martes, 4 de mayo de 2010

LA COCINA DE LA FELICIDAD

Pero ¿por qué comer es un bien cultural? Los más prácticos responderán que si no comieran morirían. Una mera necesidad fisiológica. Cierto. Sin embargo, la comida define identidades porque, además de accionar nuestro cuerpo, es el combustible de nuestro estado de ánimo.
Como resume el refrán sudamericano, «el amor entra por la cocina». Y también las ideas que nos conducen por la vida.
Tan necesario resulta abastecer el cuerpo como tener en cuenta que esta energía alimentará asimismo los sistemas que regulan nuestro ánimo.
«Cada alimento que ingerimos y cada bebida que tomamos actúan sobre nuestras facultades mentales. Somos lo que comemos y lo que bebemos, física y psíquicamente», señala el naturópata francés Christian Brun. Brun explica cómo la alimentación da sentido pleno al término «psicosomático». Al desconocer que una buena nutrición puede mantener a tono su cuerpo, mente y espíritu, muchas personas se privan del equilibrio y la armonía en la vida.
Al igual que las plantas necesitan un sustrato para germinar y desarrollarse, el cuerpo humano obtiene de las vitaminas, oligoelementos, enzimas y otras sustancias de los alimentos, la energía que nutre a sus células. Este sustrato físico viaja en los líquidos que circulan por nuestro organismo y que suponen el 70% de nuestro peso total. Pero, además, para que la absorción de estas sustancias sea óptima, debemos contar con otro sustrato, el psíquico. En definitiva, una buena nutrición repercute en cómo nos sentimos de manera integral: el acto consciente de alimentarnos bien es un acto de amor hacia nosotros mismos que nos llena de placer a la vez que de salud.
O, lo que es lo mismo: disfrutar de un cuerpo lleno de energía mantiene lúcido y predispuesto a la alegría nuestro sistema neuroemocional.
Como veremos en el recetario, el cuerpo edifica su salud con los nutrientes que le proveemos. Los carbohidratos son un gran grupo que incluye azúcares y dulces, cereales y derivados (harinas, pan, galletas, pasta), vegetales ricos en almidón (patatas, boniatos, castañas, plátanos), vegetales pobres en almidón, legumbres y fruta. Todos proveen básicamente de energía al cuerpo porque acaban convirtiéndose en glucosa —el principal combustible del organismo—, pero algunos son más recomendables que otros porque no elevan el nivel de azúcar en la sangre. Lo veremos en el capítulo de «Recetas para cargar las pilas».
Y mientras la energía es fruto de los hidratos de carbono y otras grasas saludables, las que propician la actividad del cuerpo son las proteínas —enzimas y aminoácidos—. Abarcan el 20% de nuestra estructura corporal y son imprescindibles para la formación del tejido celular. Controlan las reacciones químicas, fijan el oxígeno en la sangre, refuerzan el sistema inmunitario y mantienen en forma nuestro órgano más extenso y visible: la piel.
El problema es que si bien es cierto que las proteínas son macronutrientes básicos que se han de incorporar a la dieta, la sociedad actual abusa de ellas, particularmente de las de origen animal. Éstas, que se conocen como «de alta calidad» por su biodisponibilidad, se encuentran en la carne, los huevos, el pescado, el marisco y los lácteos, pero la naturaleza también tiene sus opciones vegetales tales como la soja y sus derivados, el gluten, los frutos secos, algunos cereales como la quinoa o el amaranto, y también la combinación de legumbres y cereales en una proporción de 1 a 3 respectivamente.
Seguimos con las vitaminas: son las sustancias encargadas de poner en marcha las enzimas para desatar las reacciones químicas de la vida. Además, protegen a las células y a los tejidos corporales de las agresiones. Las podemos obtener, sobre todo, de los vegetales y las frutas, y también de la carne, el pescado, los lácteos, huevos, semillas, cereales, legumbres… El hígado Lo que comemos afecta a nuestro estado anímico almacena los excedentes de vitaminas A, D y B12, mientras que la flora bacteriana del intestino produce vitamina K.
Es bueno saber que las vitaminas son nutrientes muy sensibles y que ciertos tipos de cocción, ambientes o procesados las destruyen.
Cerraremos esta pequeña referencia a los nutrientes de base con los minerales. Son sustancias hidrosolubles —funcionan como sales minerales disueltas en el agua— que al convertirse en iones y electrolitos contribuyen a mantener las constantes necesarias para que nuestro cuerpo esté listo para la acción. Así, participan en la formación de hemoglobina y tejidos (azufre, magnesio, hierro); refuerzan los huesos (calcio, flúor, fósforo, magnesio); ayudan a repartir de forma equilibrada el agua y la sangre (potasio, sodio) y tienen un lugar relevante en la fabricación y síntesis de las hormonas.
Algo muy importante que debemos tener en cuenta es que sólo los alimentos pueden mineralizarnos, porque el organismo no produce este tipo de nutrientes. Ejemplos de buenas fuentes de magnesio son los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos y las verduras de hoja verde. Tienen potasio la fruta fresca, las patatas, los aguacates, los cítricos y las semillas...Una persona es agua en tres de sus cuatro partes y no podría sobrevivir más de unos días sin hidratarse. Lo que bebemos y el agua contenida en los alimentos resulta tan indispensable como los nutrientes de los que hemos hablado...Escuchar al cuerpo, alimentar las emociones, respetar el entorno natural, contemplar la preparación de nuestro alimento como un momento de intimidad enriquecedor… Éstas son pautas que deberíamos seguir para nutrirnos de una manera integral. 

