miércoles, 24 de marzo de 2010

LA DIETA ABDOMINAL PARA LA MUJER


Los pilares de la dieta abdominal para la mujer.

Esta sencilla guía desglosa las pautas fundamentales de la dieta abdominal para la mujer, el plan de seis semanas para aplanar su abdomen y mantenerse esbelta para siempre.
Número de comidas: seis al día, espaciadas con relativa uniformidad a lo largo del día. Como merienda dos horas antes de las comidas más grandes.
Tamaño de la porción: mientras que muchas dietas se centran en controlar el tamaño de narraciones, la dieta abdominal para la mujer está diseñada para autocontrolarse. Los alimentos altos en fibra y en proteína la llenarán y la dejarán satisfecha durante horas. Su cuerpo le dirá cuándo es hora de comer y cuándo es el momento de detenerse.
Destaque estos ingredientes nutricionales: proteínas, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, fibra, calcio.
Límite estos ingredientes nutricionales: carbohidratos refinados (o carbohidratos con valores altos en el índice glucémico), grasas saturadas, ácidos transgrasos y sirope de maíz alto en fructosa.

LOS ALIMENTOS ARCHIABDOMINALES: base la mayoría de sus comidas en estos 12 grupos de alimentos. Cada comida debería tener al menos dos alimentos de la lista.
Almendras y otros frutos secos.
Proteínas en polvo a base de suero de leche.
Lácteos (leche, yogur y queso) sin o bajos en grasas.
Aceite de oliva.
Mantequilla de maní (cacahuete).
Avena instantánea sin edulcorantes o saborizantes.
Panes y cereales integrales.
Espinacas y otras verduras.
Frijoles y legumbres.
Huevos.
Frambuesas y otras bayas.
Pavo y otras carnes magras.

Armas secretas: cada uno de los alimentos Archiabdominales ha sido elegido en parte por sus poderosas armas secretas... los nutrientes que ayudarán a activar sus quemadores de grasas naturales, protegerla de enfermedades y lesiones ¡y mantenerla esbelta y saludable durante toda su vida!
Alcohol: limítese a dos o tres bebidas por semana para maximizar los beneficios del plan de la dieta.
Aplanador con sabor: Licuados. La combinación del calcio y las proteínas en la leche, el yogur y las proteínas en polvo a base de suero de leche, combinados con la fibra presente en la avena y la fruta, hace que el licuados sea una de las opciones más llenas de las y fáciles de la dieta.
Hacer trampa: una comida a la semana,coma lo que quiera.
Programa de ejercicios: opcional durante las dos primeras semanas. Se incorpora una rutina de ejercicios de 20 minutos que trabajan todo el cuerpo tres días a la semana a partir de la semana número tres hasta la número seis. Se pone el énfasis en los ejercicios de fortalecimiento, las caminatas rápidas y algo de trabajo abdominal.
Rutinas caseras: se detallan rutinas que servirán tanto para el gimnasio como para la casa para que ya no haya excusas.
Rutina abdominal: se realiza al principio de dos de sus rutinas de fortalecimiento, con un ejercicio para cada una de las cinco partes de sus abdominales.

Texto recogido en el libro LA DIETA ABDOMINAL PARA LA MUJER de David Zinczenko
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domingo, 21 de marzo de 2010

CHOCOLATE: ¿TENTACIÓN O NUTRICIÓN?

Hacer dieta no es fácil. ¿Cuántas veces no habré sentido la necesidad de darme un capricho tomando algo dulce? Sin embargo, después de comer algo de chocolate no podía dejar de sentir remordimiento.
Pero, ¿engorda tanto el chocolate?
Me ha sorprendido encontrar una dieta a base de chocolates, tal como aparece recogido en el libro A DIETA: CON CHOCOLATES! de Paul Svenson.
Así, el primer día, se trataría de pasar un día completo con 200 g de nuestro chocolate preferido, consumiéndolo a lo largo del día y cada vez que tuviéramos hambre.
Eso sí, se tendría que cumplir la condición de que cada vez que comiéramos un trozo de chocolate, deberíamos tomar un vaso con agua.

