera que el tejido graso se convierte en el punto donde se genera mayor cantidad de estrógeno. Los niveles de esta hormona son del 50 a 100% más elevado en mujeres obesas posmenopáusicas respecto a las delgadas. Los tumores de mama son sensibles a esta hormona, así que el crecimiento sería más rápido.
Por otro lado, se percibe con mayor dificultad en la palpación, lo que enlentece su diagnóstico.

viernes, 27 de julio de 2012

CARALLUMA FIMBRIATA: ¿ALGÚN AVANCE?

Uno de los artículos que diariamente es más visitado es en el que recogíamos algunas informaciones que habíamos recopilado sobre la caralluma fimbriata.
Os hablábamos ya sobre un estudio de Gencor Pacific y la opinión de la European Food Safety Authority en la que no la consideraban concluyente.
¿Qué ha sucedido desde 2010, fecha en la que escribíamos el artículo?
En realidad, podríamos decir que nada, o al menos nada que nos haga creer que Slimaluna© nos aporta pruebas que ahora puedan tomarse como definitiva.
Hemos encontrado en diferentes páginas la síntesis de una revisión publicada en el Journal of medicinal food con fecha febrero 2012 sobre la CARALLUMA y su relación como supresor de apetito y anti obesidad.
De ese extracto no se concluye nada nuevo y que en 2010 no hubiéramos recogido ya. Desgraciadamente, el problema que nos encontramos es no poder leer la totalidad de la revisión para entresacar nuestras propias conclusiones ya que para ello es necesario pagar por él.
Nos basamos sólo en el escueto abstracto. Por ejemplo se menciona que uno de los constituyentes es glucósidos pregnano lo que le otorgaría a la CARALLUMA su acción de supresor de apetito.
Claro que hablar del posible efecto de los glucósidos pregnano es algo que ya se cuestionaba en el año 2005 y seguramente antes.
Imaginamos que si esta revisión resulta realmente acertada antes o después será pública por alguna sociedad médica.
Hoy por hoy cuestionamos la promesa de Slimaluna.

Quizás pueda sonar un poco ilógico que por otro lado creamos que la CARALLUMA pueda ayudarnos en nuestra dieta, simplemente por ayudarnos a disminuir esa ansiedad que acompaña a cualquier dieta o restricción alimenticia y que se vuelve un enemigo. Seguro que muchos de nosotros hemos sentido en más de una ocasión ganas compulsivas de comer o devoramos el plato como si fuera el último en nuestra vida o nos lo fuera a comer el de al lado.

Sólo que sirva para sentirnos saciados antes, nos ayudará a comer menor cantidad y, por tanto, ingerir menos alimentos y calorías..
Recordamos cuál sería el funcionamiento según el texto recogido en el libro OBESITY: EPIDEMIOLOGY, PATHOPHYSIOLOGY, AND PREVENTION escrito por Debasis Bagchi,Harry G. Preuss : La parte del cerebro que controla el apetito. Cuando el estómago está lleno, el hipotálamo emite una señal al cerebro para parar de comer. Cuando una persona está hambrienta, el hipotálamo envía una señal al cerebro indicando que se necesita comida.
Parece como si esta planta inhibiera este mecanismo del hipotálamo. Los glucósidos pregnano de este cactus interfieren con este mecanismo, creando una señal por su cuenta que engaña al cerebro haciéndole creer que está lleno aunque no se haya comido.
Es por eso que hemos querido profundizar para entender mejor el mecanismo de acción de esta planta según a los investigadores. Algunos términos son complejos, pero hemos intentado que fueran lo más comprensible posible. Podrás encontrarlo todo en la página
CARALLUMA FIMBRIATA

miércoles, 18 de julio de 2012

LAS CÉLULAS GRASAS BEIGE Y LA IRISINA

Hace muy poco hacíamos mención de algún estudio sobre los distintos tipos de célula grasa, entre las que mencionamos las células de grasa pardas o marrones.
Ahora se ha publicado un artículo en el que mencionan que se ha aislado un nuevo tipo de célula grasa termogénica: el adipocito beige.
Este tipo de células, según se destaca en la investigación, tendría un patrón genético distinto tanto de la grasa blanca como de la parda y sería sensible a la irisina, una hormona polipéptida. Los depósitos de grasa marrón en adultos estarían compuestos en un gran número por adipocitos beige.