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miércoles, 24 de marzo de 2010

LA DIETA ABDOMINAL PARA LA MUJER


Los pilares de la dieta abdominal para la mujer.

Esta sencilla guía desglosa las pautas fundamentales de la dieta abdominal para la mujer, el plan de seis semanas para aplanar su abdomen y mantenerse esbelta para siempre.
Número de comidas: seis al día, espaciadas con relativa uniformidad a lo largo del día. Como merienda dos horas antes de las comidas más grandes.
Tamaño de la porción: mientras que muchas dietas se centran en controlar el tamaño de narraciones, la dieta abdominal para la mujer está diseñada para autocontrolarse. Los alimentos altos en fibra y en proteína la llenarán y la dejarán satisfecha durante horas. Su cuerpo le dirá cuándo es hora de comer y cuándo es el momento de detenerse.
Destaque estos ingredientes nutricionales: proteínas, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, fibra, calcio.
Límite estos ingredientes nutricionales: carbohidratos refinados (o carbohidratos con valores altos en el índice glucémico), grasas saturadas, ácidos transgrasos y sirope de maíz alto en fructosa.

LOS ALIMENTOS ARCHIABDOMINALES: base la mayoría de sus comidas en estos 12 grupos de alimentos. Cada comida debería tener al menos dos alimentos de la lista.
Almendras y otros frutos secos.
Proteínas en polvo a base de suero de leche.
Lácteos (leche, yogur y queso) sin o bajos en grasas.
Aceite de oliva.
Mantequilla de maní (cacahuete).
Avena instantánea sin edulcorantes o saborizantes.
Panes y cereales integrales.
Espinacas y otras verduras.
Frijoles y legumbres.
Huevos.
Frambuesas y otras bayas.
Pavo y otras carnes magras.

Armas secretas: cada uno de los alimentos Archiabdominales ha sido elegido en parte por sus poderosas armas secretas... los nutrientes que ayudarán a activar sus quemadores de grasas naturales, protegerla de enfermedades y lesiones ¡y mantenerla esbelta y saludable durante toda su vida!
Alcohol: limítese a dos o tres bebidas por semana para maximizar los beneficios del plan de la dieta.
Aplanador con sabor: Licuados. La combinación del calcio y las proteínas en la leche, el yogur y las proteínas en polvo a base de suero de leche, combinados con la fibra presente en la avena y la fruta, hace que el licuados sea una de las opciones más llenas de las y fáciles de la dieta.
Hacer trampa: una comida a la semana,coma lo que quiera.
Programa de ejercicios: opcional durante las dos primeras semanas. Se incorpora una rutina de ejercicios de 20 minutos que trabajan todo el cuerpo tres días a la semana a partir de la semana número tres hasta la número seis. Se pone el énfasis en los ejercicios de fortalecimiento, las caminatas rápidas y algo de trabajo abdominal.
Rutinas caseras: se detallan rutinas que servirán tanto para el gimnasio como para la casa para que ya no haya excusas.
Rutina abdominal: se realiza al principio de dos de sus rutinas de fortalecimiento, con un ejercicio para cada una de las cinco partes de sus abdominales.