Obviamente, para seguir esta dieta se trataría de conocer todo su contenido, pero lo que nos ha llamado la atención y queremos destacar son todas cualidades que la gran mayoría de nosotros no sepamos.
El chocolate es un alimento para impresionar. La realidad es que contiene una gran cantidad de nutrientes que lo ubican como una fuente de energía única y relativamente barata.
Hoy día es posible obtener una gran variedad de chocolates: amargo, aduce, con crema, con nueve, con almendra, blanco, etc.
El chocolate comercial es una mezcla de cacao en polvo con azúcar, a la que se agregan algunas especias como vainilla, canela, etcétera. Su valor se adiciona cuando se mezcla con leche.
El chocolate es un poderoso energético que posee una enorme valor nutritivo. Entre éstos se encuentran:
Magnesio: regulariza la extinta habilidad muscular.
Potasio: favorece el buen funcionamiento de los músculos.
Fósforo: participa en la formación y reconstitución ósea.
Fibra: regulariza el tránsito intestinal.
Hierro: permite que las moléculas de oxígeno se fijen en la hemoglobina de la sangre.
Vitamina A: retrasa el envejecimiento de los tejidos.
Flúor y taninos: fortalecen el esmalte de los dientes.
Teobromina: estimula el sistema nervioso y mejora el rendimiento muscular.
Cafeína: aumenta la actividad motriz y psicomotriz.
Feniletilamina: es un poderoso psico estimulante natural.

Se han hecho investigaciones sobre lo que son los neurotransmisores, que no son otra cosa más que productos químicos que interactúan en el cerebro, mismos que afecta de forma positiva el humor y la libido.
Uno de estos más diversos elementos que produce un verdadero placer y una experiencia única porque calma y relaja cualquier situación estresante es la serotonina.
Cuando una persona se encuentra con bajos niveles de serotonina instintivamente busca consumir almidones o alimentos dulces, generalmente desea y necesita un chocolate. La serotonina también está íntimamente relacionada con los trastornos físicos producidos por el síndrome premenstrual, en donde se ha visto con verdadero asombro que consumir chocolate ¡calma y en muchos casos regular los desórdenes propios de la menstruación!
El chocolate no sólo es alimento para el cuerpo, sino también para el cerebro.
El chocolate posee otros compuestos químicos cerebrales de enorme importancia en las llamadas endorfinas.
Las endorfinas son las sustancias responsables de la sensación. Si una persona se encuentra triste o sin ganas de vivir, las endorfinas-- está científica y médicamente comprobado--, levanta el buen humor de una persona.
... el chocolate posee una poderosa maravillosa sustancia del tipo de los alcaloides llamada teobromina (que es el principio activo del cacao) ampliamente utilizado en casos de trastornos psicológicos...
El chocolate proporciona un aporte importantísimo de nutrientes que el cuerpo requiere a diario. Una barra con leche que pesa 1,4 onzas contiene cerca de 3 g de proteína, 15% de rivoflavina, 9% de calcio, 7% de hierro y 10% de potasio.
Igualmente una barra con esas características contiene aproximadamente 210 calorías, 8 g de grasa, de donde un tercio de su grasa está compuesta por el ácido estérico que no es asimilado por el cuerpo.
Además el chocolate contiene un número importante de la flavonoides, compuestos químicos que retardan la oxidación de las grasas. La potencia antioxidante del chocolate se debe a la presencia del ácido gálico, otro potente antioxidante. Esta sustancia previene el riesgo de ataque al corazón.
La dopamina es una maravillosa sustancia que se relaciona con los centros cerebrales del placer y ésta se encuentra en el chocolate. No en balde y debido a sus cualidades únicas, este alimento es parte de muy serios programas científicos para combatir a la esquizofrenia.
El chocolate contiene los taninos y los fenoles, los mismos productos químicos que actúan como antioxidantes y que se encuentran en el vino rojo. El chocolate oscuro no contiene ningún tipo de colesterol.
Se encuentra en esta delicia del cobre en proporción de 8 mg por cada 100 g y es sabido que el cobre aumenta la capacidad de las células rojas de la sangre para transportar oxígeno al cerebro. ¿Quieres más?
Bueno, por si fuera poco, el chocolate también contiene fósforo (138 mg por cada 100 g); la feniletilamina es el producto químico responsable de combatir y sanar ciertos tipos de enfermedades mentales como las depresiones. Cafeína (70 mg por cada 100 g); magnesio (131 mg por 100 g), importantísimo durante la menstruación. La serotonina (3 mg por cada 100 g) y la tiramina (2 mg por cada 100 g) proporcionan un beneficio y relajante estado de paz y quietud, balanceado y sin ningún efecto secundario.
Otra sustancia es la anandamida, que se produce naturalmente el cerebro y que activa ese estado de tranquilidad.
El cacao produce manteca que contiene propiedades que se usan para curar las heridas de los labios, raspaduras... se le atribuyen efectos beneficiosos como supositorios para prevenir e incluso sanar problemas de hemorroides.