Leemos que los adipocitos beige se encuentran dispersos en depósitos del tamaño de un guisante situados bajo la piel cerca de la clavícula y a lo largo de la espalda. La investigación ha revelado que la grasa beige es genéticamente distinta de la parda, que también quema calorías para generar calor. Se encontraría a medio camino entre la grasa parda y la blanca, que es la que se encarga de almacenar calorías en forma de reserva.
La existencia de este tercer tipo de tejido adiposo fue propuesta por el equipo de Spiegelman en 2008, pero hasta ahora no había sido posible aislarlo y determinar su perfil genético. Se ha conseguido clonando células murinas y humanas.

Este tipo de adipocitos podrían ser importante en un tratamiento contra la obesidad ya que son termogénicos y responden a la hormona que se libera cuando realizamos ejercicio físico, la irisina.
Por enero de este mismo año ya se publicaba una noticia en el que se hablaba de que esta hormona convertiría a la célula grasa blanca en grasa parda y que se segregaría al practicar una actividad física, como requerimiento de la energía necesaria para realizarla. Al practicar ejercicio este nivel de irisina aumentaría en el cuerpo y que si se inyectaba en ratones obesos, el metabolismo de estos roedores mejoraba y quemaban más calorías aún comiendo la misma cantidad y sin apenas moverse.

En definitiva, la célula grasa blanca, sería el reservorio de energía. La célula grasa parda, que se encuentra en los humanos adultos en cantidades ínfimas, nos ayudaría a mantener la temperatura corporal, utilizándose como fuente de calor en situaciones de frío.
En el artículo algunas líneas de investigación ya mencionábamos que no se conocía al proceso por el cual la grasa blanca se convertía en parda.
Ahora, con el descubrimiento de las células beige junto con la acción de la irisina, tal vez pueda darle más sentido.

martes, 30 de agosto de 2011

ÚLTIMAS INVESTIGACIONES RELACIONADAS CON LA SUPRESIÓN DEL APETITO

Un estudio publicado en en Journal of Clinical Investigation, basado en un estudio realizado por la Universidad Thomas Jefferson, apuesta porque el receptor hormonal guanilato ciclasa C podría ayudar en la lucha contra la obesidad ya que modificaba la sensación de hambre en los ratones, además de actuar como supresor en tumores de cáncer del rector y colon.
Como podemos leer en la página de el diario médico, en la investigación trabajaban con dos grupos de ratones, unos deficientes y otros no.
Cuando los ratones ingerían la comida, descubrieron que el intestino liberaba hormonas en el torrente sanguíneo, no sólo dentro del intestino, sino también hasta el cerebro, donde los receptores hormonales fueron provocados.
Los ratones que eran deficientes en esta hormona no recibían el mensaje conforme el estómago estaba lleno y no dejaban de comer.
Aunque es muy pronto para concluir nada, el estudio podría dar a comprender que sería posible que las personas obesas no tengan el receptor o las suficientes hormonas para activarlo.

Otro de los artículos publicados también en diariomédico sobre otra investigación llevada a cabo la facultad de medicina de Yale (Estados Unidos) y publicado en Nature Medicine, nos habla de que según las investigaciones, la elevación en el hipotálamo de niveles de radicales libres actúan de forma directa o indirecta suprimiendo el apetito en los ratones obesos, activando las neuronas que promueve la saciedad.
Claro que por otro lado siempre hemos oído hablar de que los radicales libres afectan en nuestro organismo, dañando las células y acentuando el envejecimiento.
Se recoge en el texto que: en respuesta a un continuo exceso en la dieta, un mecanismo celular impide la generación de estos radicales libres. Mientras que este mecanismo supresor de radicales libres -promovida por el crecimiento de orgánulos intracelulares llamados peroxisomas- protege a las células contra los daños, reducirá la capacidad para sentirse saciado al comer", afirma Sabrina Diano, autora principal del estudio.
Según la investigación, después de que los ratones comieran, los niveles de leptina y glucosa subían, asimismo también lo hacían los niveles de radicales libres.


Por ahora son sólo estudios, debemos cogerlos con pinzas.
Sin embargo, me suscita una pregunta. ¿Qué alimentos son los que liberan mayor cantidad de radicales libres? Seguro que hemos oído hablar que frutas y verduras, entre otros alimentos, ayudan a combatir la oxidación de nuestras células, combaten los radicales libres, importante acción contra enfermedades como el cáncer. ¿Son realmente sacientes?
En un libro que leí se mencionaba que era preferible comer primero las proteínas antes que los hidratos de carbono ya que se conseguía saciedad con mayor rapidez que no haciéndolo al revés.
Una comida con grasa, seguro que nos guardara hartura durante más tiempo que no ingiriendo un simple gazpacho. Quizá de alguna forma guarda cierta relación con los resultados de esta investigación