Texto recogido en el libro LA DIETA ABDOMINAL PARA LA MUJER de David Zinczenko
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domingo, 21 de marzo de 2010

CHOCOLATE: ¿TENTACIÓN O NUTRICIÓN?

Hacer dieta no es fácil. ¿Cuántas veces no habré sentido la necesidad de darme un capricho tomando algo dulce? Sin embargo, después de comer algo de chocolate no podía dejar de sentir remordimiento.
Pero, ¿engorda tanto el chocolate?
Me ha sorprendido encontrar una dieta a base de chocolates, tal como aparece recogido en el libro A DIETA: CON CHOCOLATES! de Paul Svenson.
Así, el primer día, se trataría de pasar un día completo con 200 g de nuestro chocolate preferido, consumiéndolo a lo largo del día y cada vez que tuviéramos hambre.
Eso sí, se tendría que cumplir la condición de que cada vez que comiéramos un trozo de chocolate, deberíamos tomar un vaso con agua.

Obviamente, para seguir esta dieta se trataría de conocer todo su contenido, pero lo que nos ha llamado la atención y queremos destacar son todas cualidades que la gran mayoría de nosotros no sepamos.
El chocolate es un alimento para impresionar. La realidad es que contiene una gran cantidad de nutrientes que lo ubican como una fuente de energía única y relativamente barata.
Hoy día es posible obtener una gran variedad de chocolates: amargo, aduce, con crema, con nueve, con almendra, blanco, etc.
El chocolate comercial es una mezcla de cacao en polvo con azúcar, a la que se agregan algunas especias como vainilla, canela, etcétera. Su valor se adiciona cuando se mezcla con leche.
El chocolate es un poderoso energético que posee una enorme valor nutritivo. Entre éstos se encuentran:
Magnesio: regulariza la extinta habilidad muscular.
Potasio: favorece el buen funcionamiento de los músculos.
Fósforo: participa en la formación y reconstitución ósea.
Fibra: regulariza el tránsito intestinal.
Hierro: permite que las moléculas de oxígeno se fijen en la hemoglobina de la sangre.
Vitamina A: retrasa el envejecimiento de los tejidos.
Flúor y taninos: fortalecen el esmalte de los dientes.
Teobromina: estimula el sistema nervioso y mejora el rendimiento muscular.
Cafeína: aumenta la actividad motriz y psicomotriz.
Feniletilamina: es un poderoso psico estimulante natural.

Se han hecho investigaciones sobre lo que son los neurotransmisores, que no son otra cosa más que productos químicos que interactúan en el cerebro, mismos que afecta de forma positiva el humor y la libido.
Uno de estos más diversos elementos que produce un verdadero placer y una experiencia única porque calma y relaja cualquier situación estresante es la serotonina.
Cuando una persona se encuentra con bajos niveles de serotonina instintivamente busca consumir almidones o alimentos dulces, generalmente desea y necesita un chocolate. La serotonina también está íntimamente relacionada con los trastornos físicos producidos por el síndrome premenstrual, en donde se ha visto con verdadero asombro que consumir chocolate ¡calma y en muchos casos regular los desórdenes propios de la menstruación!
El chocolate no sólo es alimento para el cuerpo, sino también para el cerebro.
El chocolate posee otros compuestos químicos cerebrales de enorme importancia en las llamadas endorfinas.
Las endorfinas son las sustancias responsables de la sensación. Si una persona se encuentra triste o sin ganas de vivir, las endorfinas-- está científica y médicamente comprobado--, levanta el buen humor de una persona.
... el chocolate posee una poderosa maravillosa sustancia del tipo de los alcaloides llamada teobromina (que es el principio activo del cacao) ampliamente utilizado en casos de trastornos psicológicos...
El chocolate proporciona un aporte importantísimo de nutrientes que el cuerpo requiere a diario. Una barra con leche que pesa 1,4 onzas contiene cerca de 3 g de proteína, 15% de rivoflavina, 9% de calcio, 7% de hierro y 10% de potasio.
Igualmente una barra con esas características contiene aproximadamente 210 calorías, 8 g de grasa, de donde un tercio de su grasa está compuesta por el ácido estérico que no es asimilado por el cuerpo.
Además el chocolate contiene un número importante de la flavonoides, compuestos químicos que retardan la oxidación de las grasas. La potencia antioxidante del chocolate se debe a la presencia del ácido gálico, otro potente antioxidante. Esta sustancia previene el riesgo de ataque al corazón.
La dopamina es una maravillosa sustancia que se relaciona con los centros cerebrales del placer y ésta se encuentra en el chocolate. No en balde y debido a sus cualidades únicas, este alimento es parte de muy serios programas científicos para combatir a la esquizofrenia.
El chocolate contiene los taninos y los fenoles, los mismos productos químicos que actúan como antioxidantes y que se encuentran en el vino rojo. El chocolate oscuro no contiene ningún tipo de colesterol.
Se encuentra en esta delicia del cobre en proporción de 8 mg por cada 100 g y es sabido que el cobre aumenta la capacidad de las células rojas de la sangre para transportar oxígeno al cerebro. ¿Quieres más?
Bueno, por si fuera poco, el chocolate también contiene fósforo (138 mg por cada 100 g); la feniletilamina es el producto químico responsable de combatir y sanar ciertos tipos de enfermedades mentales como las depresiones. Cafeína (70 mg por cada 100 g); magnesio (131 mg por 100 g), importantísimo durante la menstruación. La serotonina (3 mg por cada 100 g) y la tiramina (2 mg por cada 100 g) proporcionan un beneficio y relajante estado de paz y quietud, balanceado y sin ningún efecto secundario.
Otra sustancia es la anandamida, que se produce naturalmente el cerebro y que activa ese estado de tranquilidad.
El cacao produce manteca que contiene propiedades que se usan para curar las heridas de los labios, raspaduras... se le atribuyen efectos beneficiosos como supositorios para prevenir e incluso sanar problemas de hemorroides.