sábado, 13 de febrero de 2010

PRINCIPIOS BÁSICOS DE LA DIETA SOUTH BEACH

La dieta South Beach no es baja en carbohidratos. Tampoco es baja en grasa.
La dieta South Beach le enseña confiar en los carbohidratos correctos así como en las brasas indicadas-las buenas-y le permite vivir bastante a gusto si los carbohidratos y las grasas malas. El resultado será que disfrutará de buena salud y bajará de peso, entre 4 y 6 kilos tan sólo durante las dos semanas.
He aquí cómo lo logrará.
Comerá porciones normales de carne, carne de pollo y pavo, pescado y mariscos.
Comerá muchas verduras. Huevos. Queso. Frutos secos.
Comerá ensaladas aliñadas con aceite de oliva.
Consumirá tres comidas equilibradas al día. A usted corresponderá la responsabilidad de hacerlo de tal modo que quede satisfecho. No hay nada que perjudique tanto un plan para bajar de peso, la sensación angustiante de que se necesita más comida.
Aquí se le instará a comer una merienda (refrigerio, tentempié) a media mañana y a media tarde, ya sea que le haga falta uno. Habrá un postre después de cenar.
Tomará agua, desde luego, además de café o té, si así lo desea.
Lo que no comerá durante los próximos 14 días será pan, arroz, patatas, pasta o productos panificados. Ni siquiera fruta. Pero antes de que lo arrebate el pánico, déjeme decirle que dentro de dos semanas empezará a introducir otra vez estos alimentos a su dieta. Estarán prohibidos sólo por el momento.
Durante dos semanas tampoco probará dulces, pastel (bizcocho, torta, cake), galletitas, helado o azúcar. Nada de cerveza ni ningún otro tipo de alcohol. Al cabo de esta fase podrá beber vino, el cual le hará bien por varias razones. No obstante, durante las primeras dos semanas no beberá ni una gota.
Esta es la primera fase, la más estricta...
Debido a ese cambio seguirá bajando de peso al finalizar el periodo inicial de 14 días. Para entonces ya habrá empezado a reintroducir a su vida algunos de los alimentos prohibidos. Aún estará a dieta, pero si le encanta el pan lo podrá comer. Si le gusta la pasta la reitroducirá. También el arroz o los cereales. Las patatas. La fruta definitivamente estará de vuelta.
¿Y el chocolate? Claro, si lo hace sentirse bien. Tendrá que elegir cuál de estos lujos se va a permitir. No podrá comerlos todos al mismo tiempo. Aprenderá a disfrutarlos de manera un poco distinta de antes, quizás con algo menos de entusiasmo. Pero los volverá a disfrutar pronto.
Esta será la segunda fase.
Permanecerá en esta fase y seguirá bajando de peso hasta alcanzar su objetivo. El tiempo que tarde dependerá de cuánto peso tenga que perder. Durante esta segunda fase la gente baja un promedio de 450-900 g a la semana. Una vez que llegue a su meta entrará a una versión aún más generosa del programa, la cual le permitirá mantener su peso ideal.
Esta será la tercera fase, la cual durará el resto de su vida...


Fragmentos recogidos en el libro La Dieta South Beach: El delicioso plan disenado por un medico para asegurar el adelgazamiento rapido y saludable (The South Beach Diet) del doctor Arthur Agatston
Libros sobre la dieta:
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viernes, 12 de febrero de 2010

CONSEJOS E INFORMACIONES DEL OCU PARA ADELGAZAR CON SEGURIDAD

OCU son las siglas de la Organización de Consumidores y Usuarios, una asociación privada independiente sin ánimo de lucro que nació con el objeto de promover y defender los intereses de los consumidores, orientarles en sus elecciones como consumidor, trabajar para ayudarles a resolver sus problemas de consumo y a hacer valer sus derechos fundamentales como consumidores,como así nos aparece recogido en la página web.
¿Por qué hablar hoy del OCU?
No hace mucho, navegando por Internet buscando información relacionada con la pérdida de peso, me encontré un artículo que me pareció interesante reseñar ya que al proceder de una Organización como ésta le confiere, a mi parecer, el máximo de credibilidad.
Algo que todos los que alguna vez hemos intentado bajar de peso sabemos que para ello... no, rectificaré, todos los que nos preocupamos por cuidar nuestra salud, sabemos que debemos tener unos hábitos correctos y seguir una dieta equilibrada, ya no sólo para perder los kilos que nos sobren sino para mantenernos en forma y evitar que con el tiempo los excesos nos pasen factura.
Entre algunos de los consejos que nos da el OCU están los siguientes:
* No se salte comidas: el ayuno prolongado es contraproducente.
* No pique entre horas: el picoteo es a menudo el responsable de esos kilos de más. Si hace cinco comidas al día, no sentirá el estómago vacío.
* Beba agua: tiene un efecto saciante, y así evitará deshidratarse. Debe beber en torno a un litro y medio al día.
* Cuando coma, hágalo despacio, sentado, masticando bien, y a ser posible en un lugar tranquilo.
* Opte preferentemente por las técnicas culinarias que exigen menos grasas (mejor a la plancha que rebozado, o al vapor antes que guisado).
* Consuma de forma muy ocasional productos industriales y platos preparados, se caracterizan por su riqueza en grasas, azúcar y sal.