sábado, 13 de febrero de 2010

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DIETA SOUTH BEACH

La dieta South Beach no es baja en carbohidratos. Tampoco es baja en grasa.
La dieta South Beach le enseña confiar en los carbohidratos correctos así como en las brasas indicadas-las buenas-y le permite vivir bastante a gusto si los carbohidratos y las grasas malas. El resultado será que disfrutará de buena salud y bajará de peso, entre 4 y 6 kilos tan sólo durante las dos semanas.
He aquí cómo lo logrará.
Comerá porciones normales de carne, carne de pollo y pavo, pescado y mariscos.
Comerá muchas verduras. Huevos. Queso. Frutos secos.
Comerá ensaladas aliñadas con aceite de oliva.
Consumirá tres comidas equilibradas al día. A usted corresponderá la responsabilidad de hacerlo de tal modo que quede satisfecho. No hay nada que perjudique tanto un plan para bajar de peso, la sensación angustiante de que se necesita más comida.
Aquí se le instará a comer una merienda (refrigerio, tentempié) a media mañana y a media tarde, ya sea que le haga falta uno. Habrá un postre después de cenar.
Tomará agua, desde luego, además de café o té, si así lo desea.
Lo que no comerá durante los próximos 14 días será pan, arroz, patatas, pasta o productos panificados. Ni siquiera fruta. Pero antes de que lo arrebate el pánico, déjeme decirle que dentro de dos semanas empezará a introducir otra vez estos alimentos a su dieta. Estarán prohibidos sólo por el momento.
Durante dos semanas tampoco probará dulces, pastel (bizcocho, torta, cake), galletitas, helado o azúcar. Nada de cerveza ni ningún otro tipo de alcohol. Al cabo de esta fase podrá beber vino, el cual le hará bien por varias razones. No obstante, durante las primeras dos semanas no beberá ni una gota.
Esta es la primera fase, la más estricta...
Debido a ese cambio seguirá bajando de peso al finalizar el periodo inicial de 14 días. Para entonces ya habrá empezado a reintroducir a su vida algunos de los alimentos prohibidos. Aún estará a dieta, pero si le encanta el pan lo podrá comer. Si le gusta la pasta la reitroducirá. También el arroz o los cereales. Las patatas. La fruta definitivamente estará de vuelta.
¿Y el chocolate? Claro, si lo hace sentirse bien. Tendrá que elegir cuál de estos lujos se va a permitir. No podrá comerlos todos al mismo tiempo. Aprenderá a disfrutarlos de manera un poco distinta de antes, quizás con algo menos de entusiasmo. Pero los volverá a disfrutar pronto.
Esta será la segunda fase.
Permanecerá en esta fase y seguirá bajando de peso hasta alcanzar su objetivo. El tiempo que tarde dependerá de cuánto peso tenga que perder. Durante esta segunda fase la gente baja un promedio de 450-900 g a la semana. Una vez que llegue a su meta entrará a una versión aún más generosa del programa, la cual le permitirá mantener su peso ideal.
Esta será la tercera fase, la cual durará el resto de su vida...


Fragmentos recogidos en el libro La Dieta South Beach: El delicioso plan disenado por un medico para asegurar el adelgazamiento rapido y saludable (The South Beach Diet) del doctor Arthur Agatston
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viernes, 12 de febrero de 2010

CONSEJOS E INFORMACIONES DEL OCU PARA ADELGAZAR CON SEGURIDAD

OCU son las siglas de la Organización de Consumidores y Usuarios, una asociación privada independiente sin ánimo de lucro que nació con el objeto de promover y defender los intereses de los consumidores, orientarles en sus elecciones como consumidor, trabajar para ayudarles a resolver sus problemas de consumo y a hacer valer sus derechos fundamentales como consumidores,como así nos aparece recogido en la página web.
¿Por qué hablar hoy del OCU?
No hace mucho, navegando por Internet buscando información relacionada con la pérdida de peso, me encontré un artículo que me pareció interesante reseñar ya que al proceder de una Organización como ésta le confiere, a mi parecer, el máximo de credibilidad.
Algo que todos los que alguna vez hemos intentado bajar de peso sabemos que para ello... no, rectificaré, todos los que nos preocupamos por cuidar nuestra salud, sabemos que debemos tener unos hábitos correctos y seguir una dieta equilibrada, ya no sólo para perder los kilos que nos sobren sino para mantenernos en forma y evitar que con el tiempo los excesos nos pasen factura.
Entre algunos de los consejos que nos da el OCU están los siguientes:
* No se salte comidas: el ayuno prolongado es contraproducente.
* No pique entre horas: el picoteo es a menudo el responsable de esos kilos de más. Si hace cinco comidas al día, no sentirá el estómago vacío.
* Beba agua: tiene un efecto saciante, y así evitará deshidratarse. Debe beber en torno a un litro y medio al día.
* Cuando coma, hágalo despacio, sentado, masticando bien, y a ser posible en un lugar tranquilo.
* Opte preferentemente por las técnicas culinarias que exigen menos grasas (mejor a la plancha que rebozado, o al vapor antes que guisado).
* Consuma de forma muy ocasional productos industriales y platos preparados, se caracterizan por su riqueza en grasas, azúcar y sal.

Obviamente, todas las informaciones que nos facilita el OCU giran siempre como información y prevención a los consumidores por lo que también veremos críticas a todas aquellas dietas que nos vendan un milagro y nos alentarán a ser cautos a la hora de tomar ciertos medicamentos, especialmente a aquellos que pueden compararse por Internet sin necesidad de ser prescrita por un facultativo.
Así por ejemplo, no recuerdan la importancia de conocer y saber calcular el Índice de Masa Corporal (IMC) y actuar en consecuencia, fijando un peso sano y realista (http://www.ocu.org/salud-y-bienestar/indice-de-masa-corporal-s256891.htm). El cálculo es relativamente simple: consiste en dividir nuestro peso, expresado en kilos, entre la estatura, expresada en metros, elevada al cuadrado (Kg./m²). Generalmente, se considera satisfactorio un IMC que se sitúa entre 18,5 y 25 (mujeres) o entre 20 y 25 (hombres). Si es superior a 25, se puede hablar de unos kilos de más. Y si está por encima de 30, podemos hablar de obesidad. Es necesario recordar que el IMC es válido sólo para mayores de 18 años; no es aplicable para adolescentes si no se introduce un factor de corrección...

Por último, nos proponen las claves del éxito para adelgazar y no volver a engordar:
* Fijar un objetivo factible, acorde con la configuración corporal.
* Ponerse en manos de un médico especializado, sobre todo cuando se trate de una pérdida de peso significativa (y siempre en caso de que el Índice de Masa Corporal sea más de 30).
* Los medicamentos para adelgazar deben ser prescritos por un médico, y usarse sólo cuando la combinación de dieta y ejercicio no haya sido eficaz.
* Desconfiar de dietas prometedoras, planes absurdos y productos milagro.
* Adaptar los hábitos. Una pérdida de peso segura y duradera sólo se conseguirá con un cambio permanente de hábitos de vida, en particular los referentes a la actividad física y a la alimentación.


Si quieres leer más sobre todos los consejos e informaciones que nos facilitan, visita el siguiente enlace:
Cómo adelgazar (... y no volver a engordar)