Obviamente, todas las informaciones que nos facilita el OCU giran siempre como información y prevención a los consumidores por lo que también veremos críticas a todas aquellas dietas que nos vendan un milagro y nos alentarán a ser cautos a la hora de tomar ciertos medicamentos, especialmente a aquellos que pueden compararse por Internet sin necesidad de ser prescrita por un facultativo.
Así por ejemplo, no recuerdan la importancia de conocer y saber calcular el Índice de Masa Corporal (IMC) y actuar en consecuencia, fijando un peso sano y realista (http://www.ocu.org/salud-y-bienestar/indice-de-masa-corporal-s256891.htm). El cálculo es relativamente simple: consiste en dividir nuestro peso, expresado en kilos, entre la estatura, expresada en metros, elevada al cuadrado (Kg./m²). Generalmente, se considera satisfactorio un IMC que se sitúa entre 18,5 y 25 (mujeres) o entre 20 y 25 (hombres). Si es superior a 25, se puede hablar de unos kilos de más. Y si está por encima de 30, podemos hablar de obesidad. Es necesario recordar que el IMC es válido sólo para mayores de 18 años; no es aplicable para adolescentes si no se introduce un factor de corrección...

Por último, nos proponen las claves del éxito para adelgazar y no volver a engordar:
* Fijar un objetivo factible, acorde con la configuración corporal.
* Ponerse en manos de un médico especializado, sobre todo cuando se trate de una pérdida de peso significativa (y siempre en caso de que el Índice de Masa Corporal sea más de 30).
* Los medicamentos para adelgazar deben ser prescritos por un médico, y usarse sólo cuando la combinación de dieta y ejercicio no haya sido eficaz.
* Desconfiar de dietas prometedoras, planes absurdos y productos milagro.
* Adaptar los hábitos. Una pérdida de peso segura y duradera sólo se conseguirá con un cambio permanente de hábitos de vida, en particular los referentes a la actividad física y a la alimentación.


Si quieres leer más sobre todos los consejos e informaciones que nos facilitan, visita el siguiente enlace:
Cómo adelgazar (... y no volver a engordar)

miércoles, 3 de febrero de 2010

EL MÉTODO GABRIEL

El Método Gabriel es un sistema, nuevo y revolucionario, SIN DIETAS, para ponerte en forma, haciendo que tu cuerpo quiera estar delgado.
Recuerdo claramente el momento que cambió mi vida para siempre.
Fue en agosto de 2001. Pesaba 186 kilos. En los doce años anteriores había engordado más de 90 kilos...Mientras salía, una idea me golpeó como si fuera un rayo: «Mi cuerpo quiere estar gordo y, mientras quiera estar gordo, no hay nada que yo pueda hacer para perder peso»...
A lo largo de los doce años en los que aumenté 90 kilos, lo probé todo para perder peso, incluyendo todas las dietas habidas y por haber, desde dietas bajas en grasas hasta dietas bajas en carbohidratos y todo lo que hay entre las dos. Pasé tiempo en el instituto Nathan Pritikin, de California y con el mismísimo doctor Atkins, ahora fallecido, en Nueva York.
Me gasté más de tres mil dólares con el doctor Atkins y, al final, lo mejor que hizo fue chillarme por estar tan gordo. También gasté pequeñas fortunas en todas las curas holísticas concebibles y todos los tratamientos alternativos para la salud disponibles.
No importaba lo que hiciera, mi cuerpo continuaba aumentando de peso.
Todas las dietas o programas que emprendía seguían, exactamente, el mismo modelo. Empezaban obligándome a contar algo —calorías, grasas, carbohidratos, sal, lo que fuera— y me daban una lista de lo que no podía comer. Seguía la dieta al pie de la letra. Por lo general, al principio, perdía peso rápidamente, pero luego el ritmo de pérdida de peso empezaba a hacerse más lento.
Finalmente, dejaba de adelgazar por completo. Llegado a ese punto, hacía dieta, no para perder peso sino simplemente para mantener el que ya tenía.
Durante todo el tiempo, mis ansias de la comida que no me estaba permitida aumentaban. Desalentado y con el ánimo por los suelos, había veces en que estaba demasiado agotado para seguir luchando contra mis deseos y me daba una tremenda comilona.
Recuperaba en cuestión de días el peso que me había costado un mes o más perder. Unas semanas después pesaba, invariablemente, entre cinco y siete kilos más que al empezar la dieta.
No importaba lo que hiciera para perder peso, mi cuerpo luchaba contra mí con uñas y dientes, y al final siempre ganaba.
Después de años de darme de cabeza contra la pared y tratar de obligarme a perder peso, tuve que admitir que, mientras mi cuerpo quisiera estar gordo, no había nada que hacer.
A partir del momento en que me di cuenta de esto, renuncié para siempre a hacer dieta. Decidí que, en lugar de obligarme a perder peso contra la voluntad de mi cuerpo, intentaría averiguar por qué mi cuerpo quería estar gordo.
...Empecé a vivir como si fuera una persona naturalmente delgada; comía lo que quería, siempre que quería, pero con una diferencia: me aseguraba de incorporar ciertos alimentos que sabía que contenían los nutrientes que mi cuerpo necesitaba, en una forma que pudiera digerir y asimilar.
Al principio, los alimentos que ansiaba eran los mismos. Seguía tomando un montón de comida basura como efecto de rebote por haberme negado tantas cosas, tanto tiempo. No obstante, esto cambió gradualmente, y empecé a desear no sólo menos cantidad de comida, sino también alimentos más sanos. Ahora, si mi cuerpo tiene hambre, la tiene por alguna razón. La clase de alimentos que mi cuerpo ansía son frutos frescos y ricas ensaladas, llenas de color. La comida que antes veía como una tarea pesada o un castigo, ahora me sabe más rica que todo lo que comí en mis quince años de caprichos y de una vida de excesos...
Y no era sólo mi cuerpo el que pasaba hambre. Mataba de hambre todos los aspectos de mi vida. Me estaba sometiendo a una hambruna mental, emocional y espiritualmente. No escuchaba ni seguía lo que me decía el corazón. Vivía de acuerdo a una idea preconcebida de cómo se suponía que tenía que ser mi vida. El corazón me decía que siguiera una dirección del todo diferente, y yo no lo escuchaba. Por el contrario, constantemente trataba de protegerme contra todos los cambios que el corazón me pedía que hiciera. Como resultado, mi alma se estaba muriendo de hambre, porque me privaba de las experiencias que mi alma quería tener en esta vida...
El cuerpo cuenta con todas las bazas. Controla tu metabolismo, así que incluso si crees que puedes controlar la cantidad de comida que metes en el cuerpo, él controla cuánta energía quemará y cuánta almacenará. El cuerpo puede hacer que estés tan cansado que no tengas energía para hacer ejercicio, incluso si acabas de contratar al mejor monitor del mundo.
También tu cuerpo tiene la palabra final sobre lo que hará con cualquier alimento que introduzcas en él. Puede elegir almacenar todo lo que quiera en tus células grasas. Puede elegir almacenarlo en tus células grasas en lugar de proporcionar energía a tus músculos. Además, cuando el cuerpo necesita energía y no le das suficiente alimento, puede quemar músculo en lugar de grasa.
El cuerpo es quien manda. Controla todo el metabolismo de la grasa, así como muchas de las otras funciones de supervivencia básicas, en una diminuta zona de la base del cerebro: el «cerebro animal». Esta zona determina cuánto sueño necesitas, cuánto aire necesitas y lo gordo o delgado que debes estar.
en este libro nunca te pediré que te obligues a hacer ejercicio ni que te fuerces a hacer nada.
Sólo te pediré que hagas tres cosas: 1. No pases ni un solo día sin añadir los nutrientes de los que tu cuerpo siente hambre.
2. Escucha mi CD2 de visualización nocturna, o pasa por lo menos diez minutos al día practicando las técnicas de visualización de que hablo en este libro.
3. Escucha a tu corazón y a tu cuerpo.


Fragmentos extraídos del libro EL MÉTODO GABRIEL (transforma tu cuerpo sin hacer dieta)de Jon Gabriel◘ Comprar en El jardín del libro
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